Debut de un frente industrial que apoyó el reclamo del campo

A los dirigentes rurales les costó arrancar aplausos. Las estrellas: un pastor y un rabino.
Para decirlo en términos de Luis D'Elía ayer hubo mucho más rubios que morochos en el acto del campo. Aunque bajo los árboles de Palermo estaban los integrantes de la cooperativa La Juanita del diputado Toty Flores de la Matanza, que fueron a vender pan dulce. Pero los piqueteros que había comprometido la Corriente Clasista y Combativa de Juan Carlos Alderete brillaron por su ausencia.

En el amplio corralito armado para invitados especiales, los representantes empresarios saltaban a la legua. Se notaba que recién habían salido de la oficina y allí estaban con sus trajes resistiendo el calor. La presencia de esa delegación fue reconocida varias veces por la tribuna como un gran gesto. Después de todo, el año pasado en plena pelea por las retenciones móviles, el campo y la industria habían estado divididos.

Jaime Campos, futuro presidente de AEA (Asociación Empresaria Argentina) destacó que hay que terminar con las antinomias. Y en el mismo sentido se expresó Miguel Acevedo de Aceitera General Deheza. Daniel Funes de Rioja, de la UIA, atinó a quitarse el saco y mostró sus dudas sobre la implementación del fallo de libertad sindical de la Corte. Luis Betnaza, directivo de Techint, estuvo al lado de Freddy Nicholson de Lesdesma y un poco más allá se ubicaron David Lacroze (AEA) y Aldolfo Ablático de ACDE (Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa).

Franciso de Narváez acaparó al comienzo los saludos de los productores, pero la que provocó que la rodeara una ola de gente fue Elisa Carrió que llegó junto a sus dilectos Alfonso Prat Gay y María Eugenia Estenssoro. La senadora remarcó: "El campo puso coraje". Recién aterrizada de Israel, Norma Morandini, senadora electa por Córdoba y sentada junto a Luis Juez, resaltaba que más que una protesta era una celebración. Pinky arribó más tarde y encendió un cigarrillo. La imitó el dirigente del PJ porteño Miguel Angel Toma, que hablaba de vez en cuando con el ex presidente por dos días, Ramón Puerta.

Entre los miles que asistieron se notó la huella de un año flojo por una sequía desoladora. Esta vez hubo más micros que 4 por 4 estacionados a lo largo de Libertador. La vestimenta lució marcas más democráticas. Y gastaron poco. De eso dio cuenta Marcelo ,que había llevado 100 banderas que ofrecía a $10 y apenas pudo vender 30.

El acto tardó en arrancar y en ese mientras tanto, Jorge Srodek, diputado bonaerense, contaba que el bloque del campo es numeroso. En el sector VIP Eduardo Buzzi ensayaba su discurso y Hugo Biolcati comentaba: "Estoy grande para las tribunas". Todos tuvieron que esforzarse para arrancar aplausos. Ninguno de los ruralistas imaginó que un pastor y un rabino iban a hacer vibrar a la platea con su manejo de la oratoria. Y eso pasó. Más aún: el pastor logró que se entrelazaran las manos para rezar.

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