Déficit habitacional en Corrientes: entre la necesidad y la urgencia de regularización urbanística

Déficit habitacional en Corrientes: entre la necesidad y la urgencia de regularización urbanística

El desafío de superar los problemas habitacionales y territoriales de Corrientes no se acota a la construcción de nuevos hogares sociales sino a la puesta en marcha de políticas habitacionales integrales. El informe sobre un “problema estructural” que ya lleva tres décadas.

Por Roxana Feldman (@roxifeld)

De acuerdo a datos del último registro a nivel nacional y otros estudios más recientes se calcula que hay alrededor de tres millones de hogares conviviendo con esta problemática. Indican que en la región Nordeste esta carencia es “hasta tres veces más grande que en el resto del país”, lo que evidencia la gravedad que reviste en esta parte de Argentina.

Se puede definir al concepto de “déficit habitacional”, a grandes rasgos, como la “brecha entre requerimientos y disponibilidad de viviendas adecuadas en la sociedad”, según el concepto de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Los Estados miden el déficit cada diez años a través de los Censos Nacionales.

Cuando se habla de esta variable hay que tener en cuenta que existen dos tipos: el de tipo cuantitativo y el cualitativo, según explica el arquitecto Miguel Barreto, profesor de la Facultad de Arquitectura de la Unne y Coordinador del Instituto de Investigación para el Desarrollo Territorial y del Hábitat Humano (IIDTHH) de la Universidad Nacional del Nordeste y el CONICET.

El cuantitativo tiene que ver con hogares “que no pueden ser mejorados” y se consideran  “inhabitables”, por lo tanto obligan a la construcción de una vivienda completamente nueva. Éste se subdivide, a su vez, en hogares “irrecuperables” por estar construidos con materiales “desechables” o “improvisados”; y los denominados “allegados”, que tienen que ver con la unión de dos o más “hogares” conviviendo en un solo espacio físico.

Barreto señala que este grupo es el minoritario y a nivel país del total de la población con déficit, un 30 por ciento vive bajo estas condiciones. La otra porción de los hogares tienen una carencia que es “cualitativa” y cuya preponderancia lo ubica como el principal problema en materia habitacional en el país, conforme a lo que manifiesta el investigador. En esta situación se encuentra el 70 por ciento restante.

La diferencia con el cuantitativo es que el cualitativo toma en cuenta viviendas que sí pueden ser mejoradas o recuperadas. El problema reside en que se trata de hogares precarios que se emplazaron en “áreas inhabilitadas” y están faltos de servicios básicos y construidos fuera del “código de planeamiento urbano” o con graves índices de hacinamiento.

Estos problemas son múltiples pero pueden enumerarse en irregular disposición de desagües pluviales y cloacales; paredes, techos y pisos realizados con materiales precarios al igual que los baños; trazado urbano irregular; ocupación de tierras fiscales y conexiones clandestinas de luz y agua. Se suman otros como poca accesibilidad e inexistencia de espacios públicos de recreación, todos los cuales derivan de la ocupación de terrenos sin ningún tipo de planificación urbanística que asegure una buena calidad de vida.

Concretamente, la concentración del problema se ubica en las provincias de Formosa, Chaco y Corrientes. En los dos primeros casos el déficit habitacional se estima en un 52%-53% de hogares y en el caso local este número le sigue de cerca con un 47%-48%.

De este porcentaje, la mayor cantidad de hogares con problemas habitacionales reside en áreas rurales, indica Barreto. Y, si bien hay leves mejorías debido a la construcción de nuevas viviendas sociales, éstas sólo vienen a cubrir el porcentaje de crecimiento poblacional que asciende naturalmente año tras año.

La resolución del conflicto de fondo todavía está lejos de alcanzarse. La proporción de población con algún tipo de problema habitacional “varía muy poco y desde hace aproximadamente unos 30 años en Argentina disminuye muy poco” esta tendencia desfavorable.

Como parte de las políticas que intentan paliar los efectos del déficit puede nombrarse al Plan Belgrano, cuya incidencia fue tal que configuró una de las principales causas del acercamiento entre Cambiemos y ECO. Anunciado como “el plan de reparación histórica para el Norte”, este proyecto reordenó el mapa político de Corrientes.

Consultado al respecto, Barreto reconoce su importancia en muchos aspectos pero en lo que respecta al trastorno específico en materia de hogares, el anuncio de 100 mil viviendas es, al menos acotado, más aún si se tiene en cuenta que serán distribuidas en las 10 provincias del NEA y del NOA que están contempladas en el documento.

Sólo en Corrientes y Chaco hay una necesidad que de ponerle fin obligaría a absorber el total de soluciones de vivienda propuestas. El área de la vecina provincia conocida como el Gran Resistencia necesita unas 66 mil viviendas, según estimó Ingrid Jetter durante su paso por el Fonavi. En tanto, según cifras del 2013, la escasez local rondaba las 41 mil viviendas.

Si se habla de resoluciones de fondo, éstas vendrían de la mano de la ampliación de políticas que puntualicen en el mejoramiento de la carencia habitacional cualitativa, que configura el principal problema estructural de muchos hogares del país. La construcción de nuevas viviendas debe venir acompañada de planes de regularización urbanística que tengan en cuenta el planeamiento urbano y aseguren una adecuada calidad de vida.

Barreto nombra la necesidad de asegurar que planes como el Programa de Mejoramiento de Barrios (ProMeBa) sean llevados a cabo a mayor escala en muchas barriadas del país. Particularmente en el caso de Corrientes, este plan se lleva adelante en 14 barrios, entre los que se nombran los capitalinos como La Olla, el Bañado Sur y el Santa Teresita. En tanto en el interior tiene incidencia en Bella Vista en el barrio Santa Teresita, en Curuzú en El Triángulo, en Ituzaingó en el San Jorge y en Mercedes en el Itatí.

Actualmente trabajan en 546 proyectos en todo el país. De este número hay 411 terminados, 129 en ejecución y seis en proceso licitario. Según los datos oficiales del programa, estos planes benefician a 190.230 familias/lotes y demandan una inversión de 5.787.206.702,20 pesos.

Los números a veces son fríos, lejanos y ciegos. Pero así como sirven para demostrar la gravedad y profundidad del problema habitacional, evidencian que aún hay mucho por hacer.

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