Una decisión que impacta en el plan de los Kirchner para octubre

Por: Eduardo van der Kooy

Estoy harto". Sólo dos palabras pronunció Carlos Reutemann en su habitual impenetrable intimidad antes de ponerle la firma a la decisión de romper vínculos políticos con Cristina y Néstor Kirchner. El senador, junto a Roxana Latorre, dejaron de pertenecer desde ayer al bloque oficialista. En realidad, no pertenecían desde comienzo del año pasado cuando se desató el conflicto con el campo que el Gobierno todavía no ha logrado resolver.

¿De qué se hartó Reutemann?. De casi todo lo que sucedió en el primer año de mandato de Cristina. De la persistencia de confrontación con el campo. Y de las presiones inocultables de Kirchner para que Agustín Rossi, el jefe del bloque de Diputados, encabece en octubre la lista provincial.

"Me quieren empujar a una interna. Es ridículo", murmuró, mientras le daba los último toques a su determinación en un hotel porteño. Esa determinación privará al oficialismo de dos votos en el Senado. Pero sería el mal menor. Esos votos habían emigrado ya con la resolución 125. La consecuencia mas preocupante para los Kirchner podría ser, en cambio, el descubrimiento de un posible desierto electoral en Santa Fe.

Kirchner apostaba a pelear la provincia --incluso a ganarla-- anclado, sobre todo, en el predicamento que el senador conserva en el interior. Santa Fe es un eslabón clave en la cadena de los grandes distritos que le dan ahora la espalda al Gobierno. Es -o era-- junto a Buenos Aires una de las pocas posibilidades de victoria.

Es cierto que para las elecciones restan todavía ocho meses. Pero el Gobierno acaba de sumar otro obstáculo impensado. El principal obstáculo es la crisis económica que se cierne. Otro, lo constituye la conducta de una oposición que empieza a animarse. Reutemann colocó un interrogante enorme al alineamiento que tendrá el peronismo cuando llegue el momento de votar.

Hace pocas semanas fue la deserción de Felipe Solá y su armado junto a Mauricio Macri y Francisco De Narvaez. Quizás la decisión de los senadores de Santa Fe no resulte un gesto aislado: habría otros senadores provinciales --tres o cuatro-- dispuestos a tomar un camino similar.

Todos esos no podrían sino ser interpretados como incipientes movimientos de rebeldía en el partido oficial. El liderazgo de Kirchner está de nuevo en discusión.

El ex presidente, tal vez, haya empezado a percibirlo. Se lo vió tenso en el acto que comandó en Avellaneda donde culpó a Eduardo Duhalde por los temblores del PJ.Duhalde, que se sepa, no ha tenido nada que ver con la fuga de Reutemann.

El senador hace tiempo que también está incómodo con el duhaldismo. Esa sombra fue la que impidió cualquier acercamiento a la trilogía para octubre inspirada por Macri. Reutemann también mantiene una pésima relación con los socialistas. En especial desde que Hermes Binner desempolvó acusaciones sobre su responsabilidad en los trágicos incidentes en Santa Fe durante la crisis del 2001. El quiebre impide, hoy por hoy, el mínimo atisbo de arreglo con las huestes de Elisa Carrió.

Tanta es la rivalidad entre Binner y Reutemann que el gobernador de Santa Fe, ayer mismo, comunicó el desdoblamiento electoral. Las elecciones provinciales serán anteriores a las nacionales. En ellas se elegirán siete intendentes, autoridades comunales y concejales de 50 ciudades. Binner pretende garantizarse el poder local porque le quedan casi tres años de mandato con una realidad económico-social poco alentadora. El voto nacional es, según sus necesidades políticas, harina de otro costal.

Reutemann jugó casi al límite cuando comunicó su renuncia diez días antes de la sesión preparatoria para la elección de autoridades en el Congreso y doce días antes del discurso de Cristina que abrirá las sesiones ordinarias. Quizás el paisaje parlamentario haya cambiado entonces para el kirchnerismo mas de lo que se conoce ahora.

El senador abandonó además la titularidad de la comisión de Relaciones Exteriores que sirvió de argumento a los Kirchner para invitarlo a los viajes de Cristina al exterior. La última había sido a España. Reutemann la rechazó después de hacer públicas críticas severas al proceder político del matrimonio presidencial.

El tablero electoral se le está desgranando peligrosamente a Kirchner. El ex presidente no parece en condiciones de prescindir de Reutemann en la contienda de octubre. Pero un acuerdo, en las actuales circunstancias, evidenciaría su debilidad.

¿Qué acuerdo? Tal vez que Rossi no encabece la lista de diputados y, a cambio, pase a formar parte del gabinete de Cristina.

Es una fórmula de emergencia que el ex presidente habría comenzado a considerar anoche en la Quinta de Olivos. Una fórmula que no lo termina de convencer por la gratitud que le debe al jefe del bloque de diputados.

Tampoco existían seguridades sobre la conformidad de Rossi. Menos aún sobre si Reutemann, luego de su sonora renuncia, tenga voluntad de aceptarlo. Quizás sea ya muy tarde.

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