El defensor de Solá Torino pidió anular como prueba las escuchas telefónicas

Los miembros de la Cámara Federal de Apelaciones, presididos por el juez Jorge Villada, junto a los vocales Horacio Aguilar y Wenceslao Cardozo reanudaran la audiencia para resolver sobre la nulidad solicitada al procesamiento contra José Antonio Solá Torino.
Ayer, en una audiencia pública que se extendió hasta casi las tres de la tarde, la Cámara comenzó a tratar el mayor caso de corrupción judicial ocurrido en los tribunales federales de Salta.

Se trata de una investigación llevada adelante por el juez federal Miguel Medina y el fiscal federal Ricardo Toranzos, la cual terminó con el camarista Solá Torino procesado por el delito de "cohecho agravado" al igual que otros cuatro imputados más, dos de ellos con reconocidos antecedentes en materia de narcotráfico.

A diferencia de la justicia provincial, en el fuero federal los defensores y el fiscal debaten de manera oral sobre los fundamentos de las apelaciones.

Luego, el tribunal delibera y resuelve los planteos hechos en esta instancia, aunque se le otorga cinco días para presentar los fundamentos de su fallo.

Ayer, el debate comenzó con la exposición del abogado Darío Palmier, defensor de Solá Torino. En ocho puntos, el letrado planteo la nulidad de las escuchas telefónicas, algo que ya había hecho antes de que su cliente fuera procesado e incluso al ser rechazado su planteo, apeló esa resolución. De no haberlo hecho, él ni el resto de los defensores, quienes se sumaron a su pedido, hubiesen podido reclamar la nulidad de las intervenciones.

Palmier criticó el uso que Medina y Toranzos le dieron a las escuchas telefónicas, se quejó por el hecho de que en ningún momento se fundamentó la utilización de este recurso de prueba, también cuestionó el rol del primer juez del caso, Abel Cornejo (hoy juez de la Corte de Justicia de Salta), quien, según explicó, especuló hasta donde más pudo para después terminar excusándose del caso, hecho que, a su criterio, perjudicó al camarista procesado.

Defendió el derecho a la intimidad y criticó el poder coercitivo ejercido por los magistrados y funcionarios que llevaron adelante la investigación. Advirtió que con las escuchas mal utilizadas atentan contra la privacidad de los ciudadanos, pues lo que se hace es ponerlas en marchas en busca de que en algún momento alguien caiga.

El resto de los defensores, Oscar Figueroa y Orfeo Maggio, defensores de Miguel Farfán, sindicado como el narcotraficante que pagó más de 15 mil pesos para que Solá Torino levante un pedido de captura en su contra, se unieron y ahondaron las críticas en torno al uso de las escuchas telefónicas.

Lo mismo hizo Sebastián García, defensor de Hugo Sálazar, otro de los procesados, en este caso como intermediario del cobro de la coima. El abogado se mostró un poco confuso en lo que quería plantear, aunque al final se adhirió a las críticas de sus colegas.

Matías Adet, defensor de Graciela Ferreira y Gabriela Vázquez, planteo también la nulidad de las escuchas telefónicas, y basó sus quejas en el hecho de que en ningún momento el juez fundamentó el pedido de las intervenciones tal como lo establece el Código Procesal de la Nación.

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