"No deberían excluir a las empresas extranjeras para distribuir señales"

Encargado de fomentar las relaciones de cooperación entre la Unión Europea y América latina en temas vinculados a la Sociedad de la Información, Fabio Colasanti visitó por primera vez la Argentina la semana pasada, en medio del debate por la nueva Ley de Radiodifusión y la reciente elección del Gobierno de la norma japonesa para la TV digital en desmedro de la europea.
Durante su visita, se reunió con funcionarios del Comfer y de las telefónicas.

—¿Cómo analiza el proyecto oficial de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual?

—Es un paso importante. Aunque para nosotros las restricciones sobre la base de la nacionalidad de las empresas no se entiende. Pero la aceptamos porque las tenemos también para radiodifusión. Tuvimos intercambios respecto de cómo define la Argentina la radiodifusión, para nosotros es demasiado amplia y no nos parece correcta. Creemos que en radiodifusión se pueden aceptar restricciones sobre la base de la nacionalidad. En cambio, en materia de distribución, que son las redes por donde van a distribuirse las señales, es una cuestión de telecomunicaciones y no vemos por qué van a discriminar entre empresas nacionales e internacionales.

—Pero en Argentina los pliegos de licitación de ENTEL impiden que las telefónicas ofrezcan servicios de radiodifusión.

—En un mundo de convergencia, la diferencia entre radiodifusión y distribución ya es muy difícil de identificar. Hay tecnologías que hoy permiten ofrecer todos los servicios al mismo tiempo por una misma red. La tecnología ya no diferencia los bits.

—Se sostiene que el proyecto mejorará la competencia en el sector y evitará posiciones dominantes como las de Clarín. ¿Está de acuerdo con esa visión?

—No sé cómo está la cuestión con el Grupo Clarín. Para nosotros lo importante es la competencia efectiva de todos los sectores. La competencia entre empresas en un mercado también es pluralismo. Todo lo que vaya en una dirección de mayor competencia es bueno.

—¿Cómo ven en la Comisión Europea que Argentina haya elegido la norma japonesa de televisión digital y no la que ustedes promueven?

—La norma europea es la que utilizamos y la que han adoptado más de cien países. Es claro que si la Argentina hubiese elegido la misma norma quizás hubiera ahorrado en el costo de los conversores. El gobierno argentino ha decidido que en el conjunto las ventajas que espera de la colaboración con Brasil son más importantes que las ventajas que la norma europea. Para nosotros no cambia nada, no tenemos nada que decir.

—En materia de Sociedad de la Información, ¿cómo está la Argentina?

—Tuvo un desarrollo importante en los últimos años. Sin embargo, hay mucho por hacer. Sé que el gobierno argentino quiere hacer más en este sector. Para crecer en productividad, tener transportes más seguros o una mejor atención médica, las tecnologías deben proporcionar servicios más baratos y de calidad. Para eso hay muchísimos desafíos. Es importante la capacitación de la gente, de sus trabajadores. Nosotros tenemos cada vez más jóvenes volcados a las tecnologías de la información. Si los jóvenes no eligen esas carreras, eso puede resultar un límite para el desarrollo de nuestras sociedades.

—¿Dónde que hay que concentrar los esfuerzos?

—Hay que desarrollar servicios que puedan dar acceso a la banda ancha. En Europa ya estamos en una situación donde casi la mitad de los hogares tiene acceso Internet con un alcance del 97 por ciento.

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