No debemos obnubilarnos por el éxito que han tenido las energías renovables

No debemos obnubilarnos por el éxito que han tenido las energías renovables

El presidente de CGC, una de las pocas petroleras que aumentó su producción de gas, advierte que existe una ‘fiebre’ por las tecnologías limpias, pero que «esas energías hoy no alcanzan por sí solas para reducir la emisión de gases contaminantes». En esa clave, adelanta los planes de CGC, que van desde la perforación del primer pozo shale de Santa Cruz hasta generación térmica in situ con gas.

Hugo Eurnekian recibe a Revista TRAMA acompañado por Daniel Kokogian, su principal asesor en materia petrolera, en su oficina del segundo piso de ese edificio laberíntico donde Corporación América tiene su búnker en el corazón de Palermo, sobre la calle Bonpland. De fondo, a modo de ambientación, suena un compilado de música variada en Spotify, que va del soul de James Brown a composiciones más eclécticas e inclasificables como las que se escuchan hoy en día.

El presidente de Compañía General de Combustibles (CGC), brazo energético de Corporación América, el holding capitaneado por su tío Eduardo, exhibe su tranquilidad habitual, casi impertérrita. Pregunta si la música molesta y, ante la negativa del cronista, se introduce en la entrevista sobre los desafíos energéticos de la Argentina a mediano y largo plazo. En poco menos de una hora de charla, Eurnekian destaca el rol preponderante que puede jugar el gas en los próximos años; analiza la complementación con las energías renovables y advierte sobre el riesgo de dejarse contagiar por la ‘fiebre’ por las energías limpias sin reparar en que por sí solas no alcanzan para cumplir con el objetivo de reducir la emisión de gases contaminantes.

«Soy un convencido de que el gas jugará un rol preponderante y que lo del combustible de transición (hacia las energías limpias) no es un slogan, sino que tiene mucho sentido, porque en la cuestión de electrificación, el gas es un combustible que puede ser eficiente y poco contaminante; comparado con las energías alternativas es flexible y no tiene el problema de la intermitencia», enumera el ejecutivo.

La Argentina puede exportar LNG, lo que hay que discutir es el horizonte de tiempo. Es decir, no me lo propondría como objetivo de corto plazo.

En el escritorio principal de la sala se despliega un amplio mapa catastral de las áreas petroleras de Santa Cruz. CGC posee la concesión de la mayoría de esos bloques, muchos de ellos subexplotados. El de la petrolera del grupo Eurnekian es el mayor desarrollo de gas fuera de Vaca Muerta de los últimos tres años.

CGC incrementó más de un 60% la producción del fluido en los últimos 12 meses, según datos del IAPG. Inició la explotación de un campo de tight gas de arenas compactas en las áreas El Cerrito y Campo Indio Este. Se trató del primer desarrollo de tight sands en Santa Cruz y es el único proyecto no convencional incluido bajo el paraguas del programa de incentivos a la producción de yacimientos no convencionales que lanzó el Ministerio de Energía dirigido por Juan José Aranguren. Es, de hecho, la primera explotación no convencional fuera de la Cuenca Neuquina.

«En octubre o noviembre de este año vamos a perforar el primer pozo en una formación shale de la provincia», adelanta el titular de CGC.

¿Qué rol puede jugar el gas como puente entre las energías fósiles y las renovables? ¿Cómo se estructura esa visión en la Argentina? 

