El debate por el veto no debería hacer olvidar las otras urgencias del campo

El gobierno, con el desmanejo de su propia tropa en el Congreso, perdió la oportunidad de mostrarle alguna carta a favor al sector agropecuario. A pesar de haber asignado 500 millones de pesos para atender la emergencia por sequía, la ley sancionada el jueves pasado pasará a la historia como la que vetó la quita de las retenciones a quienes no tenían nada. Este veto, y sobre todo la catarata de argumentos vertida en el Boletín Oficial para sostenerlo, derivaron en un paro que a duras penas la dirigencia había tratado de frenar.
Más allá de las consecuencias del paro, con el enorme costo político que conlleva, lo peor es que sigue distrayendo al gobierno y al campo, que reclama señales mínimas para restablecer el flujo productivo.

Miremos lo que sucedió: el gobierno puso 500 millones sobre la mesa, que era lo que arreglaba este capítulo, pero igual se está comiendo un paro de gran acatamiento. El impacto fiscal era mínimo, y tampoco modificaría mucho la situación de los más castigados por la falta de lluvias, que son los que no cosecharon nada. Pero el horno no estaba para bollos, y la Mesa de Enlace --que había insinuado a través de alguno de sus miembros la voluntad de profundizar el precario diálogo-- tuvo que ponerse al frente con un plan de lucha. Justo cuando comienza la siembra de los cultivos de verano, que son los que hacen el volumen de la cosecha.

Ahora, intendentes, políticos de la oposición y ruralistas acentúan la presión, intentando dar vuelta el veto. No será tarea fácil, porque la insistencia con la ley original requiere de dos tercios de ambas cámaras.

Lo que importa, de todos modos, no es ganar esta batalla, sino el debate acerca de los fundamentos de la observación del artículo 4to. de la ley, que es el que establece la eliminación de las retenciones para los partidos declarados en desastre, y del 50% para los que están en emergencia.

Se dijo, por ejemplo, que los productores no son sujeto de las retenciones, porque no exportan. No es así. Este gobierno hizo de las retenciones el instrumento ideal para aplicar la teoría del "desacople", que consiste en evitar que los precios internacionales impacten en el costo local de los alimentos. El mecanismo fue ineficaz, porque los precios de los alimentos siguieron subiendo, mientras los productores asistían con desazón a un aumento de la brecha entre lo que pagan los consumidores y lo que perciben efectivamente.

Es cierto que las retenciones se concretan en el acto de embarcar la mercadería, pero los exportadores trasladan la quita al productor. Esa es la esencia del mentado desacople, abrazado por los ex ministros de economía Roberto Lavagna, Martín Lousteau, y los sucesivos jefes de gabinete incluyendo al actual.

El otro argumento, el de la posible evasión, ha sido muy efectista: permitió chicanear con las declaraciones de un dirigente ruralista. Pero el propio gobierno se ufana de haber descubierto maniobras de evasión apelando a la tecnología. Existían las cartas de porte, que ahora se han perfeccionado con nuevos sistemas informáticos. Es porácticamente imposible que un productor de otra zona trate de hacer pasar sus granos como si hubieran sido cosechados en la zona declarada en emergencia. Si sucede, es porque alguien de los organismos de control hace la vista gorda.

Pero este debate es sobre "lo viejo". El campo requiere un cambio profundo en las reglas de juego, pero sabe que un camino de mil millas se inicia con un primer paso. La ley de emergencia era algo y se malogró su efecto político. La apertura de las exportaciones de trigo y maíz, algo mucho más importante, porque impacta sobre la próxima cosecha. Algo de esto se estaría por conocer. El mecanismo ya estaba acordado entre el gobierno y los exportadores, pero no se anunció hasta ahora esperando que se sumaran las entidades de la producción. Algo imposible en este clima de enfrentamiento. El sistema rompe con el sistema actual, donde los exportadores dependen de la autorización de la secretaría de comercio y la ONCCA, operación por operación. El nuevo sistema permitiría la libre exportación, y quienes embarquen granos se comprometen a abastecer el mercado interno a menor precio.

El ex presidente Néstor Kirchner desmintió anoche que se vayan a incrementar las retenciones de soja. Hay rumores de que se reducirían los derechos de exportación para el maíz. El sector, aunque con los dientes apretados por la bronca y la desconfianza, está esperando estas señales.

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