Dejó de ser ilegal la tenencia de marihuana para consumo

Decisión unánime de los siete miembros de la Corte. El máximo tribunal absolvió a 5 jóvenes que tenían 3 cigarrillos cada uno. El fallo destaca que no fue un consumo ostensible ni afectó a terceros. Ese criterio deberá ser aplicado ahora por otros jueces.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró la inconstitucionalidad de un párrafo de la ley de drogas que castiga con hasta dos años de cárcel a quien tiene estupefacientes para uso personal. Lo hizo en un caso en el que cinco jóvenes no adictos y mayores de edad tenían en sus bolsillos tres cigarrillos de marihuana cada uno y por lo tanto no hacían ostentación ni afectaban la salud pública o a terceros porque se supone que los fumarían en forma privada. El criterio de la Corte es que se trata de una decisión del ámbito privado protegida por la Constitución Nacional.

El fallo fue firmado por los siete miembros del tribunal aunque sólo dos de ellos (Juan Carlos Maqueda y Elena Highton) coincidieron en los argumentos. Los otros cinco jueces (Ricardo Lorenzetti, Enrique Petracchi, Carlos Fayt, Carmen Argibay y Raúl Zaffaroni), por separado, expusieron diversas razones para llegar a la misma conclusión. Fuentes del Tribunal aclarararon que el fallo no significa "un permiso legal para consumir indiscriminadamente".

Lo cierto es que el caso cuadra con la gran mayoría de causas que se abren diariamente en la Justicia por la tenencia de pequeñas cantidades de droga para uso personal. Y el criterio adoptado ayer por la Corte deberá ser aplicado de ahora en más por los tribunales inferiores. Quedan dudas sobre cuál es el límite de la cantidad para "uso personal" y qué pasa cuando el detenido tenga en su poder otras drogas como paco o cocaína.

"Por ahora llegamos a un acuerdo para resolver este caso. Hay otros distintos que resolveremos en su momento. Pero ahora la pelota la tiene el Congreso", dijo una alta fuente de la Corte. Es que el Poder Legislativo debería intervenir ahora para readecuar la normativa. El Gobierno convocó hace más de dos años a un comité asesor de expertos que trabaja en la materia, pero que en principio apuntará a la cuestión sanitaria y a la represión del narcotráfico. Luego se dedicará al anteproyecto para reformar la ley de drogas.

Las dos únicas coincidencias de todos los jueces del tribunal fueron declarar la inconstitucionalidad del párrafo 2 del artículo 14 de la ley 23.737 (porque viola el artículo 19 de la Constitución) y exhortar a "todos los poderes públicos a asegurar una política de Estado contra el tráfico ilícito de estupefacientes y a adoptar medidas de salud preventivas, con información y educación disuasiva del consumo, enfocada sobre todo en los grupos más vulnerables, especialmente los menores, a fin de dar adecuado cumplimiento a los tratados internacionales de derechos humanos suscriptos por el país".

Lo que hizo la Corte ayer fue volver a la doctrina "Bazterrica", que había establecido en 1986, tras la dictadura militar. En la dictadura se había establecido el criterio que retomó la Corte durante el menemismo. Esto es castigar al consumidor, aunque sean pequeñas dosis y para uso personal. Esta posición, según algunos de los jueces de la Corte, fracasó porque la situación se empeoró desde la sanción de la actual ley de drogas (23.737), hace 20 años.

Highton, Maqueda y Fayt citaron informes de Naciones Unidas y estadísticas locales que reflejan el crecimiento del consumo de drogas, tanto lícitas como ilícitas, en los últimos años. Fue para graficar que la problemática no es igual ahora a cuando se sancionó la ley. Fayt -que cambió su postura respecto de su última intervención en el tema- también mencionó la legislación aprobada en países vecinos que va en línea con lo que dijo ayer el tribunal.

El núcleo de la discusión fue diferenciar las "acciones privadas de los hombres que no ofendan al orden y a la moral pública ni perjudiquen a un tercero" del "peligro abstracto" que supuestamente implica tener en un bolsillo del pantalón un cigarrillo de marihuana sin fumarlo en público ni hacer apología del consumo de drogas.

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