Un debate que se amplía para evitar suspicacias

La decisión se votó sin debate y por unanimidad ayer en el recinto. El plenario de comisiones resolvió comenzar el debate hoy por la mañana con la presencia del interventor del Comfer, Gabriel Mariotto, y el presidente del Sistema de Medios Públicos, Tristán Bauer.
Finalmente hubo fumata blanca. Senadores kirchnerista y opositores acordaron ayer el giro del proyecto del Gobierno de Servicios de Comunicación Audiovisual –que ya tiene media sanción de Diputados– a cuatro comisiones legislativas para su debate: Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión; Presupuesto y Hacienda; Asuntos Constitucionales; e Industria y Comercio. El acuerdo, que ayer por la tarde también se votó por unanimidad en el recinto del Senado, le cerró el paso a cualquier injerencia de Julio Cobos sobre cómo se desarrollará la discusión en la Cámara alta. El plenario de comisiones resolvió comenzar el debate hoy por la mañana con la presencia del interventor del Comfer, Gabriel Mariotto, y el presidente del Sistema de Medios Públicos, Tristán Bauer. Luego resolverá cómo continuarán las audiencias que hasta ahora no tienen fecha de finalización, aunque el oficialismo insiste en que la ley debe llegar al recinto entre el 7 y el 14 de octubre mientras trata de controlar su propia tropa para evitar deserciones.

El presidente provisional del Senado, José Pampuro, dejó trascender el martes por la noche que el oficialismo accedería al reclamo opositor de girar el proyecto de ley de medios a más comisiones que a las dos que él mismo había resuelto. Ayer por la mañana, antes de que se reanude el cuarto intermedio de Labor Parlamentaria (presidentes de todos los bloques), Pampuro ratificaba la resolución del oficialismo.

La decisión se adoptó después de una conversación telefónica con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (de gira por Estados Unidos) que Pampuro, y los jefes del bloques K en el Senado, Miguel Pichetto, y el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner, hicieron desde el despacho de este último. La concesión oficialista tenía dos objetivos. Por un lado, incorporar la propuesta opositora de ampliar la discusión a más comisiones para sumarlos al debate y despejar las sospechas que la estrategia de la oposición había desatado sobre el tratamiento del proyecto en la Cámara baja. La otra, marginar a Cobos de cualquier injerencia sobre el desarrollo del debate en el Senado.

La oposición acogió con beneplácito la extensión del debate a otras comisiones y lo votó sin debate y por unanimidad en el recinto del Senado, ayer mismo por la tarde. Aunque cada sector político interpretó a su manera la concesión. "Olvídense de lo que pasó en Diputados, acá arranca la historia de nuevo", sostuvo el jefe de los senadores radicales Ernesto Sanz. "Estamos cerca de que se produzca un día histórico, como el de la (Resolución) 125", dijo Adolfo Rodríguez Saá, entusiasmado en volver a repetir la madrugada del voto "no positivo" de Cobos. "Considero que en el bloque oficialista hay más resistencia al proyecto de lo que se imaginan", afirmó la porteña María Eugenia Estenssoro, de la Coalición Cívica.

Tampoco los bloques opositores seguirán la misma estrategia que llevaron adelante sus diputados. Todos los esfuerzos estarán puestos en arrancarle al oficialismo cambios en dos artículos del proyecto: la composición de la autoridad de aplicación y extender el plazo de un año que las empresas monopólicas tienen para desprenderse de algunas de sus compañías para adaptarse a la futura ley. Lo que obligaría a devolver el proyecto a la Cámara de Diputados (ver aparte).

En el oficialismo, trataron de mostrar la concesión no como una derrota, sino como una ratificación de su estrategia. "Con 47 senadores discutiendo en comisión, más del 60 por ciento del cuerpo participa del debate. Nadie podrá decir que esto fue acotado", sacaban cuentas y repetían los legisladores.

El kirchnerismo insiste en que el proyecto llegue al recinto el 7 de octubre, pero también es probable que se admita la demora de una semana más. La traba temporal surgió de su propio bloque: el senador Guillermo Jenefes, cuya familia es dueña de un multimedio en Jujuy, planeó su decisión de no acotar el debate. Este senador pasó a ser una pieza clave y estará sujeto a tironeos de uno y otro lado: preside la comisión cabecera (Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión) y es miembro de otras dos comisiones de las cuatro que participan en el debate. En todas ellas, el kirchnerismo –tras las deserciones que siguieron a la 125– tiene una exigua mayoría, ocho sobre quince miembros de cada comisión. El voto de Jenefes puede volcar cualquier decisión.

El propio senador jujeño abrió ayer el debate en el plenario de comisiones, con la convocatoria para hoy a partir de las diez de la mañana de Mariotto y Bauer, además del secretario de Comunicaciones, Carlos Lisandro Salas, que no podrá asistir porque está fuera del país. Jenefes propuso al plenario utilizar "la misma metodología que se adoptó durante el debate de la Resolución 125": acordar una lista de invitados para que expongan en el salón Azul del Senado y que respondan preguntas, en un marco sin público, más allá de la presencia de periodistas. "Queremos un debate amplio y democrático", repitió Jenefes, que omitió ponerle fecha de cierre al debate en comisión.

Pichetto fue uno de los primeros en advertirlo. El jefe del bloque k salió al cruce de algunas posturas "dilatorias" de peronistas disidentes y radicales que objetaron que se funcionara a lo largo de "todos los días de semana", "problemas de vuelos aéreos" o con "horarios demasiados extendidos". "Entiendo los compromisos previos, pero esto es el Senado de la Nación", sentenció Pichetto. Luego el rionegrino planteó el deseo de su bloque: que "esto no se extienda demasiado".

Las primeras listas de invitados que hicieron llegar algunos senadores ya superaba los cincuenta nombres. El viernes, los cuatro presidentes de las comisiones cerrarán la lista de invitados y resolverán el plazo que se extenderán las exposiciones ante los senadores, que en principio abarcará, al menos, toda la semana próxima. Además, decidirán quiénes acudirán al debate el lunes que viene.

La oficialista Blanca Osuna pidió que acudieran los rectores de las universidades públicas y las radios universitarias, pero que no se repitan –más allá de los funcionarios– los mismos invitados que acudieron al debate en Diputados. La puntana disidente Liliana Negre de Alonso salió a responderle: "Yo quiero escuchar todas las voces y tener la posibilidad de preguntar y repreguntar". Cerca de Pichetto admiten que el rionegrino deberá estar atento a los dos frentes: evitar la dilación del debate y que la presión del lobby mediático "no esmerile" la tropa propia como durante la discusión de la 125. Un tema siempre recurrente en el Senado.

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