Defensor del Pueblo: el estado que cumpla sus funciones

Abraham Nicolás Gak es el nuevo Defensor del Pueblo de Morón. Reside en el distrito hace 14 años y cuenta con una extensa trayectoria académica, especializado en el área económica.
Es el director del Plan Fénix (proyecto estratégico de la Universidad de Buenos Aires) y rector del Colegio Nacional Carlos Pellegrini. La semana pasada fue elegido por el HCD y asume en su cargo el 19 de febrero.

–¿Sus expectativas con relación al cargo para el que fue elegido?

–Si uno hace bien las cosas, sienta la columna vertebral de lo que puede ser un instituto que puede cumplir roles muy importantes, no solamente para defender intereses individuales y colectivos, sino también para mejorar lo que para mí es una obsesión: que el Estado cumpla con eficacia su tarea.

–Parece una tarea muy difícil…

–Yo he sido siempre partidario de la activa participación del Estado, todo lo que he hecho ha tendido a eso, pero también he querido borrar esa idea de que lo que hace el Estado lo hace mal y lo que hace lo privado lo hace bien. Es la búsqueda de que el Estado cumpla acabadamente con sus funciones, que tenga sus cuadros y la noción del servicio público creo que es esencial. Tengo cinco años por delante, así que es una tarea que si no hago bien será responsabilidad mía exclusivamente.

–¿Cómo concibe la gestión municipal?

–El vínculo más cercano del ciudadano con el sector público es el gobierno municipal, y los municipios han ido creciendo en requerimientos y en obligaciones; en el caso de Morón hay una muestra muy clara de que se puede gestionar razonablemente bien y que se puede gobernar con transparencia y me parece que la defensoría del pueblo viene a completar un esquema, que mejora la transparencia y la participación ciudadana. Aunque sea molesta la actitud de la Defensoría hacia los funcionarios y la acción del Estado, al mismo tiempo colabora para mejorar esa función que termina redundando en beneficio de quienes ejercen la función. Mantener la independencia frente al poder público es fundamental y lo importante es que nuestra función sea de vigía y crítica y en ese sentido colaborativa.

–¿Qué es lo primero que hará como ombudsman?

–Lo primero es armar el área porque no hay nada, no tengo ni techo, ni escritorio, ni teléfono. Es decir que el primer paso es organizar y para eso voy a tener contacto con algunas defensorías como la de Vicente López, como la de La Matanza, y tengo muy buen contacto con la defensoría de la Ciudad de Buenos Aires. La primera etapa va a s estar dedicada exclusivamente a cuestiones municipales y abarcar aspectos mayores va a ser posterior.

–¿Cómo ve al gobierno de Sabbatella?

–En forma muy positiva. Voy a ser mucho más franco, si (Juan Carlos) Rousselot fuera el intendente yo no se si me hubiera alistado, porque me parece que acá lo que hay que hacer es generar un proceso democrático y participativo, para estar todos los días peleándome habría que buscar no un abogado sino cinco abogados y estar todos los días en Tribunales y esa no es mi vocación.

–Usted es cercano al espacio Carta Abierta. ¿Vuelven los intelectuales a involucrarse en cuestiones políticas?

–Yo he tenido dificultades muchas veces en mi universidad justamente por esta actitud crítica que tengo respecto al compromiso que tiene la universidad con la cosa pública, esa tendencia que tiene naturalmente los investigadores en encerrarse e intercambiarse los pappers entre ellos sin jugarse. Y realmente los momentos que vive el país y el mundo requieren un compromiso mayor de la universidad. Hoy existe, pero no está institucionalizada, son movimientos que están en algunas facultades pero no es la universidad como tal que está en la batalla por un proyecto nacional. En algún memento hay que dejar de estar en la coyuntura y empezar a pensar un país a largo plazo con el compromiso de todos los sectores.

–¿Cuál es la actitud del gobierno nacional respecto a la intervención de los intelectuales en ese plano?

–Hay que admitir que el gobierno está muy cerrado. Otras de las cosas es que el origen de este gobierno que nació con un apoyo muy limitado le ha generado la necesidad de constituir poder acordando con sectores que no lo hacen por vocación sino por conveniencia.

–Y en términos políticos, ¿en qué coinciden y en que no?

–Yo rescato fundamentalmente lo que decidió en materia de derechos humanos, que es un avance extraordinario, reconociendo también que no ha podido generar una política de Estado en materia de seguridad, estamos todavía discutiendo si metemos presos a chicos de 14 años. Hay que entender que las raíces de esto están en la injusticia social, en las dificultades de cómo viven eso chicos y en eso el Estado parecería que no se siente responsable.

–¿Retrocedió el gobierno en materia de concertación?

–Nunca se abrió, yo creo que hay una continuidad de una estrategia de manejo de pocos y de colocar con audacia hechos consumados. Yo no digo que haya que consultar previamente todo; si vemos lo que hicieron los bancos cuando el gobierno dio a conocer la reestatización de las jubilaciones privadas, ¿se imagina si los bancos hubiesen sabido esto un mes antes, el estropicio que hubieran armado? Son intereses muy poderosos y sin escrúpulos.

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