En defensa propia

Schiaretti pedirá que le refinancien la deuda. También espera que la Nación acuerde con los acreedores externos para colocar los Boncor. Julián Cañas.
El gobernador Juan Schiaretti oficializó algo que se comentaba en la Casa de las Tejas con cuerpo de trascendido: apoyará la iniciativa kirchnerista de crear el Fondo del Bicentenario, a cambio de que la Nación le refinancie los vencimientos de la deuda provincial para este año, que superan los 1.300 millones de pesos.

Para que se note lo menos posible, Schiaretti fue anunciando por pasos su decisión política: la semana pasada, desde España, aseguró que el país debía "honrar" sus compromisos externos. Ayer, no dejó dudas de que apoyará el Fondo del Bicentenario.

El argumento que esgrimirá el gobernador, y por ende los dos diputados nacionales que hoy le responden (Francisco Fortuna y Estela Garnero) para votar a favor del proyecto K, es que "beneficiará a Córdoba".

En realidad, esa no es la discusión central sobre el Fondo del Bicentenario. Los opositores argumentan que el Gobierno se quedó sin caja y echará mano a las reservas para seguir sosteniendo su proyecto político, que está más atado al poder de los recursos para distribuir que a la convicción que despierta entre gobernadores e intendentes.

Schiaretti soportó a pie firme las embestidas de la Rosada durante el conflicto con el campo por oponerse a la resolución 125. También recurrió a la Corte Suprema para reclamar los compromisos contraídos por la Nación para solventar el déficit de la Caja de Jubilaciones y el Programa de Asistencia Financiera (PAF). Pero, ahora parece dispuesto a apoyar un proyecto que nació mal parido como un decreto de necesidad y urgencia (DNU) y cuyos objetivos son cada vez son más claros: hacerse de caja para sostener el proyecto político oficial.

Hay otro elemento que le quita a Schiaretti espacios para maniobrar: si pretende colocar los Boncor (título de deuda provincial) en el exterior, antes la Nación debe arreglar con los acreedores externos. En este caso, gracias a las reservas. Es decir, que más allá de las convicciones, Schiaretti actúa en defensa propia.

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