GM decide ahora no vender Opel y los sindicatos alemanes llaman a la huelga

La sorpresiva decisión de la automotriz estadounidense ha provocado alarma en Europa. Alemania, que apoyó a esa compañía con ayudas públicas, teme que una reestructuración deje sin trabajo a miles de personas.
La automotriz estadounidense General Motors (GM) decidió ayer, sorpresivamente, no vender su filial Opel. El movimiento ha provocado la alarma entre los empleados europeos de Opel, principalmente en Alemania, que apoyó a esa compañía con ayudas públicas y que había pactado, junto a General Motors, la venta al consorcio canadiense Magna. Opel tiene 55.000 empleados en Europa.

Alemania reaccionó esta mañana con gruesas palabras: "El comportamiento de GM es absolutamente inaceptable, en particular frente a los empleados a ocho semanas de Navidad", dijo el ministro de Economía alemán, Rainer Brüderle, que insinuó que Berlín reclamará los 1.500 millones de euros que ya entregó a Opel para que no se hundiera ante la caída de ventas provocada por la crisis económica.

El presidente de la región alemana de Renania del Norte, donde se encuentra una de las mayores fábricas de Opel de Europa, dijo que la decisión de GM "muestra la cara odiosa del capitalismo moderno". Alemania teme que el plan de reestructuración de Opel que GM anunció ayer provoque el despido de miles de empleados. Sólo en Alemania la automotriz da trabajo a 25.000 personas.

GM anunció ayer, coincidiendo con la visita de Angela Merkel a Washington, que finalmente conservaría Opel. Esto después de meses de negociaciones entre Opel, el consorcio canadiense Magna y varios gobiernos europeos, entre ellos el alemán, el belga, el británico y el español, temerosos del futuro de las fábricas de Opel en el continente y de masivos despidos.

El presidente del comité de empresa de Opel en Alemania, Klaus Franz, criticó la medida y dijo que GM pretende que "gobiernos y asalariados europeos financien un plan de reestructuración que no es viable. Los representantes de los trabajadores no vamos a dejar pasar esto".

Los sindicatos han llamado a la huelga en toda Europa a partir del viernes y para mañana jueves prevén manifestaciones ante las fábricas de Opel "para mostrar al Consejo de Administración de GM -que se ha beneficiado de las ayudas con dinero público de Washington- lo que pensamos de su decisión", dijo Armin Schild, representante del poderoso sindicato alemán IG Metall, que el martes había llegado a un acuerdo por el que hacía concesiones salariales a cambio de mantener el empleo.

La Comisión Europea respondió con paños tibios, diciendo que esperaba que la decisión de GM se base "en motivos económicos sólidos para asegurar la viabilidad a largo plazo de Opel y empleos duraderos" y anunciando que examinará las hipotéticas ayudas públicas que den los gobiernos europeos al nuevo plan de reestructuración. El gobierno británico y el belga ya dijeron que no excluyen ayudar financieramente a GM porque consideran que el pacto de venta con Magna les perjudicaba.

Madrid, Londres y Bruselas criticaban desde hace semanas al gobierno alemán porque temían que el pacto entre GM y Magna -que Alemania apoyaba- era favorable a las fábricas alemanas y provocaría enormes despidos en el resto de plantas europeas.

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