La debacle K EL REACOMODAMIENTO DE CURTO

Desde el lunes no se ve en el municipio al último caudillo bonaerense (post renuncia de Mario Ischii). Hugo Curto no se mostró preocupado después del domingo, sería una gripe la que le impide volver a sus funciones. ¿Por qué la tranquilidad del intendente de Tres de Febrero?.
Con más de 18 años al frente de la intendencia, Hugo Curto, Secretario General del PJ provincial, pasó por ocho presidentes y cuatro gobernadores, supo acomodarse a los avatares de las crisis partidarias y nacionales, y no cree que pueda salir afectado en su comuna ante la debacle del kirchnerismo.

Centros Deportivos y Hospitales, los baluartes de la actual gestión tresfebrerense, obras por las que quizás tenga aún el reconocimiento del vecino que vota el apellido Curto en cada elección. La particularidad… todas construidas durante la gobernación de Eduardo Duhalde.

Desde 2003 a la fecha, el municipio de Tres de Febrero no contó con ninguna obra significativa financiada con aportes nacionales.

Para los próximos dos años de gestión, la nación no le prometió a Curto más que un túnel vehicular y la concreción de cloacas para los barrios más postergados.

En Tres de Febrero Francisco de Narváez con 59.300 votos se impuso a Néstor Kirchner por más de 4 mil electores, logrando este último 54.900 sufragios; Curto ganó con 60.100 votos, mientas que las dos listas de Unión Pro con 51 mil votos no llegaron a alcanzar la suma de Francisco. El corte de boleta De Narváez – Marta Curto existió, Kirchner lo sabe.

A diferencia de Mario Ischii, Hugo Curto ni por un momento piensa en renunciar, sino en reacomodar piezas ante una eventual candidatura de Eduardo Duhalde a la presidencia del Partido Justicialista, elección interna de por medio.

Que Unión Pro en el distrito haya tenido dos listas no es casual, como tampoco sorprenderá el comportamiento en el deliberante de los concejales electos por el Francisquismo.

A comparación de otros intendentes, Curto espera. No obstante, si bien quedan dos años por delante, las cartas están echadas.

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