Debate el Gobierno si nacionaliza o provincializa la lucha electoral

La mayoría de los gobernadores tiene mejor imagen que los Kirchner en las encuestas
Un fuerte debate se instaló en estos días en la Casa Rosada de cara a la campaña electoral de 2009: nacionalizar o provincializar la disputa proselitista.

Pero éste no sería un escollo significativo si las diferencias que existen en la medición de imagen positiva entre los gobernadores y el matrimonio Kirchner no fueran tan abismales como las que hoy recogen las encuestas.

Ni a la presidenta Cristina Kirchner ni a su esposo, Néstor, les va tan bien como a los gobernadores a la hora de que la población evalúe su imagen. Según coinciden varios encuestadores, en la mayoría de las provincias la imagen positiva de los jefes locales supera en más de 20 puntos a los Kirchner.

Ante este contexto, en el Gobierno hay un sector que responde al ministro del Interior, Florencio Randazzo, que cree que la campaña se debe nacionalizar. Es decir, que la Presidenta o Néstor Kirchner salgan a hacer campaña por las provincias para capitalizar futuros triunfos.

En tanto, otro sector de la Casa Rosada, motivado en mayor medida por el jefe de Gabinete, Sergio Massa, entiende que lo mejor será provincializar la campaña o, eventualmente, evitar que el matrimonio presidencial haga proselitismo en las provincias donde el gobernador tiene una imagen positiva alta. Quienes impulsan esta teoría creen que los Kirchner podrían reforzar a los gobernadores que miden mal. Nadie lo dirá públicamente, pero se entiende que esta estrategia implicará que no influya la imagen negativa de los Kirchner en aquellos gobernadores que gozan de una alta aceptación en las mediciones.

El ex presidente no resolvió nada por ahora. El acto en La Plata donde arengó duro contra Julio Cobos, la semana pasada, podría ser una muestra de que Kirchner quiere nacionalizar los comicios legislativos de 2009. Aunque también es cierto que Kirchner no estuvo en Santiago del Estero para la campaña de Gerardo Zamora, que fue reelegido con más del 80% de los votos.

"Tenemos un debate sobre la forma en que se deberá encarar la campaña electoral, pero lo que más preocupa ahora es que ganemos las elecciones", se sinceró un destacado funcionario de la Casa Rosada ante LA NACION.

La estrategia final del oficialismo dependerá en gran medida de los números. Y las cifras que circulan hoy en varios despachos oficiales exasperan a más de un funcionario.

Una encuesta nacional de Datamática, de octubre último, reveló que la imagen positiva del Gobierno es del 24,6% y la negativa, del 58,7%. En tanto, la encuestadora Ipsos Mora y Araujo señaló este mes que el 71% de los consultados desaprueba el desempeño de Cristina Kirchner. Números similares arrojan los sondeos de Carlos Germano, que no le da más de 25 puntos de imagen positiva a Néstor Kirchner, y los números que maneja Graciela Romer: la Presidenta no cosechó en el último mes más que un 28% de imagen positiva.

Contrastes

Las cifras de la Casa Rosada contrastan duramente con las de las provincias. Según el sondeo de Datamática, el gobernador Zamora tiene una imagen positiva del 82,7%; José Luis Gioja (San Juan), del 84,4%; Alberto Rodríguez Saá (San Luis), el 77,6%; Eduardo Brizuela del Moral (Catamarca), el 71,1%; Mario Das Neves (Chubut), el 69%, y Daniel Peralta (Santa Cruz) el 66,3%, entre otros.

En el peor de los casos, los gobernadores con la imagen más deteriorada, según ese trabajo, no bajan de los 30 puntos. Son los casos de Celso Jaque (Mendoza), con una imagen negativa del 51%, al igual que Juan Schiaretti (Córdoba), 49,8%; Fabiana Ríos (Tierra del Fuego), 41,4%, y Sergio Urribarri (Entre Ríos), 39,2%. Daniel Scioli (Buenos Aires) tiene el 36% de imagen positiva.

Los datos de Germano coinciden: Peralta tiene un 64% de imagen positiva y Jaque, el 58% de imagen negativa, aunque Scioli tiene, según este sondeo, un 50% de imagen positiva.

"La diferente lectura que hace el electorado entre el gobierno provincial y el nacional se llama territorialización, y esto promoverá un interjuego de utilidades mutuas entre los recursos económicos que necesitan las provincias y el recurso de la imagen que aportarán los gobernadores", señaló Romer a LA NACION.

Este es, precisamente, el debate en el que está enfrascado el Gobierno. "Los gobernadores tratarán de diferenciarse de la Casa Rosada para mantener su imagen alta, y en muchos casos a los Kirchner les resultará difícil entrar en algunos distritos porque el electorado del interior ha roto confianzas en el gobierno nacional", explicó el director de Datamática, Julio Pizetti, para quien la posibilidad de que los Kirchner hagan campaña en algún distrito "podría convertirse en un bumerán".

Manuel Mora y Araujo fue categórico a la hora de evaluar las diferentes percepciones de la gente: "Muchos gobernadores supieron capitalizar la pelea del campo, y eso se trasladó en su favor". Para este encuestador, "la decisión del Gobierno de nacionalizar o no la campaña determinará en gran medida si los gobernadores definen por su cuenta sus candidatos a legisladores".

Esta disyuntiva se abre en distritos clave como Buenos Aires, donde Scioli no definió su primer candidato a diputado; en Santa Fe, donde el senador Carlos Reutemann maneja el PJ local y pondrá su lista; en Córdoba, donde Schiaretti mide mal y podría quedar atado a las decisiones de la Casa Rosada, o distritos como San Juan, Chubut y Santiago del Estero, donde los gobernadores miden bien y no se discute que serán ellos quienes definan las candidaturas.

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