Dedocracia, búmeran pejotista y nuevo tablero político

Los mensajes son parte estructural de la política partidaria. También los gestos. El bruerismo hizo todo lo posible para que la elección en el PJ no sea advertida por la mayoría de los platenses, pero sin proponérselo quedó atrapado un serpenteante camino, cuyo final no se vislumbra claramente.
Bruera será el nuevo presidente del PJ platense. Así sucederá a Julio Alak con un armado que incluye a parte del extinto ala-

kismo (Carlos Bonicatto, por ejemplo) y de sus rivales en la elección de 2007. Es decir, amigos y enemigos en el mismo espacio político.

El mandamás K fue quien convocó a elecciones para normalizar el partido del General en territorio bonaerense. Sectores que no comulgan con el kirchnerismo presentaron listas alternativas, de las cuales apenas una veintena pasaron el filtro de la Junta Electoral partidaria. Obvio: ésta es manejada por el oficialismo.

Algo similar pasó en La Plata. Al concejal Oscar Vaudagna le bajaron la lista fuera de tiempo, cuando ya había expirado el plazo, cuestionando la “calidad” de sus avales. Los avales son personas que dan consentimiento para apoyar una lista con nombre y DNI. Las ambigüedades, en términos legislativos-jurídicos, hay que llenarlas. La ambigüedad de “calidad” asoma como imposible de llenar. Tiene hasta olor a discriminación. También fue bajada la lista del opositor Fernando Marín.

Aquí comienzan los problemas para el bruerismo kirchnerista de La Plata. Primero: la elección de Bruera hubiese sido contundente en las urnas. No necesitaba de este tipo de maniobras anómalas para quedarse con el sello en La Plata. Ahora, la imagen de la dedocracia partidaria crece detrás de su figura.

Segundo: los heridos son muchos. El interbloque de Vaudagna, que acompañó gran parte de los proyectos oficiales en el Concejo, ya dio su primer mensaje. Vaudagna le mojó la oreja al intendente cuando en la sesión del jueves presentó una resolución contra la política de Scioli en minoridad que obligó al oficialismo a votarla, para no perder su primera votación de la gestión. El gesto no fue bienvenido en la Provincia: el Concejo Deliberante manejando por el bruerismo cuestionó, en su ma-

yoría, la idea del Gobernador de bajar la edad de imputabilidad e implícitamente respaldó la denuncia de la ex subsecretaria de Niñez, Martha Arriola, echada por Scioli luego de asegurar que la situación de los chicos en la Provincia es “catastrófica”.

El jefe de Gabinete de Scioli, Alberto Pérez, integra la lista de Bruera en el PJ local. Obvió que leyó el desmanejo del bruerismo en el órgano legislativo. Y el posible nuevo escenario que se plantea.

Mañana Francisco De Narváez presentará en La Plata la Junta Promotora de su formación, con un grupo de concejales que se sacará la foto junto al empresario alineado al peronismo no kirchnerista. Convocados por Gonzalo Atanasof, el hombre de De Narváez en la ciudad, prometieron su presencia el ex alakista Justo Arauz, la concejal Fernanda Caffaro y posiblemente diga presente Enrique Caparelli.

Este incipiente bloque no acompañará al bruerismo. Todo lo contrario. Todavía no está definido qué harán los ex alakistas Sebastián Tangorra y Teresa Urriza. Su antiguo jefe, Julio César, les habría dado li-

bertad de acción. No se dice lo mismo de su relación con Bonicatto.

Si a este bloque opositor peronista se suman los cuatro ediles de la Coalición Cívica de Oscar Negrelli y el interbloque de Vaudagna, los números comienzan a ponerse en rojo para el bruerismo.

Un reciente relevamiento realizado por la CC en La Plata arrojó que la imagen positiva de la Presidenta se ubica alrededor del 18%, mientras que su esposo oscila los 19 puntos.

Los últimos trabajos de encuestadores nacionales en la capital bonaerense sitúan la imagen de los Kirchner alrededor del 25% de imagen positiva.

Hoy Bruera es Kirchner. Por eso, y por los reposicionamientos en el Concejo, la jugada pejotista del intendente parece contornear un peligroso búmeran para las aspiraciones de la administración comunal.

Para contrarrestar la proclamación de Bruera en el sillón del PJ platense, a fin de mes el peronismo no kirchnerista de la ciudad tiene pensado realizar un acto con la presencia de Chiche Duhalde.

Aunque no lo harán público hasta último momento, algunos intendentes del Conurbano ya hablaron con Felipe Solá y le prometieron su apoyo para 2009. Esos mismos antes habían pasado por las oficinas de Duhalde.

A Solá le recomendaron renunciar a la banca de diputado nacional el año próximo, a pocas semanas de las elecciones. Los intendentes le dijeron que lo acompañarán pero si al espacio se suma De Narváez. Saben que dos corrientes peronistas no kirchneristas serán funcionales a K. De Narváez quiere ser gobernador en 2011 y Felipe presidente, ese mismo año.

Para ir pegados el año próximo en un misma boleta deberían buscar algún artilugio legal que evada el decreto del cupo femenino, el cual dispone que para los partidos, confederaciones o alianzas que se presenten por primera vez en una elección, el primer y segundo candidato deben ser del sexo opuesto. Así, Solá y De Narváez no podrían ir 1 y 2 en la lista de diputados nacionales. El segundo casillero debe ser para una mujer.

El encuentro entre Gerardo Morales (UCR) y Elisa Carrió (CC) dejó mucha tela para cortar, pero a nivel municipal es bastante improbable un acuerdo entre la CC y la UCR, básicamente porque en las huestes de Lilita parece todo cerrado por estas horas, con Negrelli como primer diputado por La Plata y posiblemente con un joven militante del GEN de Margarita Stolbizer como primer concejal. Aunque, se sabe, en política nunca se puede descartar nada.

En vísperas al 126º aniversario de la capital bonaerense, la gestión comunal sigue navegando en un mar de dudas e indefiniciones. Las pruebas están a la vista: poco tiene para mostrar el intendente en once meses de administración. Debe ser porque las internas devoran todo, hasta los proyectos para mejorar la ciudad que Rocha soñó.

Comentá la nota