Se define el destino de la regulación para súper e hipermercados

El jueves 30 la ordenanza quedaría promulgada de oficio si antes el jefe comunal no la veta o la pone en vigencia por su cuenta. La oposición se niega revisar el texto en esta instancia.
El jueves próximo la controvertida ordenanza que regula la radicación de comercios del rubro alimentario en el Partido de General Pueyrredon podría quedar promulgada de oficio en el caso de que no exista ninguna medida administrativa concreta para evitarlo. La norma fue sancionada el 9 de octubre por 13 concejales de la oposición, a pesar de que desde el bloque oficialista, se hizo saber que la gestión de Gustavo Pulti no compartía varias de las disposiciones incluidas en ese texto.

El Departamento Ejecutivo fue notificado de la sanción de esta ordenanza el pasado 16 de octubre, fecha a partir de la cual, comenzaron a correr los 10 días hábiles requeridos para que tenga lugar su promulgación automática.

El intendente Gustavo Pulti trató de convencer en los últimos días a algunos de los concejales que aprobaron la norma de que la revisaran de manera inmediata. Pero no lo logró. Por el contrario, los 13 ediles que aprobaron con su voto el controvertido texto se unieron detrás de un mismo discurso, planteando que no estaban dispuestos a reconsiderar la medida, tal como lo pretendía el oficialismo. Esa postura fue reforzada el jueves pasado, cuando los ediles que conforman el bloque radical, el de la Coalición Cívica, la Concertación Plural y el monobloque Mar del Plata Batán-K, ratificaron que no tenían ánimo de darle cabida a una moción de reconsideración, que permitiría que el texto regresara al Concejo Deliberante para ser analizado nuevamente. Esto dejó por ahora al tema en manos del intendente, quien aparentemente, será quien esta semana deberá tomar una definición.

La ordenanza nació a partir de un pedido de cámaras empresariales de la ciudad para crear una norma municipal que protegiera al pequeño comercio local de la eventual llegada de grandes cadenas. El jefe comunal hizo suyo el reclamo por lo que hace varios meses ordenó suspender las habilitaciones de locales del rubro y presentó un proyecto de ordenanza para regular la actividad.

En ese texto, Pulti había dividido al Partido en cuatro sectores, estableciendo que dentro de cada uno de ellos podrían radicarse nuevos locales de hasta un máximo de superficie. Hubo quienes consideraron que la propuesta resultaba insuficiente, por lo que algunos concejales de la oposición tomaron el control del debate en las comisiones, incorporando numerosas modificaciones.

Fue así como se terminó concibiendo un texto con varias disposiciones controvertidas, resistidas por la actual gestión municipal, que nunca logró torcer el rumbo del debate. Una de ellas es la que establece un coeficiente de saturación, mediante el cual, sería creado un "cupo" de superficie habilitable, al que tendrían que someterse todos los mini, maxi, súper e hipermercados que cuenten con locales de más de 191 metros cuadrados.

Este artículo fue el que más objeciones recibió, movilizando fuerzas a favor y en contra. Entre estos últimos, estuvieron los que advirtieron que la regulación funcionaría como un "cerrojo" que impediría la llegada de nuevos establecimientos de venta de alimentos a la plaza local.

Intereses cruzados

Desde uno y otro lado, se denunció que quienes esgrimían la postura contraria defendían intereses empresariales, ya sea de supermercados locales o bien, foráneos. Claramente ese clima no ayudó a gestar un nuevo consenso para sostener una regulación que, en definitiva, fue aprobada por una ajustada mayoría en el Concejo y que no tiene el aval del actual gobierno, que sería el encargado de reglamentarla y ponerla en vigencia. El viernes pasado se llevó a cabo una reunión de presidentes de bloques, donde se comenzaron a observar los primeros gestos de diálogo político concretos. Antes de eso, simplemente había habido declaraciones públicas, reproches, movilizaciones en la calle y acusaciones cruzadas que empantanaron aún más la discusión.

El viernes, los jefes de las distintas bancadas le hicieron saber al oficialismo que algunos tienen voluntad de revisar el texto, pero no antes de que el Ejecutivo resuelva algo durante esta semana. Durante los últimos días, LA CAPITAL pudo comprobar que varios de los concejales que aprobaron la ordenanza no están del todo conformes con su contenido.

Claro que hay distintos matices. Algunos ediles señalan tibiamente que el texto es "perfectible" mientras otros sostienen, sin medias tintas, que es "muy malo" o recurren a calificativos aún peores. Pero si hasta ahora no lo reconocieron, fue porque la dinámica de la discusión los fue uniendo en la defensa de la controvertida norma, obligándolos a simular un convencimiento que, en más de un caso, no es tal.

No obstante, ya hay algunos concejales que quieren quitarse el sayo de haber quedado como defensores de empresas y entidades que verían con agrado que se creara un paraguas protector casi absoluto para el comercio alimentario ya instalado en la ciudad.

Mientras tanto, el intendente no desearía ser repudiado al vetar la ordenanza, por quienes ya están listos para recriminarle que, con eso, estaría jugando a favor de las grandes cadenas. Sería inevitable aun cuando Pulti intente aclarar una y otra vez que fue el primer intendente en proponer una regulación para la actividad con el propósito de proteger al pequeño comercio ya instalado. No obstante, el viernes pasado, la oposición pareció tenderle la mano al gobierno municipal. Aunque sólo de palabra, ofreció revisar el texto. Pero sólo una vez que esta semana el jefe comunal tome una definición sobre qué destino le dará a la polémica norma.

Pulti puede vetarla total o parcialmente, lo que llevaría otra vez el expediente al Concejo. O bien podría promulgarla, o dejar que se promulgue sola. En ese caso, el Ejecutivo tendría que establecer en base a qué datos sería calculado el polémico coeficiente de saturación, remitiéndole esa información al Concejo. Los bloques opositores hicieron saber que, si eso sucediera, accederían a modificar el texto, sobre todos aquellos que reconocen sus defectos.

Comentá la nota