El G-8 deja paso a un grupo que une a países ricos y emergentes

Es el G-20. Están los más industrializados y naciones del "sur mundial", como China, Brasil, India y Argentina. Será desde ahora el organismo que decidirá sobre políticas globales. Es visto como un gran paso para las naciones de la periferia.
Fueron años de reclamos y protestas. De paciencia y resignación. Pero finalmente ayer, en el corazón de los Estados Unidos, el país que muchos todavía califican de "imperio", comenzó a emerger oficialmente un nuevo orden económico internacional. Finalmente los países emergentes y en vías de desarrollo lograron ser reconocidos. ¡El G-8 ha muerto, viva el G-20!

De ahora en más las decisiones sobre la economía internacional serán tomadas en el seno del grupo de los 20 entre los países mas industrializados y los emergentes. ¿Es realmente cierto o se trata simplemente de un cambio cosmético?

"¡El capitalismo no funciona!"; "¡Hay que salvar nuestro planeta!"; "¡Menos palabras y más empleos!" gritaban los cientos de manifestantes que desfilaron ayer por las calles de Pittsburgh mientras que en el centro de convenciones se desarrollaban las deliberaciones de los presidentes del G-20 reunidos en esta ciudad desde el jueves La policía los disperso con gases lacrimógenos y balas de goma. Pero quedó en el aire la sensación de que la frustración para muchos continuará.

Dos hechos explican, sin embargo, por qué los pequeños pasos que dieron los 22 presidentes reunidos aquí desde el jueves son un gran avance con respecto al pasado.

En primer lugar, creado en 1975 el G-8, es decir el grupo de los siete países más industrializados del mundo (EE.UU., Gran Bretaña, Francia, Alemania, Japón, Canadá, Francia, Italia) más Rusia, que fue hasta ahora el "foro principal para la cooperación económica internacional" ha cedido este lugar al G-20. Este organismo, conformado por todas esas naciones y un puñado de emergentes como China, India, Brasil, África del Sur e incluso Argentina se comprometió unánimemente a liderar al mundo hacia una economía global más equilibrada equitativa.

Los países emergentes también lograron la promesa de aumentar en un 5 por ciento el poder de voz y de voto que tienen en el FMI en detrimento del la cuota que detentaban varios de los países europeos más pequeños como Bélgica y Luxemburgo. Hay aspectos que aún estarán en negociación, pero el anuncio lo formuló el propio director general del Fondo.

Se trata de "una victoria extraordinaria", reaccionó el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva mientras que la mandataria argentina Cristina Kirchner se mostró satisfecha porque "muchas de nuestras recomendación fueron incluidas en el documento final".

Nada de lo que decidieron en Pittsburgh cambia realmente la balanza del poder en el mundo económico. Pero es sin duda el reconocimiento de que en la economía global el centro de decisiones no puede estar únicamente centralizado en los países más desarrollados, ya que lo que ocurre en los emergentes los afecta directamente y viceversa.

Con la inclusión de las naciones del sur mundial al club de los grandes vienen también las responsabilidades.

Así los presidentes, incluso la jefa de Estado de nuestro país, se comprometieron "a corregir las debilidades de sus respectivas economías". Y aceptar el monitoreo regular del Fondo Monetario Internacional y de los demás países del G-20. (Ver detalles en Sección País).

Los países se comprometieron también a aumentar las reservas de los bancos y a disminuir las primas que cobran sus ejecutivos. Los países exportadores como Alemania y China y los países altamente endeudados como Estados Unidos coincidieron también sobre la necesidad de un reequilibrio.

Todas estas medidas apuntan a evitar que la profunda crisis económica que se inició con la quiebra de Lehman Brothers hace casi un año pueda repetirse.

Conscientes de que el trabajo no está terminado, los presidentes acordaron volver a reunirse dos veces en el 2010, en Canadá primero y en Corea del Sur, luego. Y una vez todos los años a partir del 2011. "Adiós", "Aurevoir" "Bye, bye" "Arrividerci", "Lebewohl".

Después de dos días frenéticos, ayer a la noche Pittsburgh, "la ciudad de los puentes y del acero" comenzó a retomar su ritmo.

Si el mundo logra recuperase de la crisis de la misma manera que esta ciudad logró superar la crisis de la siderurgia no hay dudas que el Grupo de los 20 podrá declarar con todos los honores: "misión cumplida".

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