A debatir antes de que todo cambie

A debatir antes de que todo cambie
Los senadores electos juran el jueves. El oficialismo, con 32 bancas, conservará la primera minoría, pero deberá hacer acuerdos para compensar la falta de quórum y mayoría propia. Por eso decidió apurar el tratamiento de la reforma.
El Senado cambiará algunas caras y la correlación de fuerzas el próximo jueves, cuando juren los 24 senadores electos en las ocho provincias que renovaron, en las elecciones legislativas de junio, a sus representantes en la Cámara alta para los próximos seis años. El kirchnerismo mantendría un bloque de 32 legisladores, con lo que conservará la primera minoría pero ya no contará con quórum ni mayoría propia (37 senadores) como hasta ahora. El puñado de aliados que todavía conserva sólo le alcanzará para arrimarse a esa cifra y estará obligado a tejer alianzas sobre cada proyecto. Es uno de los argumentos que motivó el apuro oficialista para convertir en ley la reforma política (ver aparte) antes de que los nuevos senadores asuman formalmente el 10 de diciembre. El radicalismo será la segunda fuerza con 18 bancas propias y sus socios del Acuerdo Cívico y Social reúnen otras cinco. En tanto, los 14 senadores restantes militan en el PJ disidente, aunque no todos se fundirían en un solo bloque.

Los resultados en la mayoría de las ocho provincias que renovaron sus senadores le han sido esquivos al kirchnerismo. Los frentes opositores ganaron en Córdoba, Mendoza, Catamarca y Corrientes. En Santa Fe, La Pampa y Chubut triunfó el justicialismo, aunque de la mano de los sectores ahora disidentes. La única excepción fue Tucumán, donde los K se impusieron con comodidad. Así, de los 24 nuevos senadores, diez irán al bloque de la UCR y otros tres son parte del ACyS, como los dos cordobeses del Partido Nuevo y el socialista santafesino; al oficialista Frente para la Victoria llegarán seis legisladores, y cinco al PJ disidente, aunque los dos pampeanos harán rancho aparte, igual que la única chubutense que responde al gobernador Mario Das Neves.

No todos los que jurarán el jueves se sentarán por primera vez en una banca del Senado. Los radicales Ernesto Sanz (mendocino y futuro presidente de la UCR), Oscar Castillo (catamarqueño) y Juan Carlos Marino (pampeano) renovaron sus mandatos. También se aseguraron otros seis años como senadores el kirchnerista chubutense Marcelo Guinle y los santafesinos Rubén Giustiniani (PS) y Carlos Reutemann y Roxana Latorre (PJ disidente). En tanto, la cobista mendocina Laura Montero, Beatriz Rojkés (esposa del gobernador tucumano, José Alperovich) y la juecista cordobesa Norma Morandini llegan al Senado tras culminar sus mandatos como diputadas.

De los 14 debutantes, dos amenazan sacudir con su histrionismo la modorra conservadora del Senado. El verborrágico Luis Juez seguramente no abandonará su particular estilo de mezclar los dichos y el humor cordobés con su discurso político, que incomodará a muchos. Su paso por el Senado no será muy extenso si logra su gran objetivo político de convertirse en gobernador de Córdoba en 2011.

El otro es el capocómico y empresario artístico Eugenio "Nito" Artaza. Formado en las tablas del teatro de revista, tampoco abandonará la costumbre de "meter un bocadillo" en sus intervenciones. Artaza entra al Senado por el radicalismo de Corrientes, después de haber probado varias veces y sin suerte representar a los porteños, y de comandar decenas de marchas por la city golpeando las puertas de bancos junto a los ahorristas atrapados por el corralito financiero del gobierno de Fernando de la Rúa. Su mentor, el electo gobernador Ricardo Colombi, volvió a encolumnarse con los radicales K.

Entre los próximos senadores también hay quienes han conocido las mieles del poder de distintas maneras. El pampeano Carlos Verna ya pasó por el Senado, antes de convertirse en gobernador de su provincia. Llega distanciado del kirchnerismo, aunque por ahora no será parte del "bloque único" del PJ anti K en la Cámara alta. Lucía Corpacci de Mercado –prima de Ramón Saadi y sobrina política del ex cuñado de Néstor Kirchner, Armando "Bombón" Mercado–, es la actual vicegobernadora de Catamarca. Accedió a ese cargo en la alianza que tejió el kirchnerismo con el gobernador Eduardo Brizuela del Moral, cuando éste militaba en las filas de la Concertación Plural. Ramón Mestre lleva el mismo nombre que su padre, el fallecido ex gobernador cordobés, ex interventor de la provincia de Corrientes y ex ministro de Interior del gobierno de la Alianza.

Tampoco, entre los que dejan el Senado, faltan los que cobraron notoriedad durante su gestión. El ex gobernador catamarqueño Ramón Saadi, caído en desgracia tras el asesinato de la joven María Soledad Morales, abandonará la banca por la que también pasaron su padre Vicente Leonides y su hermana Alicia. El empresario sojero Roberto Urquía llegó al Senado de la mano del ex gobernador cordobés Juan Manuel de la Sota. En la campaña presidencial de Cristina Fernández de Kirchner fue primero en la lista de diputados, pero tras el triunfo la Presidenta le pidió que se quedara en el Senado presidiendo la estratégica Comisión de Presupuesto. Durante la disputa de las retenciones móviles, el dueño de Aceitera General Deheza fue el primero que desertó de las filas K en la Cámara alta para alinearse con las patronales agropecuarias.

Otros de los que se van son el ex gobernador peronista por La Pampa Rubén Marín y el correntino K Fabián Ríos, al que a pesar de realizar una excelente elección en su provincia le faltó un punto y medio para desplazar a uno de los primos Colombi del ballottage por la gobernación. También dejarán sus bancas los tucumanos Delia Pinchetti y Eduardo Salazar, representantes de Fuerza Republicana, el partido creado por el genocida Antonio Domingo Bussi y que ya no tendrá legisladores en el Congreso.

Los que se van podrían tener una batalla imprevista en su despedida: la reforma política. Los que llegan recién tendrán su bautismo de fuego en febrero, cuando el Senado discuta la composición de las comisiones legislativas.

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