El delegado del Puerto elude responsabilidad

Mariano Retrivi aclaró la situación de los buques marplatenses secuestrados cuando pescaban en aguas uruguayas, a través de un comunicado. Sin embargo quedan dudas. El hombre que se encontraría alejado de la empresa viajó a Uruguay para destrabar el asunto.-
Mariano Retrivi salió a bajarle el tono a la polémica que se desató el fin de semana cuando dos buques marplatenses –uno de su propiedad- fueron detenidos por la Armada Uruguaya, cuando los descubrieron en aguas jurisdiccionales, con 90 toneladas de corvina en sus bodegas. El delegado municipal del Puerto y copropietario del pesquero "San Jorge I" aclaró que se trató de una "presunción" de la autoridad de control charrúa. Desde la firma hablan de un "error": olvidaron avisar a Prefectura la parada técnica para "reparar redes".

A través de un comunicado, el empresario explicó que los buques estaban "practicando arreglos sobres sus artes de pesca". Aunque surgen algunos interrogantes: ¿qué tan posible es que se reparen redes a la una de la madrugada? La Armada Uruguaya, según consta en el diario El País de Montevideo, informó que las embarcaciones navegaban "a dos nudos en diferentes rumbos". ¿No es esa la velocidad de arrastre necesaria para pescar corvina?.

Ninguna voz oficial se refirió al tema. Desde el Gobierno comunal amagaron desde temprano con emitir un comunicado, sin embargo anoche aclararon que no sería enviado "porque era muy similar al descargo de Retrivi", según informaron fuentes municipales.

Desde la armadora pesquera, se remarcó que "ambos buques, el ‘San Jorge I’ y ‘Juan Pablo II’, fueron interceptados y abordados por personal de la Armada uruguaya, fuera de las aguas de jurisdicción exclusiva del Uruguay". De este modo, fueron contrarrestadas las versiones iniciales que trascendieron a la prensa, a partir de información brindada por la Armada.

En su descargo, el delegado del Puerto subrayó que "ambas embarcaciones realizaron todo su viaje de pesca, completamente por fuera de esa zona" y añadió otros datos: "Los dos buques pescan juntos, bajo la modalidad que se denomina ‘a la pareja’. Esto es, dos barcos que practican la pesca con una misma red".

Según señalaron desde la compañía, la noticia acerca del episodio "llegó algo distorsionada", en virtud de "algunas primeras informaciones que probablemente de manera apresurada, hablaban de barcos detenidos por pesca ilegal".

Las aclaraciones siguieron: desde la compañía armadora indicaron que "la navegación marítima está absolutamente permitida en la Zona Común de Pesca (ZCP) que comparten Argentina y Uruguay. Incluso, también está autorizada dentro de la zona de uso común, en el ámbito de las aguas del Río de la Plata y su Frente Marítimo, bajo la regulación de la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP)".

Una parada técnica

Desde la firma San Jorge también explicaron "los verdaderos motivos por los que ambos pesqueros habían ingresado a la zona en cuestión".

"Es común –señalaron- que frente a determinadas contingencias, los buques ingresen a esta zona, arrimándose a la costa de Uruguay, con el propósito de efectuar tareas pasivas durante la navegación, como ser la reparación de motores, o bien el arreglo de alguna red u otros implementos. Éste fue el caso en que se encontraban los buques pesqueros marplatenses, que derivó en la interceptación cuando practicaban arreglos sobres sus artes de pesca".

"En otras ocasiones –añade sin mayor necesidad-, las embarcaciones se arriman a la costa en su tiempo de descanso, simplemente para no quedarse fondeadas ‘al garete’, en áreas cercanas al canal de acceso del Río de la Plata, situación ciertamente riesgosa para la navegación, debido al alto caudal de tráfico marítimo en la zona de buques de todo tipo: mercantes, barcazas, embarcaciones de pasajeros, de placer y otros pesqueros", completaron.

Tras estas aclaraciones, desde la compañía armadora admitieron que la detención de las embarcaciones se produjo a raíz de "un único error, involuntario, por parte de las embarcaciones argentinas, que fue no dar aviso radial a la Prefectura Nacional Uruguaya, acerca del ingreso a dicha zona. Pues mediante este simple procedimiento radial, la autoridad marítima autoriza al capitán a navegar o fondear libremente en la zona en cuestión".

A raíz del episodio, se dio intervención a la Justicia Uruguaya, que –determina el comunicado- dictaminó que no existió ningún delito y ordenó a la Prefectura Uruguaya que continúe con el correspondiente sumario administrativo, a fin de determinar si existió alguna infracción a la Ley de Nacional de Pesca de ese país, la Ley 13.833).

La sentencia judicial –informa el escrito- lo estipuló en estos términos: "El sábado 30 de agosto, el juez letrado, Luis Charles, dispuso conducir a los patrones de las embarcaciones al centro de investigación criminal y luego de indagarlos y no encontrar elementos que determinen estar frente a un delito, a la hora 19.10 dispuso cerrar y archivar la causa y proceder a los actos administrativos competentes (sic)".

Aquí, reconocieron, se encuentran ante "un problema serio", Sucede que el decreto reglamentario de la Ley de Pesca (Nº 540/71), en su articulo 18, establece que ‘los buques de bandera extranjera que sean sorprendidos en situación que haga presumir actividad de pesca, deberán ser conducidos a puerto y, sin previa sustanciación de sumario, se les decomisara la carga y se les cobrará una multa’. Debido a esto y aún teniendo la plena certeza de que nuestros buques no estaban pescando en aguas uruguayas, los barcos deberían quedar parados en Montevideo hasta tanto se resuelva el sumario que podría demorar más de 60 días", indicaron los armadores.

Ante "semejante encrucijada", los armadores del San Jorge I decidieron "afrontar las penalizaciones sin discutir". Retrivi salió a aclarar que "como armador, jamás le ordenaría a la tripulación de mi buque la práctica de algún tipo de pesca ilegal. Por mis convicciones, porque sería incapaz de someter a mis tripulantes y porque jamás pondría en riesgo una herramienta de trabajo -la única que poseo-, que me ha costado tantos años de sacrifico y esfuerzo propio y de mi familia". La multa que debió pagar oscila entre los 5 mil y 100 mil dólares.

Si bien la primera postura que hicieron correr desde la Delegación del Puerto es que Retrivi estaba alejado de la firma pesquera, desde el sábado estuvo en Montevideo, junto a los armadores del pesquero "Juan Pablo II". El funcionario de Pulti vendrá hoy hacia Mar del Plata. El San Jorge I, junto a su tripulación, zarparía también durante esta jornada.

El gerente de la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera reservó el último párrafo del comunicado para aclarar que nunca cerró sus teléfonos celulares. "Por el contrario, han estado permanentemente ocupados ante una situación que me demandó muchísimo", refirió, y dijo que cuando la situación se descomprima, "habrá tiempo para dialogar con el periodismo".

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