Debaten el presupuesto pero no en comisión

El presupuesto provincial no tiene fecha de tratamiento en la Legislatura. Los diputados del MPN lo discuten en reuniones con intendentes y presidentes de comisiones de fomento, pero no por las urgencias del Ejecutivo, sino para incluir obras correspondientes a los departamentos de los que provienen. Pero las definiciones no se dan en el marco de la comisión de Hacienda, donde será llevado para su análisis una vez que se pongan de acuerdo.
El 1 de marzo, cuando el gobernador Jorge Sapag emitió el discurso inaugural del período ordinario, remarcó la urgencia por contar con el presupuesto 2009 aprobado. Necesitaba presentarlo porque era un requisito del gobierno nacional para financiar la deuda neuquina, pero dos meses después, la estimación de ingresos y egresos no se discute más allá de las puertas del bloque, donde los diputados pujan por recursos para sus lugares de origen.

La oposición brama en los pasillos legislativos. "Ningún diputado de la oposición fue alguna vez invitado para opinar", remarcó Ariel Kogan (PJ), el legislador que todos los años realiza una estimación paralela a la oficial, incluso desde la última gestión de Sobisch, que gobernó tres años con presupuesto prorrogado.

"Sabemos que es público, que se está revisando el plan de obras. Sé que se están reuniendo en el bloque del MPN, en la residencia de la Costa, con el gabinete; pero no en la comisión de Hacienda o en cualquier otro ámbito de la Legislatura", sostuvo el diputado.

Con la confirmación de parte del gobierno nacional del aporte de 205.000.000 de pesos para afrontar parte de los servicios de la deuda pública, el gobernador ya no está tan interesado, como hace unos meses, en que la Legislatura apruebe la ley de presupuesto. En un principio era el requisito para acceder al financiamiento, pero luego sólo quedó en la presentación del proyecto, que sin mayores detalles y con pocos números ingresó a la Cámara en la primera semana de marzo.

Sapag prorrogó el presupuesto 2008 el 1 de enero. Fue su primer decreto del año, tal como marca la Constitución para cuando la nueva estimación no está lista antes del 30 de octubre del año anterior.

Sin el peso del gobierno nacional sobre los hombros, el no contar con un nuevo presupuesto beneficia al gobierno: Sapag puede redistribuir partidas, incluir y desechar obras -"jerarquizar" es la palabra que prefieren desde el oficialismo- e incluso, al no darse el debate en las comisiones, se ahorra el desgaste que produce tener que decir que no a los pedidos que llueven desde las comunas, propias y ajenas al partido.

Hubo cambios al proyecto original: los de mayor impacto hasta ahora fueron los aumentos salariales.

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