“Me declararon prófugo, y aquí estoy”

Bejas dispuso la detención del “Malevo” Ferreyra, pero este dice que no se presentará. “NO TENGO NADA QUE VER”. Ferreyra negó haber violado la ley.
“Le trajimos un curita para que lo confiese”, dijeron algunos de los amigos que se encontraban en su casa, para excusar su demora. “Ojalá Dios termine de una vez con todo esto”, agregaron. En medio de un descampado cerca de San Andrés, y de una oscuridad de boca de lobo, Mario “Malevo” Ferreyra dialogaba con un sacerdote.

Veinte minutos después, de un patio lindero a la galería asomó con su característico sombrero y se sentó a dialogar con LA GACETA.

“No tengo nada que ver. Que investiguen, que vayan a los lugares, que busquen. Si miento, que me fusilen”, desafió. El ex comisario denunció que, detrás de la causa hay intereses económicos. “Cobran $ 250.000 por cada preso o desaparecido. Hay dos mujeres en esto, (la jueza) Alicia Noli y la (abogada de los organismos de Derechos Humanos) Laura Figueroa. Supe que Figueroa cobra una parte. Las hago responsables de lo que me pase a mí o a mi familia”, advirtió.

El juez federal subrogante Daniel Bejas libró orden de detención contra Ferreyra y contra el ex comisario Camilo Orce, imputados en una causa que investiga la existencia de un presunto centro clandestino de detención en el ex arsenal Miguel de Azcuénaga. El “Malevo” aseguró que no se presentará ante Bejas. “No confío. Me pondrán las esposas. Si él quiere venir, le pediría que investigue. No creo que él sea parte de esto, pero no investiga”, criticó.

Según sus amigos, Ferreyra vive en esa casa desde hace ocho años. “Me declaran prófugo, y aquí estoy. Si viene Gendarmería, que me acribille; ya no me interesa”, dijo.

“Arruinan mi familia, que no tiene por qué pasar esto. Hoy (por ayer) mi hijo menor cumplía 11 años y no pudimos festejar porque podía venir Gendarmería”, protestó. Convencido de su inocencia, aconsejó a Bejas: “los jueces no son Justicia, sólo la administran, pero son humanos”.

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