Deciden adelantar las elecciones y avanza la candidatura de Kirchner

Deciden adelantar las elecciones y avanza la candidatura de Kirchner
La Presidenta presentará un proyecto para que se vote el 28 de junio, el día que había fijado Macri para los comicios porteños; Cobos y buena parte de la oposición rechazaron la decisión; todo el oficialismo descuenta que el ex presidente competirá en Buenos Aires
El gobierno de Cristina Kirchner trazó ayer un nuevo escenario político: la Presidenta anunció en Chubut la sorpresiva decisión de adelantar para el 28 de junio las elecciones legislativas previstas hasta ayer para el 25 de octubre. Con ello la Casa Rosada busca evitar en plena campaña nacional el impacto negativo de probables derrotas en las elecciones locales de Capital Federal, Santa Fe y Corrientes, y el desgaste por la crisis económica.

La resolución se tomó anteanoche, en Olivos, con la participación decisiva de Néstor Kirchner, a quien toda la dirigencia oficialista ya da como casi seguro primer candidato a diputado en Buenos Aires. El ex presidente también ocupó un llamativo primer plano en el acto en que su esposa anunció la intención de cambiar el calendario electoral.

Para que el adelanto se cumpla, el Poder Ejecutivo enviará pasado mañana al Congreso un proyecto de modificación del Código Nacional Electoral. La iniciativa se trataría el miércoles en Diputados ?donde necesita una mayoría especial de 129 votos? y pasará al Senado (37 votos).

Según confiaron a La Nacion allegados al jefe del PJ, el cambio fue una consecuencia directa del anuncio de anteayer del jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, que había adelantado las elecciones de legisladores distritales para el 28 de junio.

"Los argentinos no podemos tener una serie permanente de elecciones hasta el 28 de octubre en el marco de la crisis. Sería casi suicida embarcar a la sociedad en una discusión permanente", dijo Cristina Kirchner. Minutos después, Néstor Kirchner hizo una sugestiva acotación: "Lo fundamental es la gobernabilidad de la Argentina". Hace una semana, el ex presidente había criticado duramente el adelantamiento de las elecciones en Catamarca (que terminaron con una dura derrota del PJ).

Las reacciones de la oposición fueron dispares. El vicepresidente Julio Cobos rechazó el cambio, al igual que las conducciones de la UCR y de la Coalición Cívica. En el peronismo disidente se abrió una fisura: Macri y el diputado Francisco de Narváez apoyaron el adelanto electoral, mientras que el diputado Felipe Solá lo rechazó.

Kirchner cambió de opinión respecto del 5 de marzo pasado. Durante el cierre de campaña en Catamarca, desafió al gobernador Eduardo Brizuela del Moral: "¿Dónde está la calidad institucional? ¿Por qué adelantaron tanto las elecciones? ¿Tal vez porque tienen miedo de perder?"

En rigor, el fantasma de la derrota en Catamarca se agudizó en la Casa Rosada: Santa Fe tiene elecciones de concejales e intendentes el 30 de agosto, y en Corrientes se elegirá gobernador a mitad de año, sin fecha fija. En ambos distritos podría perder el kirchnerismo. "Una cosa es que te ganen una vez en Capital. Pero otra más dolorosa, que te ganen en varias fechas distintas. Se instala una sensación de derrota para octubre", confió a LA NACION una fuente que estuvo anteanoche con Kirchner y con Cristina Kirchner en Olivos.

Además confió que la caída de la actividad económica y de la recaudación fiscal puede comprometer la situación en las provincias y los índices de empleo. Una pesadilla para el kirchnerismo con miras a octubre, se analizó en la residencia de Olivos.

"Los intendentes y los gobernadores se pueden quedar sin recursos y sin las obras públicas que se les prometieron", confió a LA NACION un ministro.

En Olivos, estuvieron la Presidenta, Krichner, el ministro del Interior, Florencio Randazzo; el operador político peronista Juan Carlos Mazzón y los jefes de los bloques oficialistas de diputados, Agustín Rossi, y de senadores, Miguel Pichetto. Los legisladores se comprometieron a darle máxima celeridad al cambio electoral.

Los plazos no cambiarían. Los candidatos nacionales deberían formalizarse en la Justicia 60 días antes de los comicios, es decir, el 28 de abril próximo. Eso le acotará los tiempos a la oposición para organizarse, otro de los objetivos del Gobierno. "Cada día que pasa perdemos votos por el campo y la inseguridad y crece el peronismo disidente en Buenos Aires", dijo una fuente oficial.

En Olivos, se evaluó que los comicios ahora unificados tendrán el significado de un plebiscito. "La crisis económica mundial tiene una magnitud tal que el escenario hasta octubre es complicadísimo. Así no se iba a resolver nada. Ni el conflicto con el campo ni la inseguridad. Con las elecciones en junio, se ordenará todo y se legitimarán o no las políticas oficiales para los conflictos pendientes", dijo a LA NACION un funcionario que estuvo en Olivos.

Según otro ministro, luego de los comicios de junio podría haber un cambio de gabinete. Cada vez más voces hablan de un eventual alejamiento del jefe del Gabinete, Sergio Massa, y de la ministra de Salud, Graciela Ocaña, de endeble relación con Kirchner, pero respaldados por la Presidenta. Massa y Ocaña podrían integrar la lista de candidatos que encabezarían Kirchner y José Scioli, hermano del gobernador Daniel Scioli.

"Se le acortarán también los tiempos a los intendentes del conurbano del PJ para que no jueguen a dos puntas: con Kirchner y con el peronismo disidente", dijo un alto funcionario.

En Balcarce 50 existía también preocupación acerca de que la decisión sea leída como un "manoseo de las instituciones" o como un "manotazo de ahogado" y se transformara en un bumerán.

Se comentó que el anuncio buscó también eclipsar la renuncia de Manuel Garrido a la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, la interminable crisis del campo y las cada vez más masivas marchas contra la inseguridad.

Para contrarrestar las especulaciones, en Chubut la Presidenta dio los argumentos oficiales. "Tenemos que dar por superado el escollo electoral, todo lo que demanda normalmente una elección, posicionamientos personales, partidarios, que poco tienen que ver con el interés de los argentinos", dijo.

Y añadió: "Si no se sostiene el empleo, la actividad económica, no vamos a poder seguir sosteniendo los indicadores sociales. Para eso se requiere tener un clima estable y de tranquilidad, despojado de los avatares electorales".

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