El dedo de Moyano para unir a la CGT local.

Un operador del camionero Hugo Moyano tentó al titular de la CGT Chacabuco, Omar Dragún, a compartir la unificada central obrera con Gabriel Suárez, secretario gremial de Luz y Fuerza. Luis Kempa.
En herméticas reuniones, los popes del sindicalismo cordobés vienen conversando sobre la alternativa de la unidad de la CGT, dividida desde hace décadas.

2010, coinciden los gremialistas, será el año clave del debate por la unidad.

La primera señal pública sobre esas tratativas la dio el propio jefe de la CGT nacional, el camionero Hugo Moyano, cuando vino a Córdoba a lanzar la Corriente Nacional del Sindicalismo Peronista, en un acto en la sede gremial, camino a Alta Gracia, el 19 de noviembre pasado.

"¡Estos cordobeses!", ironizó el gremialista más próximo a la presidenta Cristina Kirchner, en alusión a la división de la central obrera cordobesa.

En el acto estuvieron dirigentes de los dos sectores en que está fracturado el movimiento gremial cordobés: la CGT Chacabuco que encabeza Omar Dragún, titular del gremio mecánico (Smata), y la CGT Regional Córdoba, conducida por el triunvirato que integran Juan Leyría (Luz y Fuerza), Augusto Varas (Unión Obrera Metalúrgica) y Carmen Nebreda (gremio docente).

Pero Moyano sólo compartió la tribuna con dos sindicalistas locales: Dragún y Gabriel Suárez, de la CGT Regional Córdoba y secretario gremial de Luz y Fuerza.

Moyano, Dragún y Suárez bregaron por la unidad del sindicalismo cordobés.

Suárez es la pata peronista del gremio lucifuercista y es considerado el delfín local del camionero. Su presencia al lado de Moyano generó reacciones, ya que está por debajo de Juan Leyría, titular de Luz y Fuerza, quien no asistió al acto.

En la CGT Regional Córdoba, hay consenso a favor de la unidad. Y también Dragún –un hombre vinculado al delasotismo– se pronunció a favor de terminar las divisiones.

La pregunta del millón es quién ejercerá la conducción de una unificada CGT.

Trascendió que un operador de Moyano tentó a Dragún para ser el número dos de Suárez y después le dio la alternativa de invertir la fórmula, para que el mecánico encabezara la unidad cegetista. Dragún habría prometido pensarlo. El sindicalista forma parte también de un sindicato que tiene Renault a nivel mundial.

La principal traba que debería afrontar Suárez es que en la historia gremial de Córdoba siempre la central obrera fue presidida por la máxima autoridad de un sindicato; esto es, un secretario general. Muchos sindicalistas no acordarían en otorgarle ese sitial a un secretario gremial.

Tanto Dragún como otros sindicalistas estatales ven complicada la unidad.

"La discusión debe pasar por un programa de trabajo y no por una disputa de la conducción", opinó el juecista Varas, quien reveló que en los últimos meses hubo numerosas reuniones por el tema.

El debate interno comenzó y las aguas gremiales están agitadas. La unidad se ve aún como lejana y complicada.

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