Declaró Espinosa por las donaciones truchas

Luego de una semana sin demasiadas novedades, el juicio por las donaciones truchas de la Municipalidad de Santa Rosa volvió a arrojar novedades, esta vez, por la declaración del principal acusado, el ex director de Asuntos Vecinales, Sergio Espinosa.
El ex funcionario jorgista negó las acusaciones que pesan en su contra, aseguró que las obras destinadas a las comisiones barriales se realizaron y no descargó culpas en el resto de los imputados que tiene la causa. Aunque no lo hizo de manera directa, pareció imputar cierto grado de responsabilidad en funcionarios de mayor jerarquía al asegurar que nunca le dijeron que el procedimiento que utilizaba en su Dirección era incorrecto.

La nueva jornada del debate oral y público que lleva adelante la Cámara en lo Criminal 1 de esta capital comenzó a las 17.55 en las instalaciones que el tribunal posee en el Centro Judicial, recientemente habilitado. Arturo Tito Fresco, Hugo Oscar Díaz y Carlos Vitale Novaretto son los jueces que están llevando adelante el juicio. Antes de Espinosa prestaron declaración como testigos María Electra Tubán, ex presidente de la CV de Villa Tomás Mason Sur; Miguel Angel Ponce, de la de Barrio Congreso; y Facundo Alvarez, ex empleado de Asuntos Vecinales.

Sin observaciones.

El ex director comenzó hablando del estado en que se encontraba la repartición cuando llegó, el personal que tenía y las dificultades diarias que afrontaba. Aseguró que entonces se hacían muchas obras en los barrios y que las comisiones vecinales se encargaban de hacer firmar las planillas de los consorcios. Dijo que un empleado efectuaba las compras de su Dirección y que nunca se le observó, desde el área contable u otras superiores, la forma de realizar la facturación. Añadió que él continuó trabajando de la misma forma que lo había hecho su antecesor, Marcelo Díaz.

Manifestó que siempre colaboró con la Dirección de Asuntos Jurídicos y que, inclusive, fue el primero en hablar con el asesor jurídico Andrés Olié para que se investigara lo que estaba ocurriendo. Contó que había participado de la reunión en que la presidenta de la CV de Villa del Busto, Ester Helt, había dicho que nunca había recibido nada y que a él le constaba que eso no era cierto. Afirmó que, luego, la dirigente dijo que no había utilizado los materiales y que, entonces, le indicó que debería haber informado esa situación.

Sostuvo que cuando surgían roturas en los juegos infantiles había que repararlas de inmediato -para evitar accidentes-, se llamaba a un proveedor, se le decía que iba un empleado a retirar los materiales y que después se le llevaba la orden.

"Están en pie".

¿A qué atribuye que esta gente de las comisiones vecinales haya dicho no haber recibido las cosas que figuraban en las órdenes?, le preguntó el fiscal. "Las órdenes tenían un destino, se manejaban más con las jurisdicciones que con la comisión vecinal. Se puede haber cometido el error de colocar en las órdenes la jurisdicción a la que pertenecía y no a la comisión vecinal", respondió. Agregó a su respuesta que las obras se hicieron y que todavía están en pie.

Arrigone le consultó si nunca nadie le había advertido que las órdenes estaban mal confeccionadas; Espinosa explicó que cuando asumió le indicaron la manera de trabajar y que nunca desde Contaduría o la Secretaría de Gobierno le fue observado algo. Puntualizó que el destino decía a qué jurisdicciones se enviaban los materiales, debiendo decir "salón de tal comisión". "Los materiales los llevábamos nosotros y entregábamos la obra lista a la comisión vecinal", detalló.

-¿Qué explicación da sobre otras órdenes que las comisiones dijeron haber recibido?, intervino Díaz.

-Los materiales eran destinados a obras que eran nuestras; ahora bien, folletería sonido para eventos... eran dirigidos a la comisión vecinal.

-¿No explicó esto a la auditoría?, inquirió Depetris.

-Nunca fui llamado, retiraron toda la documentación pero no me llamaron.

Daño social.

En otro pasaje de su comparecencia, Espinosa evocó el momento en que el escándalo comenzó a ganar espacio en la prensa, sostuvo que siempre quiso que todo se investigara y que dio un paso al costado y renunciar para no perjudicar la investigación. En ese momento, se introdujo en detalles personales. Dijo que la situación le causó una enorme tristeza y un daño social aún mayor, pero sobre todo hizo hincapié en las situaciones que debió atravesar su hijo, entonces, adolescente. Volviendo a su situación, aseguró que no cometió ningún delito y que lleva 25 años como empleado comunal y nunca le hicieron un sumario.

En lo que va del juicio, los testimonios de los ex presidentes de las entidades barriales han ido complicando cada vez más a Espinosa y el resto de los imputados. Uno de los testigos declaró que le dieron una orden para retirar materiales, pese a que no la había pedido. Las maniobras conocidas como "donaciones truchas" ocurrieron entre 1999 y 2001. Además del ex director están acusados tres empleados: Patricia Polanco -era la secretaria de Espinosa-, Daniel Félix Pérez -era chofer- y Néstor Marro -ex delegado contable de la Secretaría de Gobierno y Acción Social-. Los tres primeros están sospechados de apropiación indebida y sustracción de caudales públicos, y el último de fraude a la administración pública, ya que desde esa oficina se habrían hecho figurar envíos de bienes y servicios a comisiones vecinales que nunca fueron recibidos.

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