Una decisión que le puso fin a un disparate

Por Fernando Gonzalez

Podrán discutirse los argumentos o si era necesario que la Presidenta volviera a criticar a la prensa al hacer el anuncio, pero su decisión de suspender para mejor ocasión el acto que la CGT y los grupos piqueteros K iban a hacer el 20 de noviembre es bienvenida.

Sus palabras a comienzos de esta semana, dando a entender que había una supuesta desestabilización en marcha detrás de la creciente conflictividad callejera respondían a una maniobra que captó rápidamente Hugo Moyano para convocar a la Plaza de Mayo y hacer su negocio político habitual, que pasa por brindar protección y luego cobrar recompensa con cargos o con subsidios.

El disparate le servía a Moyano para mostrar su poder de movilización en la calle, justo cuando los grupos sindicales de izquierda están presentando un desafío cada vez mayor a los gremios tradicionales de extracción peronista. Pero los Kirchner también hicieron sus números y se sabe que son buenos en esa tarea: la iniciativa iba a fastidiar a la sociedad; iba a provocar un nuevo caos ciudadano en un día viernes y hasta se corría el riesgo de que algún enfrentamiento empañara la marcha en defensa de un gobierno que no necesita ser defendido sino que necesita más gestión, sobre todo en el aspecto social y el de la seguridad.

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