La OEA decide enviar una misión a Honduras

El derrocado presidente de Honduras, Manuel Zelaya, dirige sus esfuerzos hacia la arena internacional. Tras permanecer varia semanas en la localidad fronteriza nicaragüense de Ocotal, el mandatario voló ayer hacia México invitado por el presidente Felipe Calderón para analizar, a partir de hoy, la situación desatada tras el golpe de Estado y debatir la mejor forma de volver a sentar a los golpistas a una mesa de negociaciones
La cancillería de Brasil, a su turno, no se quedó atrás y confirmó ayer que Zelaya también está invitado a ese país para reunirse con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en pos de reforzar la presión sobre el régimen de facto. Y, si bien el hondureño no contestó todavía de forma oficial a la propuesta de su par brasileño, los contactos entre interlocutores ya comenzaron y el encuentro podría tener lugar en Brasilia el próximo 12 de agosto.

"Se trata de una cruzada diplomática, una ofensiva internacional para captar apoyo y utilizar más los mecanismos de institucionalidad de la región", precisó ayer un estrecho colaborador del mandatario, que pidió mantener el anonimato. "Tenemos que reforzar este frente, porque hemos estado más enfocados en la resistencia interna y en el ingreso a Honduras por vía terrestre", agregó, tras lo cual señaló, sin embargo, que tras los encuentros internacionales Zelaya volvería a la localidad de Ocotal junto a los campesinos hondureños que llegaron hasta allí para apoyarlo en su eventual regreso.

Zelaya y sus seguidores no ven un horizonte despejado. A medida que los días pasan, según el colaborador del mandatario, sienten que depende cada vez más de ellos seguir haciendo presión en distintos frentes para que no aflojen las condenas contra la dictadura de Tegucigalpa, que, por su parte, dice estar cada vez más confiada en el éxito de su proyecto. "El anterior presidente de Honduras nunca podrá volver a asumir la presidencia porque ha declarado fracasada la mediación y todas las opciones negociadas", advirtió ayer el dictador Roberto Micheletti a través de un comunicado.

Para intentar revertir esa sensación, justamente, es que la diplomacia buscó ayer recuperar terreno desde la escena originaria de la mediación: San José de Costa Rica. Allí se reunieron el mandatario anfitrión y ex mediador, Oscar Arias; el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza; la vicepresidenta del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, y el secretario iberoamericano, Enrique Iglesias.

El cónclave giró alrededor de Honduras y sus frutos, si existen, se verán a lo largo de esta semana: según Insulza, el grupo decidió enviar una "misión de alto nivel" a Honduras para relanzar las negociaciones, y su composición se discutirá mañana en una asamblea del consejo del organismo interamericano en Washington. Se estima que Enrique Iglesias, con quien el dictador Micheletti simpatiza, podría ser uno de sus integrantes.

Pero el tiempo urge. Al interior del país centroamericano, ayer, el ejército volvió a asesinar: esta vez el crimen fue cometido en la zona de retenes en la ruta cerca de la frontera con Nicaragua. Según las propias fuentes castrenses, los soldados dispararon contra el auto en el que viajaba, entre otras personas, el campesino Pedro Hernández luego de que le dieran orden de detenerse y no la acatara. Sin embargo, según le dijo una vecina de la localidad de El Paraíso que vio el auto en el que viajaba Hernández a radio Globo, "el vehículo botó un cono cuando iba a estacionar y los militares no dispararon contra las llantas –como dijeron–, sino al auto donde iban varias personas".

Mañana arrancan dos marchas masivas hacia la capital, Tegucigalpa, y San Pedro Sula, segunda ciudad en importancia del país.

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