Lo que dejó la Fiesta del Trigo

Lo que dejó la Fiesta del Trigo
Con la culminada ayer han pasado cuarenta ediciones de la Fiesta Provincial del Trigo, un acontecimiento que forma parte de la vida de los tresarroyenses y por un lugar muy bien ganado no debiera tener pausa alguna. Así lo entendió el intendente Carlos Sánchez y llevó adelante la misma en un año muy especial, pero en el cual no debieran mezclarse ninguna de las cuestiones por las que se mantienen diferencias de criterios ni la situación por la que atraviesa la economía, que no es patrimonio de Tres Arroyos, y dentro de la cual el campo juega un rol preponderante en el distrito y buena parte de la provincia.
Más allá de todo eso, la fiesta tuvo tuvo sus brillos y opacos. Lo mejor, y ¡al fin!, esta vez hubo espectáculos de gran jerarquía en los cierres de las tres noches. Simplemente por un orden cronológico y no de calidades, vale decir en principio que Facundo Toro revalidó su calidad artística y profesionalismo, porque se bancó tener que actuar a cualquier hora y cuando una fuerte lluvia espantó a quienes mucho habían esperado para verlo. No obstante, no se quedó solo y mantuvo una entrega total a ese público que se mojó y bastante por él. La reciprocidad le puso el pecho a la fea noche del viernes. El sábado, y sin que estos comentarios impliquen desmerecer a los artistas locales, Los Tekis hicieron un cierre acorde a lo que les había precedido y lo que vendría. Más allá de que su música pueda tener más o menos adeptos, lo interpretativo no tiene discusión.

Y llegó Jorge Rojas, en la noche mejor organizada del escenario Juan Pesalaccia. Calificar a cada uno de los que cerraron las tres jornadas sería superponer adjetivos, pero fue lo que la Fiesta del Trigo por su historia merece tener en cada año. El ex Nochero y su banda brilló con luz propia, nada nuevo, pero esta vez fue en nuestra casa y eso le da un valor agregado. Por eso, ¡al fin!, una fiesta de jerarquía con presencias de jerarquía y un final supremo, de esos que ante la cercanía de cada edición se espera. Además, inaugurando las nuevas comodidades que ofrece el escenario mayor en forma de anfiteatro, aunque algo deberá corregirse porque el nivel está por encima de quienes quedan fuera de ese perímetro y para poder observar los espectáculos deben alejarse, lástima que no se tuvo en cuenta en los cálculos previos a su construcción. Ah, y hubiera sido bueno también iluminar toda Ituzaingó de la misma manera, porque tuvo sus lados oscuros en detrimento de quienes instalaron allí sus puestos.

Entre otras cuestiones, también cabe decir que la fiesta en aspectos generales tuvo una importante caída en su contenido y propuestas, por lo cual en ese sentido fue la gente que una vez más con su multitudinaria presencia disimuló esas carencias, pero estuvieron. Y si bien no tiene nada que ver con la organización, hasta se notó y mucho la merma en la cantidad de vendedores ambulantes, que se redujo en presencia a casi la mitad que años anteriores, cuando ocupaban casi todo el largo de la ancha avenida del Trabajador en dos filas de puestos, y esta vez alcanzó con una. ¿La crisis?

Y si de eso se trata, también ha impactado sobre la cantidad de aspirantes a reina, ya que esta vez solamente fueron 12. Es cierto que se limitó a una solamente la participación de las tresarroyenses y quien fuera pasa a ser la representante del distrito, al igual que se aplica para todos los distritos bonaerenses, pero han sido realmente muy pocos los que enviaron una postulante cuando en total son 134 los partidos en la provincia. En ese marco llamó la atención que quien resultara electa Reina de las Playas, cuyo incentivo era participar en la Fiesta del Trigo, lo hiciera en representación de Coronel Pringles, cuando en el polémico concurso del verano efectuado en Claromecó se presentó como habitante de Tres Arroyos. Por lo demás, cabe reconocer la muy buena tarea de quienes tuvieron a su cargo la atención y organización de la elección de la reina.

Una cuestión que debe replantearse y seriamente es la realización de charlas técnicas o la mal llamada mesa redonda. Quedó en evidencia una vez más que no tienen convocatoria y los oradores se encuentran con auditorios vacíos, lo que no resulta por cierto nada agradable. Eso además demuestra que la gente del campo ha dejado de participar de la fiesta, al menos en la medida que lo hacía años atrás, porque en cualquier época del año y en otro ámbito, esos mismos técnicos tienen marcos importantes de público.

Y si de buenas se trata, hay que reconocer lo hecho con ex presidentes y ex reinas de la fiesta. Los primeros tuvieron su reconocimiento durante el almuerzo oficial, mientras que quienes ostentaron alguna vez el reinado pudieran volver a reencontrarse con la fiesta que las coronó a lo largo de estas 40 ediciones, y así fue que quienes pudieron estar presentes volvieron a desfilar ante el público y demostrar además que la belleza no tiene edad.

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