Definiciones, más allá de los aviones

Dos definiciones principales ensayó ayer la Presidenta en el acto de reestatización de la ex Fábrica de Aviones: destacó las nacionalizaciones como una prueba del "progresismo" de su Gobierno y advirtió que no se "amilanará" frente a los conflictos, en clara alusión a la prolongada protesta de los productores agropecuarios.
Aunque no hizo alusiones directas a lo electoral, procuró dejar claro en qué costado se ubican ella y su partido a sólo tres meses y medio de las urnas.

Por ello, planteó la importancia de "recuperar instrumentos estratégicos" de gestión. Y en esa línea destacó las nacionalizaciones de Aerolíneas Argentinas, de las administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones (AFJP) y de la Fábrica de Aviones. Frente a una oposición dividida y con más de un discurso, quiere tomar la bandera del progresismo, que incluye la revalorización del Estado y su intervención en la economía.

El discurso se sugiere políticamente correcto para ciertas franjas medias, de trabajadores y de intelectuales, cuando aún resuenan las críticas al proyecto liberal de la década de 1990.

Aunque el kirchnerismo retrocedió desde el inicio de la pelea con los productores y perdió parte del apoyo de las clases medias urbanas, insiste en el discurso que pregona desde hace seis años, en procura de entusiasmar a la franja progresista. Quiere profundizar el perfil de que representa el cambio y ubicar a las principales expresiones opositoras en la vereda del pasado.

La lucha. El otro punto fue el de la pelea política. Luego de tanta disputa con el campo, en la que cosechó más problemas que éxitos, la Presidenta buscó evidenciar firmeza. Por ello, recalcó que no se amilanará frente a quienes ponen "piedras en el camino", en obvia alusión a los ruralistas (lo que le sirve también para diferenciarse de la oposición, que encontró en este conflicto un punto en común para fustigar al oficialismo).

Cristina Kirchner entiende que tanto las medidas estatistas como la disposición a la lucha en tiempos de conflicto son parte del cambio que insiste en profundizar y que millones de personas votaron un año y medio atrás.

El encuentro de la Presidenta con el gobernador Juan Schiaretti había despertado expectativas luego de que se tensaran otra vez las relaciones por el adelanto de la fecha electoral. Voceros del kirchnerismo se manifestaron sorprendidos por "la parquedad" del gobernador en el trato hacia ellos, actitud que tuvo un correlato en su discurso, en el cual Schiaretti no hizo una sola alusión al Gobierno nacional ni manifestó ningún compromiso común, más allá de aplaudir la nacionalización de la emblemática Fábrica de Aviones.

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