El déficit de las provincias ya afecta el pago de sueldos.

Cinco distritos abonaron con retraso o en forma escalonada; el rojo fiscal llegaría a $ 11.000 millones.
Ahogadas por un déficit fiscal que podría superar los 11.000 millones de pesos para este año, las provincias hacen malabares para llegar a diciembre, pero ya hay cinco distritos que no pudieron abonar sueldos de julio o aguinaldos, por lo que debieron posponer pagos o hacerlos escalonados.

Se trata de Río Negro, que sólo pagó aguinaldos a un tercio de los empleados públicos, y Neuquén, que prometió efectivizar la segunda cuota el 21 de este mes. En una situación similar están Tierra del Fuego, que acaba de depositar 2000 pesos en concepto de "adelanto a cuenta del sueldo" de los haberes de julio, y Jujuy, que todavía no dio a conocer el cronograma de pago de los salarios del último mes. También Chaco realizó depósitos escalonados de salarios hasta los $ 4000 y demoró el pago a los contratados.

Pero ésas no son las únicas provincias en problemas y varias ensayan nuevas estrategias para contener las cuentas públicas. Santa Fe tuvo suspendido por 120 días el pago de certificados de obra pública y otras provincias dejaron de cumplir con proveedores y contratistas, o suspendieron las obras.

Mendoza, en cambio, hizo un drástico recorte del gasto. Congeló sueldos, horas extras, postergó licitaciones y compras y hasta limitó el uso de aviones a funcionarios para ahorrar $ 150 millones, mientras en Misiones algunas municipalidades, como Eldorado, pagan parte de los salarios en bonos alimentarios.

El problema fiscal de las provincias obedece a muchas causas, pero en los últimos años se incrementó por la reducción de los fondos que la Nación remite vía coparticipación. Según un informe de la consultora Economía y Regiones, este año el 24,8% de la recaudación de la Nación (incluidos fondos previsionales) irá a las provincias, contra el 30,1% que se destinaba en 2002. Si se hubiera mantenido ese porcentaje, en 2009 hubieran recibido $ 90.675 millones en vez de los $ 74.552 millones que les tocarán.

Esa diferencia -$ 16.123 que queda para la Nación- hubiera alcanzado para que todos los distritos tuvieran superávit fiscal. En cambio, de acuerdo con un relevamiento realizado por LA NACION, 16 provincias podrían terminar el año con sus cuentas en rojo, con un déficit estimado en más de $11.000 millones, casi el cuádruple del déficit que acumularon el año pasado, que fue de 3382 millones de pesos.

Economistas consultados por LA NACION explicaron que en los últimos años los beneficios fiscales no fueron parejos, porque la mayor parte del superávit provenía de impuestos no coparticipables. Esto provocó el deterioro de sus finanzas y dependencia de la Nación, que aumentó las transferencias discrecionales.

"Si se suma la nacionalización de las deudas provinciales, queda un fuerte retroceso del federalismo", opinó Rogelio Frigerio, director de Economía y Regiones.

Entre los distritos más complicados están Buenos Aires (reconoce el gobierno un déficit de $ 5500 millones), Santa Cruz ($ 2042 millones), Capital ($ 1000 millones), Mendoza y Tierra del Fuego ($ 600 millones cada una), Santa Fe ($ 510 millones), y Neuquén y Entre Ríos ($ 400 millones).

Sólo sumando el déficit en esos ocho distritos se llega a $11.052 millones de rojo fiscal. A ese número habría que agregar las provincias que tendrán desequilibrios más moderados, pero sus números podrían compensarse con el superávit de otros distritos.

El problema fiscal quedó ahora en evidencia por la desaceleración del crecimiento de la recaudación tributaria nacional y provincial, producto de la crisis internacional y la caída de la actividad económica y la desaceleración de las exportaciones.

A eso hay que sumar el aumento del gasto público por el año electoral, la presión sobre los salarios públicos, las deudas que arrastran las administraciones locales y la falta de acceso al crédito internacional.

Para Luciana Díaz Frers, directora de Política Fiscal del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), el cese de actividad económica "empezó con la crisis financiera internacional, siguió con el parate propio de las épocas de elecciones y se agregó el que provocó la gripe A".

Díaz Frers mencionó el enorme peso de los salarios en las provincias, que desde los 90 deben pagar todos los sueldos del personal de educación, salud, seguridad y Justicia.

"El atraso de lo sueldos es simplemente porque no tienen efectivo para hacerlo hoy. Apuestan a que el Gobierno termine cediendo recursos", agregó Frigerio.

Hacia el futuro, Jorge Colina, economista del Instituto para el Desarrollo Social (Idesa), predijo que "si la Nación no las asiste, las provincias van a volver a los bonos o cuasi monedas para financiarse".

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