Una década de poder peronista

De la Sota cumplió dos mandatos y ahora Juan Schiaretti va por la mitad de su ciclo de cuatro años. La gestión delasotista tuvo a la obra pública como su símbolo más destacado y a la creciente deuda como el flanco débil en el cual golpeó la oposición.
El actual mandatario asumió luego de un polémico escrutinio, con denuncias de fraude de su contendiente Luis Juez. Impulsó la reforma política y se distanció del Gobierno nacional.

Asunción. El 12 de julio de 1999, el radical Ramón Mestre le traspasó el poder al peronista José Manuel de la Sota. Luego de casi 16 años años de gestiones radicales, asumía un gobernador justicialista en la nueva era democrática. De la Sota había derrotado a Mestre en los comicios que se realizaron el 20 de diciembre de 1998.

Medidas. Tal como lo había prometido en la campaña, De la Sota anunció la reducción del 30 por ciento de los impuestos provinciales, lo que le dio un fuerte impulso a su candidatura. Esa decisión fue cuestionada por muchos economistas y opositores, con el argumento de que se le quitaba fondos indispensables al Estado provincial. Pero, la medida tuvo un fuerte respaldo entre los cordobeses. La Provincia se venía recuperando de la crisis financiera, luego de la renuncia de radical Eduardo César Angeloz. En sus cuatro años de gestión, Mestre había producido un profundo ajuste en las cuentas públicas, que luego le costó la derrota en las urnas ante el candidato peronista.

Obras. En sus ocho años y medio de gestión, De la Sota trató de imprimirle un decidido impulso a la obra pública. Su primera iniciativa más resonante fue la construcción de 100 edificios escolares. Luego le fue sumando más unidades y terminó haciendo más de 400 en sus dos mandatos. Los edificios amarillos fosforescentes, con vivos rojos, acompañados por una campaña publicitaria ostentosa, fue el primer sello distintivo del delasotismo en el poder.

Viviendas sociales. Hacia el final de su primer mandato, luego de la crisis social que terminó con el gobierno del presidente Fernando De la Rúa, De la Sota impulsó otro ambicioso proyecto: la construcción de los barrios ciudades en la Capital. Con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el gobernador anunció la erradicación de las villas de emergencias ubicadas en las márgenes del río Suquía. En un primer momento se habló de 12 mil viviendas sociales. Finalmente, se inauguraron casi 10 mil.

Reformas. Durante su primer mandato, De la Sota impulsó dos cambios importantes: convirtió en unicameral la Legislatura provincial, que antes tenía Cámara de Diputados y de Senadores. El ahorro fue el argumento que utilizó y recibió un amplio respaldo en una consulta popular para achicar el parlamento cordobés. Además, creó el Consejo de la Magistratura, el organismo que designa los jueces y fiscales.

Ambición presidencial. En medio de la profunda crisis social que vivía el país, en octubre de 2002, De la Sota pidió licencia como gobernador y lanzó su precandidatura a presidente. Fue en el peor momento de su gestión, cuando se conoció que su entonces esposa, Olga Riutort, había hecho un viaje desde Santiago de Chile para traer 50 millones de Lecor, los bonos provinciales a los que tuvo que recurrir De la Sota para morigerar los efectos de la crisis. El sueño presidencial de De la Sota duró poco tiempo. En enero de 2003, bajó su precandidatura y lanzó su postulación para su reelección. En junio de 2003, De la Sota derrotó al radical Oscar Aguad por amplio margen y consiguió su reelección.

Opositor. Durante su licencia para la campaña presidencial, el 10 de octubre de 2002, el gobernador interino Herman Olivero echó al fiscal Anticorrupción Luis Juez. De inmediato, el ex funcionario se convirtió en el opositor más encumbrado para el delasotismo. Tanto, que un año después, ganó la Intendencia de Córdoba, aventajando por más de 30 puntos al PJ. Precisamente, Juez reemplazó en el Palacio 6 de Julio a Germán Kammerath, quien asumió como vice de De la Sota y al poco tiempo renunció para postularse para la Intendencia capitalina. A los dos años, rompió su sociedad política con el delasotismo.

Inversión cultural. El segundo mandato de De la Sota tuvo como prioridad la inversión en grandes obras culturales en la ciudad de Córdoba. Construyó la Ciudad de las Artes; el museo de Bellas Artes; la remodelación del Museo Caraffa; el Paseo del Buen Pastor y la reconstrucción del Palacio Ferreyra.

Deuda en aumento. De la Sota le traspasó el poder a Juan Schiaretti, haciendo hincapié en las obras que realizó, mientras la oposición cuestionó el desmesurado crecimiento de la deuda pública provincial. La principal consecuencia de esta situación es la dependencia de la Provincia de la caja del Gobierno nacional.

Triunfo polémico. El 2 de setiembre de 2007, el peronista Juan Schiaretti derrotó por escaso margen (17 mil votos) al referente del Frente Cívico, Luis Juez, quien no aceptó el resultado y denunció fraude. Luego de un lento escrutinio definitivo que finalizó 45 días después, el candidato de De la Sota fue proclamado gobernador.

Reforma política. En los 18 meses de gestión, los puntos sobresalientes de la gestión de Schiaretti son la reforma política y la pulseada que mantiene con el kirchnerismo. En diciembre pasado, la Legislatura provincial aprobó la reforma política-electoral, con la cual el oficialismo trató de enmendar el sacudón político que significaron las sospechas de fraude instaladas por el juecismo. La oposición rechazó los términos de la reforma, tildándola de "cosmética".

Pulseada con los K. La relación entre Schiaretti y los Kirchner tuvo muchos vaivenes en el último año y medio. Arrancó muy bien, cuando el entonces gobernador electo encabezó la campaña presidencial en Córdoba, a fines de 2007. La relación comenzó a quebrarse en marzo del año pasado, cuando estalló el conflicto con el campo. Luego de algunos meses de equilibrio, Schiaretti se puso del lado de los reclamos de los ruralistas, lo cual significó un corte de relaciones con la Casa Rosada. Hubo un acercamiento en el verano pasado, pero el distanciamiento se profundizó cuando Schiaretti rechazó un acuerdo con el kirchnerismo para los comicios legislativos pasados. Según el gobernador, hoy la Nación le adeuda 180 millones de pesos a Córdoba. Corresponden al Programa de Financiamiento Asistido (PAF) y giros para solventar el déficit de la Caja de Jubilaciones, acordado el año pasado.

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