Definen los pasos a dar con los distribuidores de tasas

Al cierre de esta edición, desde el Departamento Ejecutivo se pensaba informar sobre la situación de los empleados bajo sospecha. Sólo quedaría en observación la conducta de un trabajador.
La denuncia de una vecina llegó a oídos de la intendenta Graciela Rosso, por entonces todavía candidata a presidenta del Partido Justicialista. Se decía que un repartidor de tasas municipales le había entregado el impuesto comunal junto con una boleta de la lista 2, que encabezaba Miguel Prince. Rosso afirmaba que había comprobado el hecho y que le acercaban información sobre “otros casos similares”, aunque sin precisiones al respecto.

Lo cierto es que en medio de la descarnada campaña, Rosso adoptó medidas drásticas. Suspendió la distribución de las tasas “hasta nuevo aviso” y pidió el listado completo de trabajadores abocados a esa tarea.

Corrían los primeros días de la semana pasada. Desde la Dirección de Recursos Humanos se entregó una nómina con 36 empleados municipales a los que se les suspendieron las funciones hasta tanto se resolvieran los pasos a dar.

Ayer, al cierre de esta edición -con la interna ya ingresada en una página de la historia-, se consideraba un momento clave para destrabar el presunto entuerto. De los treinta y pico sospechosos iniciales la lista se redujo a siete trabajadores y –según fuentes oficiales- el jueves, al parecer, perduraban “dudas” sobre la conducta de un solo distribuidor.

En el encuentro que en la jornada de ayer tendrían los afectados por la medida con el director de Recursos Humanos y el secretario de Gobierno, se informaría sobre la decisión final de la intendenta. En concreto, se sabría si el gobierno de Rosso abriría sumarios administrativos contra alguno de ellos.

“Quizás fue apresurado tomar una medida tan abarcadora, que terminó despertando el malestar generalizado de los trabajadores”, se animó a decir a este medio un funcionario cercano a la jefa comunal.

Por lo pronto, la gran mayoría de los trabajadores de la Municipalidad están expectantes. Esta semana iban a realizar una sentada en la calle San Martín, pero la suspendieron a la espera de una respuesta conciliadora de Rosso.

CARTA PÚBLICA

Dos días antes de la interna de la polémica, unos 40 trabajadores municipales redactaron una nota dirigida a los medios de comunicación, en la que se mezclan mensajes a la comunidad y también a la intendenta.

“Los empleados del Departamento de Tasas del municipio, junto con los treinta agentes municipales, repartidores y compañeros de trabajo que se solidarizan, manifiestan su disconformidad por los hechos ocurridos en los últimos días, viéndonos usados en un litigio político que no es de nuestra incumbencia”, expresaban.

Párrafo siguiente aseguraban: “nos sentimos usados, víctimas de una estrategia política que nos debería resultar ajena. Sólo trabajamos para tener un peso más para nuestra familia. Repudiamos la denuncia realizada por ser un hecho falso sin sustento alguno. Esta situación sólo busca obtener un rédito político a través de un perjuicio hacia los trabajadores”.

“Ninguno de nosotros realizaría alguna actividad que ponga en riesgo nuestro trabajo, más aún si se tiene en cuenta la persecución y el continuo hostigamiento que sufrimos todo el personal municipal”, denunciaban.

También detallaban que “ahora ese reparto (de tasas) no lo hacemos más nosotros sino que será tercerizado, con lo cual sufrimos una nueva merma en nuestro salario. Expresamos que desde su emisión hasta su entrega, se hace con total responsabilidad visto que somos gente de carrera de muchos años en este municipio”.

Opinaban en esa misiva pública que “antes de poner en tela de juicio la calidad de trabajo se debería conocer bien a las personas que tiene a su cargo. Por eso repudiamos la forma en que se manejó este litigio y solicitamos no se ensucie ni se ponga en duda nuestro trabajo y buen nombre y honor”.

Por último, informaban que “se debería destacar que estos ‘trabajadores’ todo el año brindan el servicio a los contribuyentes por 0.30 centavos cada recibo. El correo no lo reparte por menos de 1 peso, debiéndonos a ‘estos trabajadores’ tres emisiones”.

“Los repartidores de impuestos piden disculpas a los señores contribuyentes por la demora que se ocasiona al tener acumulada, sin repartir, la última cuota del año”, concluían.

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