Debe haber fusibles

La presencia del gobernador Beder Herrera almorzando con los diputados riojanos en el anexo del Congreso de la Nación, no dejó de llamar la atención. Eran todas sonrisas. La aprobación de la nueva ley de servicios audiovisuales estaba dando sus resultados: pero no de mayor libertad de expresión, sino de la concreción de los 500 millones de pesos que quería el gobierno riojano para el 2010.
Con altura, así lo habían planteado los diputados al cordobés-jujeño Fellner y al santafesino Rossi. Ahora están a punto de aprobar el Presupuesto nacional 2010, que es esencialmente distinto a los anteriores, pero que permitirá al gobierno central seguir manejando a discreción gran parte de los fondos públicos.

Paredes Urquiza lo recordó en medio de la comida: "en épocas pasadas –dijo, sobre todo refiriéndose al menemismo- estuvieron aquí legisladores de más chapa, que salían más en la tele que nosotros y siempre teníamos que venir a mendigar que nos manden la plata mes a mes. Ahora hemos conseguido el 70% del punto de coparticipación que perdimos, calladitos la boca".

Cierto. Hasta tuvimos un presidente riojano y un virtual vicepresidente, a su vez presidente de la Cámara de Senadores. Y el presidente de la Corte Suprema de Justicia. Parece mentira y tan lejos en el tiempo. Es más, el presupuesto provincial actual es diez veces mayor que el que tuvo el entonces gobernador Carlos Menem. Pero evidentemente no estamos diez veces mejor, ni ahí.

Si bien técnicamente la ley de Presupuesto no se modificará y por lo tanto, tampoco el ítem inicial que le asigna 450 millones a La Rioja, los 50 millones serían redireccionados mediante convenio desde las partidas de la Jefatura de Gabinete.

Esto le dará cierta seguridad económica al gobierno riojano, no total, porque es mala señal que el gobierno central ande en busca de fondos del FMI, que pasó de maldito a buen vecino en el discurso oficial. Pero Beder podrá seguir adelante con sus proyectos sobre todo productivos.

Pero, ¿es oro todo lo que brilla?. No sólo en la calle y en las oficinas públicas hay disconformidad con las recategorizaciones y el incremento salarial todavía no muy esclarecido, también hay rumores a puertas cerradas de varios despachos oficiales, a pesar de que Beder insiste con su verdad: no hubo gobierno que inyectara tantos millones de pesos en sueldos mensualmente. Tampoco que invierta tanto en producción primaria. Lo mismo en Educación.

Por ejemplo, en la administración central se quejan porque varios directores puestos por el bederismo no saben o no entienden el manejo burocrático; se dice que con las recategorizaciones se vieron beneficiados con altas categorías los mozos de la Casa de Gobierno; que la unidad de control creada por Beder con el contador Nuñez a la cabeza, como una especie de Tribunal de Cuentas paralelo, al final terminó comprando medicamentos para Salud Pública.

Los diputados también están inquietos. Cuando era vicegobernador Beder les enseñó que el poder real, el que otorga la Constitución, pasa por ellos fundamentalmente. Pero ahora ven muchas cosas pasar, sin tener voz y menos ingerencia. Ponen como ejemplo las flamantes empresas de Internet, Agroandina, el vivero de Chilecito, etc. Aunque puede abrirse la discusión sobre si legalmente les corresponde a los diputados intervenir en esas sociedades, se preguntan quiénes integran los directorios, cuánto ganan, cuánto es el capital de cada una de ellas, cuánto pone el gobierno y cuánto el privado, qué dicen sus contratos sociales. Por eso es que los diputados insistirán con una temática propia: la integración del Eucop y el control del tránsito, por ejemplo.

La forma personal de gobernar que tiene Beder hace que todo sea concéntrico a él, no sólo la última decisión económica, sino hasta cosas mínimas. Para él tiene la ventaja del control personal por aquello de que el ojo del amo engorda el ganado, pero en lo institucional no hay fusibles. Todo comienza y termina en el gobernador. Beder espera que el recambio electoral y de gabinete le traiga algo de aire fresco. Rejal sería un nombre puesto, en tanto que Griselda, rápida de reflejos, probablemente obtenga algún puesto nacional. Pero el oxígeno lo necesita en realidad, el sistema democrático, porque nunca es beneficiosa la concentración de poder tal como acontece ahora. Sólo es de esperar que la oposición –la verdadera- esté a la altura de las circunstancias.

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