Una delegación norcoreana para el Kim del Sur.

En un nuevo signo de acercamiento entre las dos Coreas, que llega tras muchos meses de intensas fricciones, una delegación norcoreana de seis miembros rindió honores en Seúl al fallecido ex presidente surcoreano Kim Dae-jung.
El régimen comunista normalizó ayer el paso de trabajadores surcoreanos y el tráfico ferroviario en la frontera, limitado desde diciembre, en coincidencia con la visita de la misión norcoreana, que está presidida por Kim Ki-nam, secretario del Comité Central del Partido de los Trabajadores. Nada más llegar a Seúl, la delegación se trasladó a la Asamblea Nacional, donde se expone el cuerpo de Kim Dae-jung, ante el que colocó una enorme corona de flores "en memoria del ex presidente", considerado un símbolo de la reconciliación de la península coreana.

El viaje de dos días es considerado una oportunidad para el diálogo entre ambos países, que han comenzado a rebajar las tensiones del último año con medidas como la liberación por parte de Pyongyang de un trabajador surcoreano detenido en marzo. Los gestos conciliadores se han sucedido esta semana. Corea del Norte anunció la reapertura del canal de comunicación telefónica de Panmunjom, que también fue cerrado en diciembre.

Ésta es la primera visita de una delegación norcoreana al país vecino para transmitir sus condolencias por un fallecimiento desde 2001, cuando otra misión viajó por un día con motivo de la muerte del fundador de la empresa Hyundai, Chung Ju-yung.

El ex presidente Kim, una figura de la democracia surcoreana, fue el primer político de su país que se reunió con el líder norcoreano, Kim Jong-il, en 2000.

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