Debate clave en Diputados por la nueva fecha electoral

Debate clave en Diputados por la nueva fecha electoral
El Gobierno confía en que tendrá más de 135 votos; necesita 129
Confiado y distendido, el oficialismo dio ayer el primer paso en su objetivo de adelantar al 28 de junio próximo las elecciones legislativas. Ayer impuso su mayoría en la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados y emitió dictamen favorable al proyecto de ley del Poder Ejecutivo en ese sentido. El segundo paso lo dará hoy, en el recinto, cuando intente darle media sanción para girarlo de inmediato al Senado.

La de esta tarde será una sesión extensa en Diputados, donde el oficialismo deberá enfrentar discursos críticos de todo el arco opositor, que anticipó su rechazo a la medida. Aun así, el bloque kirchnerista, que comanda Agustín Rossi (FPV-Santa Fe), se muestra tranquilo: según sus cálculos, estima que en la votación final cosechará entre 135 y 137 votos positivos (se requieren 129 voluntades), gracias al aporte de sus aliados más fieles.

En su proyecto de ley, el Gobierno propone modificar el Código Electoral para fijar "por única vez y con carácter excepcional" el 28 de junio próximo como fecha para las elecciones de diputados y senadores nacionales. Justifica esta excepción en "la profundidad y extensión de la crisis económica internacional", cuyas consecuencias en el país serían, a su juicio, difíciles de resolver en medio de una larga y convulsionada campaña electoral. El mismo argumento blandieron ayer las voces oficialistas en la Comisión de Asuntos Constitucionales antes de estampar su firma al dictamen.

"¿Vamos a tener la peor crisis que se desató en los últimos años y, mientras tanto, soportar la virulencia de las campañas electorales? Esta medida es buena para el ciudadano común", enfatizó Vilma Ibarra (Encuentro Social).

Por el contrario, la oposición advirtió que el proyecto implica un "inaceptable manoseo de las instituciones" y atribuyó la medida a una necesidad electoral del oficialismo, ya que, a su juicio, no llegaba con suficiente oxígeno político a octubre. Pese a unificar una postura, en la comisión quedaron en minoría: de los treinta miembros del cuerpo veinte aprobaron el proyecto.

Ahora es el turno del recinto. Como hizo cada vez que quiso apurar una ley, el oficialismo apeló al polémico atajo de convocar a una sesión especial para esquivar los plazos legales que impone el reglamento. Eso sí: deberá conseguir por sus propios medios el quórum, ya que la oposición anticipó que no colaborará. Los kirchneristas no se alteran; creen que superarán el escollo sin dificultades: afirman contar con una base de 114 diputados propios más una veintena de aliados, entre ellos el Movimiento Popular Neuquino (3), el Frente Cívico por Santiago del Estero (6), De la Concertación (5), Encuentro Popular y Social (Vilma Ibarra y Ariel Basteiro), Miguel Bonasso (Diálogo por Buenos Aires), Eduardo Lorenzo Borocotó (Independiente), Paola Spátola, Francisco Delich (Partido Nuevo) y otros monobloques.

Los que decidieron no acompañar la medida son los diputados por Santa Fe aliados al senador Carlos Reutemann. Son Jorge Obeid, Ariel Dalla Fontana y Walter Agosto, que ya anticiparon su voto negativo. "Consideramos que esta modificación del Código Electoral no tiene sentido. Hace sólo cuatro años se aprobó una ley para que las elecciones se celebren el cuarto domingo de octubre", dijo Obeid a LA NACION.

Pese a la deserción santafecina, no había preocupación en el bloque oficialista. "Estamos tranquilos", confió la secretaria del bloque, Patricia Fadel (Mendoza), cuyo teléfono ardía anoche para asegurar el mágico número de 129 votos.

La reunión de la Comisión de Asuntos Constitucionales -que preside Graciela Camaño (FPV-Buenos Aires)- fue una formalidad. Los distintos actores esgrimieron sus argumentos a favor y en contra, aunque sabían que el final era cantado.

"La Coalición Cívica se opone a la pretensión de subordinar la ley a los intereses políticos de turno", arrancó Marcela Rodríguez (Buenos Aires). Patricia Bullrich (Capital) agregó: "Se trata de una nueva manipulación institucional". Desde el radicalismo, el diputado Rubén Lanceta (Buenos Aires) enfatizó que la medida es "un claro avasallamiento de los principios de la organización democrática y a la seguridad jurídica".

El flamante interbloque Federal, integrado por Pro, Unión Peronista (Felipe Solá) y Unión Celeste y Blanca (Francisco de Narváez), también expresó su rechazo. "El llamado a elecciones anticipadas se debe no sólo al acelerado desgaste de la imagen del kirchnerismo, sino también a la precariedad de la economía argentina provocada por el Gobierno", asestó Julián Obiglio (Pro-Capital).

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