Declararon de Interés Municipal la actividad de las lanchas amarillas

Son popularmente conocidas y forman parte del patrimonio cultural local, según lo remarcó el Concejo Deliberante. Se busca preservar un oficio que está en permanente riesgo de desaparición.
El Concejo Deliberante local declaró de Interés Municipal la pesca costera de lanchas amarillas descubiertas, ante la necesidad de "preservar el patrimonio cultural dando señales claras del interés de la comunidad y sus autoridades en preparar y servir el porvenir sin destruir el pasado".

Dentro de una serie de acciones que parten del gobierno actual para promover el patrimonio de la ciudad en todas sus dimensiones, se llevó adelante esta propuesta y posibilidad de darle identidad a una actividad en peligro de desaparición.

El Concejo consideró que "el patrimonio cultural está constituido por todos los bienes y valores culturales que son expresión de la entidad de un pueblo".

Tras aclararse que "el patrimonio trasciende lo puramente cultural, para transformarse en símbolo de identidad y en potencial recurso económico, razón por la que debe ser protegido para garantizar su continuidad y sustentabilidad", se resalta que en este sentido, Europa debe al turismo, directa o indirectamente, la salvaguarda "de una gran parte de su patrimonio cultural, condenado de otro modo a su irremediable destrucción".

Entre otros conceptos, se especifica que "no es menor el riesgo que corre el patrimonio intangible, al modificarse costumbres, hábitos y sistema de valores en aras del turismo", por lo que es "fundamental en primera instancia que sea la comunidad quien desarrolle una conciencia y una identidad con el patrimonio. Si no hay una formación, un sentido y un cultivo de pertenencia, difícilmente se podrá contar con ellos".

En términos de patrimonio, se apuntó que pocas actividades están tan enraizadas en la tradición marplatense como las lanchas de pesca costera, conocidas popularmente como "lanchas amarillas" y definidas por resolución N° 379/00 de la Subsecretaría de Actividades Pesqueras de la Provincia de Buenos Aires como pesca costera de lanchas amarillas descubiertas que operan desde la dársena en la banquina del Puerto de Mar del Plata.

Así, una buena parte de la población portuaria y de otros puntos de la ciudad se dedican exclusivamente al trabajo en esas banquinas, sin más que el deseo de que la industria pesquera le juegue a favor año a año, al frente de esas lanchitas.

Es prácticamente una postal de la ciudad, que le ofrece un atractivo más y la posibilidad al turismo de interiorizarse un poco más sobre la actividad del pescador, su potencial y la cotidianeidad de los hombres de mar.

La primera demanda fue el turismo

A fines del siglo XIX, es el turismo, en incipiente pero rápido desarrollo, el que hace la primera demanda de pescado en Mar del Plata, que en las temporadas es cubierta por pescadores que vienen del Tigre y de La Boca. Trabajan aquí sólo durante los meses de verano para abastecer de pescado a los hoteles y restaurantes. Con la II Guerra Mundial (1939-1945) razones combinadas de economía, salud y logística bélica fueron el aliciente que necesitó la pesca marítima para dar un salto adelante tanto cualitativo como cuantitativo.

El desarrollo de una industria conservera sustitutiva y sobre todo la demanda coyuntural de aceite de hígado de tiburón fueron los vehículos de ese cambio. La guerra impedía acceder a los tradicionales bancos de estas especies: Terranova, Mar del Norte y Mar del Japón, convertidos en teatros de las operaciones navales. Un sustituto pasó a ser el cazún que se podía encontrar en abundancia a lo largo del Mar Argentino, lo que dio origen al fenómeno de "la fiebre del cazún". El valor de la tonelada de cazún saltó de golpe de 40 a 2.000 dólares. Los pescadores de Mar del Plata, originarios en su gran mayoría del "mezzogiorno" zona meridional de Italia, dejaron de pescar anchoíta y caballa (magra) para destinar sus lanchas -alrededor de 150, todavía de distintos colores- a la extracción de ese tiburón que se pagaba a precio de oro.

