Debilitado, Berlusconi piensa en renunciar y presentarse a elecciones

Es para revalidar su poder y zafar de dos pleitos penales. Pero sus socios no lo apoyan.
La latente crisis política que se viene incubando en Italia en los últimos meses en torno al carismático liderazgo del premier conservador Silvio Berlusconi, se aceleró en los últimos días a raíz del proyecto de ley de "proceso breve" que busca hacer zafar nuevamente a Berlusconi de dos procesos penales en Milán, que serían fatales para il Cavaliere si terminaran en una condena. "¿El futuro del berlusconismo detrás de nuestra espalda?", se preguntó ayer en el diario Il Foglio (La Hoja) Giuliano Ferrara, que fue ministro de Berlusconi y hoy se muestra crítico respecto de los errores que, según él, ha cometido el jefe del gobierno italiano.

"Me quieren hacer saltar del gobierno", habría reaccionado el premier, según algunos medios de prensa. Berlusconi denuncia un complot en el que incluye naturalmente a la oposición de centroizquierda, a su juicio al servicio del comunismo internacional que ya no existe en Europa. Pero también al propio presidente de la República, a quien acusó de "estar de ese lado" (del comunismo) cuando la Corte Constitucional declaró hace unas semanas inconstitucional la ley hecha a su medida que le daba la impunidad e impedía los procesos contra él.

Pero en la bolsa entra el cofundador del partido de las Libertades, Gianfranco Fini, con el que Berlusconi ganó por goleada las elecciones anticipadas de mayo del año pasado. Fini, ex jefe de los neofascistas, se ha convertido plenamente en un líder liberal democrático y en un defensor de las instituciones como presidente de la Cámara de Diputados, el tercer cargo institucional del país.

La oposición no oculta sus simpatías hacia Fini que aparece proyectado como el más probable sucesor de Berlusconi y con un futuro en el que se incluyen desde el cargo de primer ministro a la misma presidencia de la República cuando dentro de unos años haya que elegir al sucesor del actual jefe del Estado, Giorgio Napolitano.

Berlusconi y Fini mantuvieron un nervioso encuentro en el Parlamento hace unos días y, según los medios políticos y los analistas, el hombre más rico y poderoso de Italia salió con la cara airada. "No me es leal", habría dicho il Cavaliere.

Los problemas judiciales aumentan el aislamiento del jefe del gobierno, que ya debió atravesar un período difícil a raíz de sus andanzas con chicas lindas y prostitutas de lujo, que lo convirtieron en objeto de críticas y bromas por parte de la prensa internacional.

Berlusconi amenaza en privado con salir de entre las cuerdas haciendo volar el tinglado político, con una renuncia espectacular que obligue al presidente Napolitano a convocar a elecciones generales anticipadas. Sería una maniobra bien populista destinada a obtener un masivo apoyo popular (los sondeos siguen demostrando que es el político y gobernante más popular del país, aunque su imagen se ha descascarado con los escándalos) y volver al poder en andas populares, liquidando conspiraciones y a una magistratura que lo asedia.

Se trata de una vana esperanza. Ayer lo paró el mismo Gianfranco Fini quien por televisión dijo que "es un delirio hablar de un complot". Agregó que "las elecciones anticipadas representarían el fracaso de la Legislatura y del PDL que creamos con Berlusconi".

Fini recordó que el PDL y sus aliados de la Liga Norte cuentan con la mayoría absoluta en el Parlamento por lo que sería difícil "explicar a los italianos cómo una mayoría tan amplia no puede gobernar".

Para Berlusconi el espectro de un callejón sin salida se hace real. El proyecto de "procesos breves" que está en el Senado y debería salvarlo de los procesos penales, se está revelando "una porquería", como le dijo el líder centrista Pierferdinando Casini, quien se entrevistó con él y salió tan reforzado como preocupado quedó el premier Berlusconi. Casini cuenta con el silencioso respaldo del Vaticano, que teje el proyecto del centrismo católico vista la decadencia de il Cavaliere, que ha cometido varios enchastres.

La propuesta de Casini y al parecer del mismo Fini es volver para atrás y reavivar la ley del "laudo Alfano" (el apellido del ministro de Justicia) que fue declarada inconstitucional porque se trataba de normas ordinarias. Ahora el Parlamento debería aprobar una ley constitucional, que superaría las objeciones aunque se trata de un largo proceso que puede durar dos años. Berlusconi sería procesado en los juicios después que concluya su mandato, en 2013. Pero las complicaciones en este caso serían enormes. Se sabe que Berlusconi ha litigado con su principal abogado, Niccolo Ghedini, también parlamentario, autor del proyecto de "procesos breves", que los otros abogados de Berlusconi califican como una chapucería que va de cabeza al desastre.

El contexto deprimente está avivado por la crisis del segundo matrimonio de Berlusconi. Fue su segunda mujer, Veronica Lario, quien lo denunció por "frecuentar menores" a fines de abril y que ha iniciado los trámites de la separación con culpa (del marido). Se inicia un divorcio de campanillas porque está en juego un patrimonio gigantesco de ocho mil millones de euros. Y en el medio hay cinco hijos. Los tres menores son de Verónica que pide espacio en el control de las empresas para Barbara, Eleonora y Luigi. Resisten los mayores, Piersilvio y Marina, hijos del primer matrimonio, también concluido en divorcio, que manejan el imperio de la televisión privada y la editorial Mondadori, la principal del país. Berlusconi teme con razón que el divorcio y la pelea por el poder entre los vástagos debiliten su imperio económico.

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