En su debut como anfitriona, Cristina comparó a las Malvinas con Colombia

En su debut como anfitriona, Cristina comparó a las Malvinas con Colombia
La presidenta argentina dijo que la intervención de Estados Unidos en territorio sudamericano podría equipararse a la actividad militar que el ejército británico desarrolla en el archipiélago del sur. También asumió el rol de intermediación en las enfervorizadas disputas entre el colombiano Alvaro Uribe y el venezolano Hugo Chávez. Termina así un papel protagóni
Con aciertos y errores, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se calzó ayer el traje político que más le gusta, el de mediadora internacional, al encabezar junto al presidente pro témpore de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), el ecuatoriano Rafael Correa, su primer cónclave regional. Pero el tema de la cumbre, ríspido en su naturaleza, generó brechas entre los asistentes al encuentro que Kirchner intentó, con mayor o menor éxito, sortear.

"Debemos preservar a América del Sur como una región de paz, donde la unilateralidad no venga a perturbar una región que ha podido mantenerse alejada de confrontaciones", instó la presidenta argentina en su discurso inaugural de la cumbre. Y comparó la presencia de militares estadounidenses en suelo colombiano con la existencia de las bases que el Reino Unido "tiene instaladas en las Islas Malvinas por la fuerza, en forma unilateral".

"Son situaciones antágonicas. Principalmente, porque en el caso colombiano estamos hablando de un país que acepta por su cuenta la presencia militar extranjera. Y en el caso argentino, es un despojo a la soberanía, una apropiación por parte del Reino Unido que la Argentina no acepta ni aceptará jamás", opinó el ex ministro de Defensa Horacio Jaunarena ante la consulta telefónica de PERFIL.

En rigor, no hay demasiados puntos en común entre el proyecto del líder colombiano Alvaro Uribe, cuyos lineamientos generales comienzan a conocerse, y la presencia militar inglesa en el archipiélago. Reclamadas por la Argentina desde 1833, Londres reconoce a las Islas Malvinas como parte de su propio territorio y mantiene una presencia militar de aproximadamente 1.300 hombres, 500 de ellos en forma estable y el resto en turnos rotativos de seis meses, con fines disuasivos y estratégicos en su ruta a la Antártida.

Por su parte, el acuerdo militar que Uribe pretende sellar con la Casa Blanca tiene como objetivo formal la lucha contra el narcotráfico más allá de las lecturas estratégicas que puedan desprenderse del Libro Blanco de defensa de Washington citado por el mandatario bolivariano, Hugo Chávez, en su primera exposición.

Anfitriona. La argentina supo terciar cuando la cumbre excedía el tiempo programado para los debates y el cansancio y el hambre, visibles en algunos presidentes, empezaban a hacer efecto en las palabras de tono cada vez menos amable. "Esta reunión tiene por objeto reencauzar las relaciones. Si hacemos un inventario de cada frase dicha por otro presidente, no contribuiremos a un buen resultado. Y lo peor que puede pasar hoy es que no haya resultados después de esta reunión. Acá no hay un problema de falta de consenso. Lo que se rompió, entre algunos miembros de Unasur, es la confianza", intervino Kirchner, sin lograr, al final, volverla a instaurar.

El jueves, su reloj le había jugado, una vez más, una mala pasada. Arribó al aeropuerto de Bariloche recién a las 22.30, mucho después que algunos mandatarios extranjeros como el uruguayo Tabaré Vázquez. Pero pudo compensar su rol protocolar ayer, cuando se plantó en la entrada del Llao Llao, en medio del frío y la lluvia, para recibir uno por uno a sus invitados que, aunque permanecían alojados en el mismo lugar, salieron por la puerta trasera del Ala Moreno para saludar a la Presidenta

Comentá la nota