Decidido a permanecer en su lugar

Entonado por lo sucedido ayer en el Congreso, el presidente del Central no renunciará
Como un maratonista que regula el esfuerzo para llegar con aire suficiente al final de la carrera, el presidente del Banco Central, Martín Redrado, asegura que resistirá hasta que el Gobierno trate en el recinto del Congreso la validez o no del uso de las reservas para pagar la deuda pública.

"Me voy a quedar hasta el final", fue la frase que Redrado les deslizó a sus colaboradores más cercanos anoche en el BCRA, luego de que le relató el minuto a minuto de lo que había ocurrido en el Congreso.

El funcionario dio a entender que no se trata de una cuestión de mera valentía, sino de un avance político de la oposición, que "ya no puede retroceder", para que el Fondo del Bicentenario tenga aval parlamentario. En ese sentido, rescata especialmente el rol del peronismo disidente, la Coalición Cívica y Pro en tejer una estrategia conjunta, mientras advierte ambigüedad en los dirigentes radicales: unos le piden públicamente que se vaya y otros lo siguen llamando para instarlo a que "resista".

Hasta fines de la semana pasada también había un puente muy discreto con la Casa de Gobierno. Redrado dice que puso como condición para renunciar que se anulara el DNU que sirvió para crear el polémico fondo, cuya puesta en marcha está en duda hasta dentro del propio Gobierno.

En cambio, desde el peronismo disidente los contactos son fluidos tanto por el lado de Felipe Solá como de Eduardo Amadeo.

Pero luego de casi seis años de convivencia en el poder, a la vez Redrado conoce a la perfección al matrimonio presidencial, y por eso cerca suyo admiten que difícilmente ellos cedan a la tentación de debatir la cuestión en el Parlamento.

Así, la situación parece encerrada en un callejón: el funcionario espera que la cuestión se resuelva políticamente, mientras en la Justicia juega su propio partido con una fuerte defensa liderada por Gregorio Badeni y Ezequiel Cassagne.

"Una vez que el decreto llegue al recinto, será misión cumplida", le dijo el presidente a sus colaboradores, según pudo saber LA NACION.

Pero esa frase tajante esconde los vaivenes del escenario político, que el propio Redrado sabe que se encuentra en un estado altamente volátil: en la mañana de un día, parece que el Gobierno tiene todo controlado con el apoyo de la centroizquierda; por la tarde, la oposición se envalentona y todo cambia. Pero los mercados también dan señales; una fue la licitación de letras del Banco Central de esta semana, la menos exitosa del último año.

El núcleo que aún conduce el BCRA afirma que el cortoplacismo de los inversores en ese acto refleja un gran temor. No quieren explayarse demasiado, pero saben que la sensación se basa en la posibilidad de que el Gobierno manipule las tasas de interés de las Lebacs y las Nobacs como lo hizo con los bonos ajustables por inflación.

De hecho, los inversores locales tenían en 2009 ese temor datado para después de septiembre, cuando se vencía el mandato de Redrado. Ahora se adelantó todo, justo cuando el Gobierno trabaja para lanzar cuanto antes el canje para salir del default una vez que la Comisión de Valores de EE.UU. dé luz verde a la oferta. Para que eso ocurra, hoy el Ministerio de Economía debería relatarle con detalles "los factores de riesgo" ocurridos en las últimas semanas, incluyendo la decisión de remover al presidente del BCRA y de utilizar las reservas para pagar deuda pública.

No se trata de una "vendetta" contra el kirchnerismo, como interpretaban los amantes de las lecturas conspirativas. La SEC, golpeada por no haber controlado a los bancos que protagonizaron la crisis global, quiere cubrirse de cualquier reclamo legal de los inversores por algún dato que no aporte el gobierno argentino.

La actitud defensiva de los burócratas norteamericanos tiene mayor fundamento por el vuelo rasante de los fondos buitre, que le han pedido a la SEC que frene el canje por las mentiras del Indec y otras cuestiones denunciadas por la oposición en los medios de comunicación.

Pero las peleas también tienen, por supuesto, su costado más doméstico, puertas adentro del Central.

Allí donde se comenta que el directorio tomó el poder recortándole facultades a Redrado, él responde que "aún tiene la lapicera" para firmar los expedientes. Y repite, como desde el primer día, que el BCRA es una entidad "presidencialista". El tono del informe de inflación, cuya difusión se aplazó hasta el miércoles por presión del kirchnerismo, permitirá corroborar si tiene razón o no.

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