Deficiencias edilicias que no promueven la calidad de vida

Falta de desagües y asfalto; humedad y filtraciones son solo algunos de los problemas que padecen los vecinos del complejo de viviendas del sector. Las respuestas ante innumerables denuncias, notas y expedientes no aparecen.-
Si la intención original de un Plan Federal de Viviendas es asegurar un espacio digno para quienes se encuentran en estado de emergencia socio habitacional, en este barrio la premisa no se cumplió.

Dentro del perímetro de Belisario Roldán se encuentra ubicado un complejo de viviendas construidas en el marco del plan antes mencionado y delimitado por las calles Alvarado, Czets, Roca y Coronel Suárez.

Las primeras edificaciones fueron adjudicadas cuatro años después de que el por entonces presidente de la Nación, Néstor Kirchner, hiciera el anuncio. Poco antes de las elecciones legislativas acontecidas en junio se entregaron 178 viviendas, hecho que fue festejado con emoción por el Gobierno municipal. Hace más de un mes, este medio reflejó los inconvenientes vinculados a problemas edilicios en las casas del Plan Federal que estaban atravesando los vecinos de esa zona y actualmente, la realidad no solo no cambió, sino que continúa complicándose. Así lo manifestó a El Atlántico Miguel Ángel Marino, presidente de la sociedad de fomento, quien aseguró que las denuncias respecto de las irregularidades comenzaron en el año 2005 y se repitieron hasta la fecha.

En el momento que se adjudicó la obra, según Marino, "la empresa tendría que haber hecho la apertura de calles; badén de material en las esquinas y alcantarillado en la salida de los coches pero no hizo absolutamente nada". El fomentista relató que solo se niveló el piso y se empezó a construir, y por eso hoy los habitantes que buscaban una vivienda digna padecen las consecuencias: humedad, filtraciones en los techos y problemas con los pisos, entre otras.

El principal obstáculo que provoca un deterioro en la calidad de vida es que los desagües no fueron realizados, por lo que tampoco pudieron ser asfaltadas las calles.

Tras las denuncias, los expedientes y las notas elevadas al municipio, los técnicos determinaron que en el sector no hay factibilidad hidráulica.

"La pregunta del millón es, si no hay factibilidad hidráulica ¿Cómo construyeron 530 viviendas?", sentenció Marino y comentó que esto mismo fue manifestado ante las autoridades sin que éstos pudieran hallar una respuesta.

El vecinalista aseguró que "hicieron todo al revés: primero construyeron y ahora están viendo como hacer lo demás".

"Esto –continuó- lo empezamos a divisar cuando se empezó a construir y lo denunciamos. Inclusive antes empezamos a preguntar por escrito a las autoridades si iban a instalar una escuela, un jardín o sala de primeros auxilios y principalmente por el desagüe porque esto es todo para los barrios".

Si bien no hubo resoluciones específicas a estos interrogantes, se encuentran bien a la vista: la zona no cuenta con establecimientos educativos, unidad de salud ni los reclamados desagües pluviales.

Esta circunstancia que pareciera tomar carácter de permanente, con su consecuente falta de asfalto, trae aparejada una problemática de traslado para los habitantes del barrio. De acuerdo a las estimaciones de Marino, hay unos 1500 chicos que viven allí, muchos de los cuales perdieron el año lectivo ya que la mayoría de las familias provienen de barrios muy lejanos a la zona. Es sabido que no resulta tarea sencilla conseguir cupo en las escuelas a mitad de año por lo que los chicos tuvieron que seguir asistiendo a los mismos colegios.

¿Cuál es el problema? La cantidad de cuadras que deben caminar para acceder al transporte urbano de pasajeros. Esto podría haberse visto resuelto al contemplar la necesidad de asfaltar calles estratégicas para que puedan transitar por allí los colectivos.

Marino entendió, -y junto con la sociedad de fomento lo propusieron en su momento- que "se podría asfaltar por 180; de Arturo Allio a 196 por Alvarado, de allí hasta San Lorenzo y de San Lorenzo, otra vez hacia 180".

"Esto quiere decir que la línea 712 que viene desde Colón podría entrar al barrio y salir hacia el centro, pasando por los hospitales, mientras que las unidades que vienen de Juan B. Justo entran y salen derecho porque unos van de 180 a la avenida y el otro desde ahí hacia 180 para tomar Alvarado", precisó y agregó que "tendrían entrada y salida sin pérdida de tiempo". Sin embargo, si las calles no están asfaltadas, este recorrido se torna imposible.

Respecto de la opción de hacerse cargo los propios vecinos del costo del pavimento, Marino resaltó que por los valores económicos que conlleva una obra de tal envergadura, las condiciones no estaban dadas para afrontar los costos.

Otra cuestión conflictiva que presentan las viviendas es que aunque fueron entregadas con sus correspondientes medidores de gas y las conexiones, desde la empresa distribuidora se le exige a cada propietario una suma de $600 para suministrar el servicio.

En este sentido, el fomentista consideró que "si se dio una vivienda para que una familia viva dignamente, debería ser con todos los servicios".

"Jamás nos opusimos a que viniera la gente al barrio pero queríamos que tengan un espacio digno y no en el medio del barro", concluyó.

ILUMINADOS

Un aspecto positivo que rescató Marino en relación a un progreso en el barrio fue que en poco tiempo más estará completa la iluminación. Esto constituía un viejo anhelo para los vecinos y gracias a la aplicación del Plan Pronuree se convirtió en realidad. Las luminarias comenzaron a ser instalados y con los recambios, solo resta una última etapa para estar totalmente iluminados.

Según resaltó el vecinalista, la obra "no le costó un peso al vecino", por lo que también fue una alegría y un alivio.

"Con la iluminación nueva hay una diferencia notable", insistió Marino con ilusión.

MIEDO Y RESIGNACIÓN

Los últimos años de la ciudad estuvieron marcados por la creciente inseguridad en las calles marplatenses. El barrio Belisario Roldán no es la excepción y aquí no se distingue si la mayoría de los delincuentes son menores, adolescentes o adultos ya que la situación es bastante pareja, según la descripción del presidente de la entidad vecinal.

A pesar de la fluida comunicación que mantienen los vecinalistas con el comisario de la jurisdicción y los esfuerzos que se hacen, un rasgo característico es que son pocas las víctimas de hechos delictivos que hacen la denuncia correspondiente. Las razones son dos: el temor y la resignación.

Respecto de la primera, Marino dictaminó: "Los delincuentes nos han asustado de tal manera que no queremos denunciarlos si los vemos". En otros casos, el dar a conocer a las autoridades policiales algún robo sufrido provoca hasta molestias por lo engorroso de los trámites y los pocos resultados.

"La gente piensa que pierde tiempo pero lamentablemente si no tenemos las denuncias no se puede hacer nada", remató Marino.

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