"Debemos entender que Mendoza es tierra seca"

Para los especialistas del Iadiza, los mendocinos adolecen de un problema cultural al no considerar que el territorio provincial es árido. El mito de que vivimos en un oasis inagotable.
\"El problema principal que tenemos todos es que nos creímos demasiado la idea de que Mendoza es un oasis y no queremos ver la realidad natural tal como es\", enfatizó Elena Abraham, geógrafa investigadora del Conicet y directora del Instituto Argentino de Investigaciones en Zonas Áridas (Iadiza).

Para la especialista, el problema más grave a enfrentar por la provincia es el relacionado con la escasez de agua, cuyo manejo responsable es de tipo cultural, ya que los habitantes no asumen conscientemente la aridez del territorio.

\"Mendoza es tierra seca y debemos entenderlo, el oasis es sólo tres por ciento del territorio, el resto es suelo árido con todas las implicancias naturales que esto conlleva. Sumado a que la infraestructura hídrica local lleva años de desinversión, la situación se complica sensiblemente\", explicó la científica.

Igualmente, para los investigadores, no existe en el territorio un plan integral de manejo responsable de los recursos hídricos que contemple aristas de consumo domiciliario racional, de obras de infraestructura que apunten a una distribución socialmente equitativa del agua y de campañas de concientización acerca de la realidad natural del suelo que, por ser árido, tiene características específicas que culturalmente no son asumidas como corresponde.

\"En tierras áridas son un fenómeno normal las sequías, si a esto le agregamos que en Mendoza sufrimos desertificación, que es la consecuencia de que tierra productiva haya sido mal utilizada durante años, tenemos un verdadero problema que, a futuro, amenaza con agravarse\", indicó Abraham.

Tanto para la especialista como para sus pares, el incipiente esfuerzo que la provincia ha realizado en mejorar sus vías de riego en pos del desarrollo de la industria vitivinícola ha distorsionado la realidad de los habitantes.

\"Para la gente que vive en zonas urbanas, la realidad de otros habitantes es totalmente ajena. Mientras que aquí (en la ciudad) se derrocha y se hace un uso indiscriminado del agua, en otros lugares este recurso es un bien preciado y cada vez más difícil de obtener. Por ejemplo, una vecina que riega la vereda en Las Heras con agua potable no imagina la realidad de los habitantes del desierto de Lavalle o de la zona Sur\", detalló la geógrafa del Iadiza.

Para los técnicos del organismo, una esperanza latente de cambiar la realidad actual es la correcta aplicación de la Ley de Uso del Suelo y la posibilidad de -a través de ella- modificar situaciones de inequidad en la distribución.

\"La cota de agua sigue siendo la misma, lo que ha crecido es la población, es por ello que se torna urgente generar políticas de distribución que contemplen a todos los mendocinos, no sólo a los habitantes de zonas urbanas. Esto se consigue con buenos procesos de sistematización de los cauces para garantizar que el agua les llegue a todos, pero esto debe estar acompañado de campañas educativas de concientización, y, en este plano, el tema de las multas no está de más, es necesario que los mendocinos entiendan que deben cuidar el agua como sea\", concluyó Abraham.

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