La delgada línea roja

La delgada línea roja
RIVER 0 - COLON 0: River pudo ganar, pero el línea anuló mal un gol. Más ordenado, no tuvo poder de fuego. El jueves tiene una final con Lanús...
No estuvo a la deriva. Al menos, ayer no pareció cerca de su Titanic. Tampoco eso significa que River sepa bien cómo llegar a su objetivo. No hizo agua y mostró algunas señales interesantes para explicar por qué sigue a flote. La delgada línea roja divide su futuro entre enfocarse decididamente o sobrevivir en la intrascendencia.

River jugó mejor de lo que venía jugando, pero ¿jugó bien? No. Recuperar el orden era una de las necesidades y River lo consiguió. A la defensa no le sobró nada, pero la deuda central quedó saldada con una tarde aceptable de Cabral y Coronel. El eje Barrado-Almeyda llegó para quedarse. El Diego Armando no insultado ayer recuperó, jugó con criterio y ordenó, junto al regresado Pelado, el retroceso del equipo.

Le podría haber ganado a Colón. Si no hubiese sido por el línea Lovatto (ve menos que Zulma) habría festejado con el gol de Cabral. Tanto como si Favale hubiera cobrado la patada voladora de Orban o la atajada de Coronel, Fuertes habría tenido penales para saborear. Las pifias del árbitro fueron muchas, pero River debió acompañar el equilibrio recuperado con más ideas en el ataque.

Fabbiani leyó mal todo el juego. Cuando debió jugarla rápido, se encaprichó en pisarla. No fue opción de pase cuando llegó algún desborde y se ganó su primera gran silbatina. A Mauro Díaz se lo notó incómodo, mal con la pelota y desconectado. Gambetear a tres entrando al área basta si tiene buen final...

Buonanotte fue el que más claro pareció entender la historia, pero no supo cómo resolverla. El único que ganó en el uno vs. uno ante los defensores, no pudo hacerlo frente a Pozo y se perdió dos mano a mano (en uno le cobraron offside, pero igual no la metió). ¿Ortega y su magia? Sin muchas luces, metió dos asistencias de gol que lo siguen separando de la mediocridad. Sin rendimientos individuales brillantes, el débil funcionamiento grupal pesó. Gorosito no debería dejar de ponerle fichas a la sociedad Ortega-Buonanotte (¿por qué lo sacó?). Conceptualmente se buscaron bien, encontraron espacios para tocar aunque debe sumarse uno a ese circuito.

Colón no se animó. Los tanques Nieto-Fuertes obligaban a Orban a cerrarse para que Cabral quedara libre. En ese espacio que dejaba el lateral, el Turco plantó a Bertoglio que tuvo espacio. River tardó en encontrarle la vuelta y los huecos terminaron generando un remate de Rivarola peligroso. Pero Cólon no quiso más. No se colgó del travesaño, pero nunca tomó la decisión de ganar, cambió para cuidar y navegó muy cómodo con el punto Monumental.

Medio pelo, ni fu ni fa, más o menos, buenas y malas, so and so... Eso terminó siendo River, una frase hecha: no desentona aunque tampoco sorprende. No se lo vio a la deriva, pero sigue con el horizonte lejos. Muy lejos.

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