Declaró el dueño de Fönster y le fijaron una caución por $50 mil

El empresario le aseguró al fiscal Di Santo que no vació la empresa y que sólo buscó resguardar lo poco que le quedaba. Volvió a insistir en que algunos empleados influyeron en el destino de la planta
Carlos Culasso Forsberg, el dueño de la empresa Fönster que cerró sus puertas el 20 de noviembre pasado dejando a una veintena de trabajadores en la calle y a más de una docena de clientes esperando por sus trabajos -en algunos casos pagos y en otros señados-, fue citado ayer a la mañana a declarar tras haber sido imputado en la causa que sigue el fiscal Javier Di Santo.

Poco antes de las 10 de la mañana llegó hasta el cuarto piso de Tribunales acompañado por su abogado, José Luis Fruttero y aprovechó para reafirmar que nunca tuvo la intención de vaciar la empresa y que, por el contrario, su administración se le había escapado de las manos e intentó dar un corte para ordenar, hacer un balance y reabrir en otras condiciones, explicó el empresario.

Y no obvió el tema de los empleados. Culasso Forsberg asegura que hubo actitudes desleales para con la misma empresa que terminaron siendo determinantes en el final de su industria metalúrgica. El empresario le indicó al fiscal que el cierre había sido previsto para realizar un balance -como se leía en el cartel que el propio Culasso había pegado en el portón del galpón aquella mañana del 20 de noviembre- y que había decidido llevarse sólo cinco máquinas que después fueron secuestradas en un allanamiento posterior realizado en su domicilio, en Banda Norte.

¿Y las toneladas de aluminio encontradas por la Policía? Para esa pregunta el industrial señaló que habían sido entregadas a clientes que se le debían los trabajos para que una vez ordenada la empresa se pudiera comenzar a cumplir con los compromisos. La idea, según dijo, era retomar rápidamente la producción y cumplir con los clientes, muchos de los cuales eran grandes empresas constructoras, pero también había particulares con aberturas de casas y departamentos.

También se encontró una cantidad importante de materia prima en su vivienda, que Culasso indicó que había sido directamente llevada por los proveedores hacia allí porque tenía pensado desdoblar la fábrica para destinar los trabajos más pequeños en el taller de su domicilio y el resto en el galpón de Sabattini al 2.900.

Después de hablar hasta cerca del mediodía, el fiscal Di Santo le fijó una caución real de $50 mil con un plazo de cumplimiento de diez días.

Por otra parte, el abogado José Luis Fruttero aseguró ayer a PUNTAL que están cerca de cerrar un acuerdo con los trabajadores y que la intención es darle prioridad a esto. “Queremos que esto quede resuelto sí o sí antes de Navidad”, explicó el letrado.

Además, se explicó que se intenta avanzar en las negociaciones con clientes que quedaron sin recibir su trabajo y que habían adelantado dinero para eso.

Si bien no trascendió el monto total que estaría implicado, fuentes vinculadas a la causa lo graficaron diciendo que “con sólo hacer el cálculo de que el kilo de aluminio cuesta $30 y ya se secuestraron casi 20 toneladas, tenemos $600 mil a lo que se debe sumar el valor de la mano de obra”, explicaron.

Desde ayer, Culasso tiene acceso al expediente y se comprometió a aportar pruebas para demostrar el accionar de algunos empleados que lo perjudicaron.

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