Un debate sobre impuestos casi termina a las piñas

En una larga sesión que concluyó esta madrugada, Diputados sancionó la ley impositiva. Pero en el medio, hubo duras acusaciones entre jaquistas y cobistas, un confusión provocada por el mal conteo de los votos y un empleado legislativo maltratado por el diputado Ricardo Puga.
Áspero, con errores en el conteo de votos, con chanzas que parecían misiles de un lado a otro, a los gritos que reflejan la tensión entre peronistas y cobistas. De esta manera, la Cámara de Diputados sancionó en la madrugada una de las normas fundamentales para el funcionamiento del Estado, la ley impositiva.

Sobre el filo de las 2.30, los legisladores pudieron dar media sanción a una ley que se aprobó en lo general, pero cuyo tratamiento en particular resultó muy lento, puesto que oficialismo y oposición no se ponían de acuerdo, sobre todo en aquellos artículos que referían a las medidas anticrisis, específicamente el que beneficia la instalación de call center y web hostings, eximiéndolos de impuestos.

Al momento de la votación, y porque al justicialismo no le daban los votos, se realizó con cierto apuro el escrutinio que dio ganador por un voto al partido gobernante. Esto motivó el reclamo de varios legisladores, entre ellos Ricardo Puga que, fuera de sí, pidió al presidente de la Cámara, Jorge Tanús, que reconsiderara el voto ya que el prosecretario legislativo, Jorge Manzitti, había contado mal.

Por ello, parte de la oposición amagó con levantarse para que la sesión cayera justo cuando faltaba votar tres artículos importantes, vinculados al crédito fiscal.

En ese ínterin, el muy ofuscado Puga –que integra un bloque independiente- se la agarró con el prosecretario Gustavo Tobares, a quien le espetó: “yo no tengo por qué hablar con usted que es un empleado, no tiene nada que hacer acá”, y lo mandó a sentar.

Tobares había intentado intervenir en la discusión, cuya sensación térmica era elevadísima por entonces, para explicar qué podría haber pasado y cómo podrían proceder a partir del reglamento.

Ante el duro trato recibido, el peronista Luis Orbelli vociferó que “él no iba a permitir que se le falte el respeto de esta manera a personal de la Cámara, cuando en este mismo recinto nos rasgamos las vestiduras por los derechos humanos”.

En comunicación con MDZ, Gustavo Tobares sostuvo que la confusión se debió al cansancio por tantas horas de trabajo y declinó hablar sobre el incidente con Puga, exculpando al diputado monobloquista.

Pero en esos instantes, varios temieron que en el centro del recinto se armara una posible batahola con el noventa por ciento de la ley aprobada, ya que las palabras cruzadas eran durísimas.

Finalmente, la cordura primó y para aliviar la tensión, Tanús volvió a realizar el escrutinio sobre el artículo 93, que finalmente el oficialismo perdería, por lo que la exención de tasas a los call center y webhostings quedó fuera de la ley impositiva 2009.

A esa altura, todavía faltaba votar otros tres artículos más, cuya aprobación se logró con parte de la oposición en el recinto y las quejas de los cobistas que no se habían sentado y planteaban también la reconsideración de los mismos. Este último pedido fue negado tajantemente por el radical Raúl Vichi, quien adujo que lo sancionado no estaba viciado de nulidad.

Hacia el final de la sesión, Puga pidió disculpas públicamente por el maltrato ofrecido hacia el empleado que quiso terciar, en tanto que el resto de los discursos nada mencionaron las acusaciones e insultos y giraron en torno al esfuerzo de los bloques por sancionar una ley que fija la recaudación del Estado provincial y, por ello, es motor del presupuesto 2009.

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