Sin definición oficial sobre San Miguel y Echeveste

Decisión: hay una causa abierta en la Justicia para investigar maltratos en el IPESA. Parte del personal que cumple tareas en ese instituto de menores salió ayer a defenderse. Mientras tanto el gobernador Oscar Jorge no toma una decisión sobre los responsables del lugar.
Mientras sigue sin definirse oficialmente la situación de la directora de Niñez y Adolescencia, Alicia Echeveste, y el director del IPESA, Carlos San Miguel, personal de este último instituto salió a defenderse en el marco del escándalo por la denuncia judicial en torno a maltratos en ese establecimiento y violaciones en hogares de adolescentes.

Si bien a mitad de semana trascendió que les habrían pedido la renuncia a ambos funcionarios, estos no habrían cumplido con ese trámite y hasta se especuló conque se encontrarían en situación de rebeldía. Sin embargo, no está clara cuál es su situación y desde el Gobierno Provincial insisten en mantenerse en silencio.

Por otro lado, ayer un grupo de trabajadores del IPESA firmó una solicitada publicada hoy, en la cual reivindican "nuestro trabajo y dignidad". El personal del IPESA manifestó su malestar por el estado público que tomó la "denuncia anónima" que habrían presentado, paradójicamente, trabajadores del mismo lugar.

Si bien los firmantes de la solicitada mencionan "hechos no comprobados y falaces", en ningún momento hacen referencia concreta a las situaciones denunciadas con tanto detalle que el fiscal Carlos Ordas decidió impulsar la denuncia penal sin realizar una investigación preliminar dando crédito de esta forma a los relatos reproducidos.

La denuncia llegó primero a la Secretaría de Derechos Humanos de Rubén Funes y también tomó conocimiento la jueza del Menor y la Familia, María Cristina Baladrón. Ambos se presentaron en la Fiscalía de turno y la jueza de Instrucción, Laura Armagno, ya dio los primeros pasos en la investigación.

Como primera medida libró un oficio a la ministra de Bienestar Social, María Cristina Regazzoli, solicitando un listado del personal del IPESA, de los Hogares de Adolescentes y un organigrama funcional de cada lugar, además de registros e historias clínicas de los menores allí alojados.

En el escrito, con detalles, nombres, apellidos, fechas, se mencionan casos de maltrato en el IPESA y de violaciones y abusos sexuales en los hogares de menores que no fueron denunciados por las autoridades del área a pesar de haber tomado conocimiento del hecho. También se cuestiona el tratamiento terapéutico y negligencias que se habrían producido en ese marco.

En su solicitada, parte del personal del IPESA alega que "con total irresponsabilidad, se publicaron nombres y apellidos de personas" en los periódicos y "aún los que no hemos sido nombrados también tenemos que dar explicaciones a nuestras familias, vecinos, pacientes, alumnos, por hechos no comprobados y falaces trascendidos convertidos en afirmaciones sin sustento y en sospecha impunemente generalizados".

Describen que "el IPESA contiene a menores en conflicto con la ley penal, exclusivamente con causas judiciales (homicidio, robo calificado, lesiones, hurto, etc). Los menores están alojados en habitaciones individuales o para dos residentes, con calefacción central; se les brinda 14 comidas diferentes por semana, desayuno y merienda; ropa y calzado; asistencia médica y psicológica; práctica de deportes (fútbol, voley, básquet); televisión, talleres pedagógicos (huerta, cerámica, dibujo, etc); educación hasta nivel EGB3; salidas de recreación".

El personal que firma la solicitada se pregunta "¿porqué el ensañamiento periodístico, por qué no investigan periodísticamente, antes de informar falacias a la sociedad? ¿Porqué no respaldan con documentos la información que hoy utilizan tejiendo un manto de sospechas indiscriminadamente? ¿Acaso hay algún trasfondo político o algún interés subalterno que desconocemos?".

Finalmente, sin especificar a quienes se refieren, repudian "a los mercaderes de la información, que se dicen periodistas objetivos" y reivindican "nuestro trabajo y nuestra dignidad".

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