El desafío a nivel global es ir hacia una economía de baja emisión de gases de tipo invernadero, reducir el C02. Ése es claramente el destino y el objetivo que tenemos. Pero creo que lo primero y más importante es desmitificar a las renovables. Éstas juegan un rol relevante y trascendental, pero con la baja del costo de las renovables –que empiezan a ser realmente competitivas económicamente– existe una fiebre (por esas tecnologías). Y si bien son muy importantes, hay que dejar claro que no nos llevarán por sí solas al destino al que queremos llegar. No hay que pensar que, con el éxito que han tenido en estos últimos años, entonces ahora todo debe ser renovable, porque eso es imposible. Existe algo básico con relación a las energías renovables: mientras aumenta su market share –su participación– empieza a aumentar su costo, básicamente por su intermitencia. Si el pico de generación con renovables no está alineado con el pico natural del sistema, que es lo que normalmente ocurre, los parques eólicos y solares empiezan a entregar energía de sobra en un momento en donde no se necesita. Eso fue lo que nos pasaba, por ejemplo, con los parques eólicos que teníamos en Uruguay (N. de R.: Corporación América vendió sus dos granjas en mayo de 2017). Nos terminaban pagando por tener nuestros parques eólicos parados. Y después, el pico de la demanda de energía se cubría con soluciones mucho más caras. Por eso digo que no tenemos que obnubilarnos por el éxito que han tenido las renovables y pensar que con ellas llegamos al final del camino. Nos han acercado muchísimo hacia la meta, hay que defenderlas, pero hay que entender que no alcanza sólo con esas tecnologías.

Claro, hay que apuntar a un mix…

No hay que enamorarse de ninguna solución en particular, porque cada lugar, cada país tiene su realidad local, sus recursos naturales, su situación de demanda, entonces nadie puede decirte «ésta es la solución» porque, en definitiva, no hay una sola. Hay que desarrollar tecnologías. Podemos hablar de captura de CO2, geotérmica, centrales nucleares pequeñas; no hay que cerrarse, hay que abrir el espectro e invertir en un mix de soluciones de distintas alternativas.

Con relación a esa ‘fiebre’ que se vive por las renovables a nivel global, ¿lo advierte como un riesgo o como algo que ya está pasando en la coyuntura argentina?

No, no creo que hoy sea un problema para la Argentina. Las renovables están creciendo mucho, hoy estamos en niveles saludables. Lo que digo, desde una mirada macro, es que no se puede pensar que las renovables van a resolver el problema energético en la actualidad. Lo analizo desde el lado del policy maker (hacedor de la política pública), hay que seguir buscando soluciones porque todavía no está claro cómo llegar a ese punto de llegada que nos proponemos vinculado a la reducción de gases contaminantes.

¿Y qué rol jugará el gas natural? 

Soy un convencido de que el gas jugará un rol preponderante y que lo del combustible de transición no es un slogan sino que tiene mucho sentido, porque en la cuestión de electrificación, el gas es un combustible que puede ser eficiente y poco contaminante; comparado con las energías alternativas es flexible, no tiene el problema de la intermitencia, y puede reemplazar carbón y combustibles líquidos mucho más contaminantes no sólo en la generación sino en el proceso de electrificación al sustituir motores de combustión interna por motores eléctricos sobre la base de una generación más eficiente. El gas tiene un rol muy importante en la transición al bajar la contaminación significativamente, es barato, es abundante. Y otra cosa importante del gas es que deja de ser un commodity aislado; con la gran inversión en licuefacción que se está haciendo –sobre todo en EE.UU.–, el LNG se convertirá en un commodity global y abundante.

CGC ha estudiado la tecnología de LNG (evaluó la posible construcción de una tercera central regasificadora en el país), ¿considera que existen recursos y una masa de proyectos suficientes para pensar en la Argentina como exportador de gas? 

Efectivamente pienso que sí, que la Argentina puede exportar LNG; lo que hay que discutir es el horizonte de tiempo. Es decir, no me lo propondría como objetivo de corto plazo, pero si se analizan los recursos naturales del país perfectamente podría serlo.

¿Ese proyecto podría concretarse en 10 años? 

Ese plazo me parece un horizonte corto para pensar en ser exportadores de LNG. Creo que la Argentina tiene un montón de otros desafíos a resolver para llegar a ese nivel, que no tienen que ver con la industria propiamente dicha. Antes hay que resolver desafíos macro de la economía, vinculados a ser más eficientes, más competitivos, a construir infraestructura, marcos regulatorios, cuestiones impositivas, laborales. Hay un conjunto de cosas que no se resuelven de un día para otro, como la cantidad de jugadores (en la industria petrolera), los niveles de inversión, la oferta de servicios. Es un camino de más de 10 años. Y para llegar ahí hay que transitar un montón de estaciones previas que tienen muchísimo valor para el país y para la industria.

