Lo que dejó la cena entre Anibal, Camaño y Scarabino

La jornada de ayer fue de mucho comentario en el mundillo político y de reflexión puertas adentro del gobierno. Inesperadamente, los tiempos políticos se aceleraron de tal forma que al anuncio del intendente Gutiérrez de que el próximo 17 de noviembre lanzaría la candidatura por la reelección, le sobrevino una réplica de sus aliados K marcando distancia.

El anuncio de Gutiérrez ocurrió en su último discurso en la Agrupación Felipe Vallese y todo indica que se concretará el próximo martes, 17 de noviembre en el Salón cerrado de Argentino de Quilmes cuando el Partido Justicialista local celebre el Día del Militante. La movida en el tablero del poder local se expresó en la cena que anteanoche mantuvieron Aníbal Fernández, Eduardo Camaño y Federico Scarabino, acompañados por Daniel Gurzi, Alberto de Fazio y Angel García.

EL DIA DESPUES II

A juzgar por la reacción del día después, dentro del gobierno municipal no estaba calculada una definición tajante tan prematura. Mucho menos se esperaba que se condicione el aporte de los votos en el Concejo Deliberante a un diálogo político y a la negociación de las iniciativas, desafiando abiertamente el estilo de conducción imperante. Se trata de un planteo que contradice el criterio de que el que gana gobierna y el que pierde acompaña , elegido por Gutiérrez hasta aquí.

Ayer quedó en claro como se han profundizado las diferencias dentro del gabinete municipal. Dentro de una preocupación generalizada por el cuadro político que se ha planteado, resulta inocultable que la preocupación central la sobrellevan a lo sumo, dos o tres secretarios.

EL DIA DESPUES III

También hay secretarios que por su militancia anterior mucho más identificada con la izquierda peronista, no vislumbran futuro dentro de la estructura del PJ; por lo que ya hubo conversaciones del máximo nivel político local con otros referentes políticos nacionales, de modo que a ellos, lo que ocurra importa como dato político de cara a los dos años de gestión que restan, pero no en términos del debate del poder local.

Hay un segundo lote de técnicos extra Quilmes cuyo futuro no está atado a la ciudad, que en cierto modo se identifican con el sentir del grupo anterior porque igualmente, no les cambia demasiado sea cuál sea la circunstancia política local.

Y hay un tercer lote de secretarios que aunque quisieran intervenir, es evidente su marginación.

EL DIA DESPUES IV

Horas después de la cena que apuntó a marcar la agenda política local, Gutiérrez hizo saber a los suyos que no estaba preocupado señalando que cualquiera puede reunirse con quien le parezca, mucho más si no se siente representado por el Intendente .

La frase, que reflejaba el ánimo del resto de las principales espadas del gobierno, en realidad ocultó que el jefe Comunal orientó sus energías a definir la cuestión en un encuentro cara a cara con Néstor Kirchner. Los acontecimientos políticos en Quilmes estaban contradiciendo el núcleo de su último discurso ante los integrantes de la agrupación Felipe Vallese. Era el lunes anterior por la noche, cuando Gutiérrez desafiaba dispuesto a dar las batallas que sean necesarias apoyado en la frase mágica: tenemos el respaldo para hacerlo .

EL DIA DESPUES V

Normalidad , fue el adjetivo que se recogía entre los funcionarios más informados. Asombro puede ser la palabra que sintetice la reacción que mostraban los funcionarios intermedios. En realidad, desde hace tiempo, había indicios que marcaban la posibilidad de un planteamiento dentro del espacio K, como el que finalmente ocurrió. Sin embargo, en línea con el optimismo del discurso y la acción del Intendente, no se calculaba que se efectivice tan pronto. Más allá de los avatares de cualquier gestión de gobierno, Gutiérrez actualmente tiene dos concejales y desde el 10 de diciembre contará con cinco.

EL DIA DESPUES VI

Se trata de una situación de minoría tal, que no tendría ni siquiera el poder de vetar las iniciativas que votaran los concejales. Cabe señalar que si el Deliberante resolviera por mayoría aprobar cualquier norma, el Intendente tiene la facultad de vetarla, lo que significa que evita su entrada en vigencia.

Al devolver el expediente al Deliberante, los concejales necesitan reunir 16 votos para imponer la medida.

En este caso, si el oficialismo tiene a partir del 10 de diciembre cinco votos propios, los 19 restantes están en libertad de acción.

Si se reagrupara, el kirchnerismo reunirían los nueve votos esenciales (5 de Gutiérrez, 3 del anibalismo y 1 de Camaño) con los que Gutiérrez recuperaría el poder de veto.

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