Tal estímulo se expresó entre otras cosas en el incremento del número de pescados, en la conformación de una flota más numerosa, moderna y potente, en la incorporación de nuevas terminales pesqueras, en el descubrimiento de caladeros de diferentes especies, en el mejoramiento de las artes y métodos de pesca y en los inicios de la exportación internacional de derivados de la pesca.

En honor a esos hombres

Sin embargo, se menciona en el texto aprobado por el Concejo, esta expansión no fue gratuita. A doscientos metros del amarradero, en la plazoleta donde se levanta el monumento al pescador, decenas de placas recuerdan a más de un centenar de hombres que perdieron sus vidas mar adentro, sacudidos por tempestades, torturados por olas monstruosas. Carmelo Agliano, José, Domingo y Nazareno Contessi, Enrique Costa, Juan y Emilio Scalabroni, Miguel y Santos Iacono, José Luis Celedonio, Saro Tateo, Horacio y Jorge Di Mauro son algunos de los tantos pescadores que el mar atrapó, mató y jamás devolvió. En esas placas hay hermanos, hijos, padres y esposos recordados por hermanos, hijos, padres y viudas.

Con su dilatada trayectoria en el medio, las "lanchas amarillas" no sólo constituyen una tradición sino que son escuela de capacitación natural de futuros capitanes de pesca y marineros que reciben en transferencia el reconocimiento generacional que portan los actuales patrones de pesca que ellos, a su vez, heredaron de sus antecesores, se indicó.

Razones que atentan contra su existencia

Pese a su rica historia esta postal de Mar del Plata está actualmente en camino a su desaparición, según se advierte en la iniciativa aprobada por el Concejo.

El listado oficial expedido por el director de Desarrollo Pesquero en el año 2000 que consigna en sesenta y cinco la nómina de embarcaciones habilitadas confirma esta aseveración.

Ocho años después, según listado de la Sociedad de Patrones Pescadores el número de embarcaciones activas suma apenas treinta y cuatro.

Las razones de esta merma pueden encontrarse en múltiples factores entre los que se destacan: la competencia que sobre las lanchas de menor porte ejercen los grandes buques pesqueros que realizan su captura sobre la milla 5 y la posibilidad que ofrece la actual legislación de transferir el cupo de pesca de estas embarcaciones a otras de mayor porte. Estas y otras razones deberán ser motivo de debate, pero los marplatenses no podemos ignorar que son varios los factores que atentan contra la supervivencia de esta tradicional actividad, se aclaró.

El artículo primero señala textualmente "declárase de interés municipal del Partido de General Pueyrredon la pesca costera de lanchas amarillas descubiertas, cuya nómina a continuación se detalla, que operan con permiso de tipo artesanal desde la dársena en la banquina del Puerto de Mar del Plata, con su valor cultural y turístico:

Las embarcaciones y sus matrículas son la siguientes:Alba II, 1450; Ana María, 442; Antártida, 681; Cristo Rey, 931; Don Nino, 923; Don Pablo Pennisi, 960; Dr. Juan José Traversoni, 30; Due Fratelli, 1503; El Príncipe Azul, 906; Espíritu Santo, 769; Isla de Capri, 903; La Julia, 1193; La Pascuala, 1178; María Marta, 774; María Rosa, 1068; Milucha, 1026; Nueva Angela Madre, 792; Nueva Augusta, 956; Nueva Bienvenida Sea, 1197; Nueva Nuncia Conti, 1192; Nueva Regina Pagis, 753; Que Dios se lo Pague, 647; Regina Madre, 1659; Roma, 1198; Rondine, 1600; San Carlos, 775; San Juan José, 2598; Santa María, 1498; Santa Rita, 1200; Siempre Graciosa, 955; Siempre Libertad, 907; Siempre María Madre, 909; Siempre Sara Madre, 932; Teniente Coronel Romeo Aralde, 1532; Sigue Valiente, 1732; Viejo Amabile, 1866, Virgen de Lourdes, 1179", según la descripción detallada del documento.

Comentá la nota