Entre los factores a mejorar mencionó la eficiencia, la infraestructura, la productividad laboral, la oferta de empresas de servicios. ¿Cuál debería ser la prioridad para trabajar en los próximos tres o cinco años?

Creo que es un error pensar que uno puede analizar esas cuestiones de forma separada. No se puede pensar que vamos a resolver la competitividad de la industria energética de manera aislada. Eso va a pasar cuando mejore la Argentina en su conjunto, cuando mejoremos los empresarios, cuando mejore el periodismo, cuando mejoren el debate y la opinión pública. Y eso provoque que seamos un país más confiable, con un mejor marco regulatorio, que podamos resolver el problema del déficit, así como también temas impositivos, sindicales, e incluso de la Justicia.

Con relación a los planes de CGC, la empresa se consolida como uno de los jugadores que más está ampliando su producción de gas, ¿están analizando la posibilidad de agregar valor al gas mediante alguna solución de electrificación? 

Sí, absolutamente. En los últimos 14 meses duplicamos la producción de gas, y parte del crecimiento va a ir por generar valor agregado en ese gas. La generación eléctrica in situ o cerca tiene sentido. Lo mismo con la electrificación de la operación en el campo, hay varias cosas que podemos hacer para ganar eficiencia. Debemos entender los nichos de oportunidad.

En ese sentido, ¿están estudiando la construcción de una planta termoeléctrica en Santa Cruz? 

Sí, permanentemente, es parte de nuestra obligación.

Además de desarrollar tight gas, están evaluando la perforación de un pozo shale que sería el primero de ese tipo en Santa Cruz. ¿En qué consiste el proyecto? 

Nuestra visión, lo que nos mueve y nos movió desde el inicio, es operar en la Cuenca Austral de Santa Cruz, que es un lugar subdesarrollado eminentemente gasífero, con un potencial enorme. La perforación de un pozo no convencional va en esa línea. En el famoso informe de la Agencia de Energía de Estados Unidos (EIA) que encumbró a Vaca Muerta, también se hacía referencia al potencial de la roca madre (de hidrocarburos) de la Cuenca Austral. Desde esa lógica, sentimos que como empresa ya hemos tenido un desarrollo importante a partir del crecimiento de la producción, de las reservas. Estamos perforando pozos con 1.200 metros de ala horizontal y 16 etapas de fractura, cuando el año pasado habíamos empezado con 800 metros y 10 etapas. En Canadá, con esta tecnología de completación de pozos (bolas de molino), el máximo es de 19 etapas de fractura. Esperamos llegar pronto a esa cifra. Hemos bajado los tiempos y los costos. Hoy un pozo de 1.600 metros y 16 fracturas nos cuesta lo mismo que los pozos que el año pasado perforábamos con 800 metros y 10 etapas.

¿Cuáles son las características del pozo que van a perforar en el shale de la cuenca? 

La formación se llama Palermo Aike. El primero va a ser vertical; no será un pozo económico, ya que es el primer testeo para determinar la fracturabilidad y datos para después, sobre esa base, diseñar el horizontal.

¿Cuándo piensan perforarlo? 

En el segundo semestre del año, en los meses de octubre o noviembre. Para que tengas una idea, las compañías anteriores que han perforado en esa área tuvieron blow out sin fracturar, se les ha venido el pozo. Por otro lado, con Echo Energy (una compañía de capitales británicos con la que se asoció en octubre del año pasado) estamos invirtiendo u$s 100 millones. Ya realizamos tres workover que testearon gas en un yacimiento de petróleo desarrollado. Sabíamos que había un potencial y lo comprobamos. A su vez, acabamos de terminar el primer pozo exploratorio de los 13 que vamos a perforar. El perfil del pozo pinta bueno y además estamos por cerrar los contratos de sísmica 3D. 

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