Un "new New Deal" para una nueva era en EE.UU.

Todo apunta a creer que Obama impulsa un Estado benefactor similar al de Roosevelt
La llegada de Barack Obama a la Casa Blanca es histórica por varias razones. Se trata del primer afromericano que accede a la Presidencia de Estados Unidos. Pero, además, estamos asistiendo también al fin de la revolución conservadora que el presidente Ronald Reagan lanzó a principios de la década de los '80 y al inicio de un nuevo New Deal, que será parecido al de Franklin Delano Roosevelt pero aggiornado a los tiempos actuales.

En 1981, al asumir la presidencia, Reagan pronunció un discurso en que dijo: "El Estado es el problema, no la solución" y lanzó una ofensiva contra el Estado benefactor de Roosevelt anunciando un programa económico que puso el acento en el "laissez faire" del sector privado y la libertad de los mercados.

Los dos períodos presidenciales de George Bush fueron la continuación y la profundización de esa revolución. No es necesario ser un economista para saber que el resultado fue tan catastrófico que en las últimas semanas el propio Bush se vio obligado a tomar medidas totalmente intervencionistas. Fue así que lanzó un importante plan para rescatar a los bancos y a la industria automotriz. Bush, sin embargo, no acompañó esta ayuda con un cambio profundo en las laxas regulaciones vigentes ni con la adopción de programas sociales capaces de proteger a los más afectados por la gran depresión económica.

¿El nuevo New Deal de Obama significará un regreso al Estado Benefactor de Roosevelt? Mucho se ha comparado la depresión económica que padecía Estados Unidos cuando Roosevelt asumió la presidencia con la situación que impera actualmente. Los asesores de Obama revelaron la semana pasada también que el presidente electo estuvo estudiando qué hizo Roosevelt en los cien primeros días de gobierno. Sin embargo, todo indica que el nuevo New Deal de Obama será una versión aggionarda del de Roosevelt.

El plan de recuperación económica que anunció recientemente Obama prevee crear o proteger un total de 3.000.000 de empleos a través de inversiones multimillonarias en infraestructura que promueven el ahorro de energía, la conexión de todas las escuelas a Internet y la computarización de todas las historias clínicas en los hospitales. Todo el mundo está de acuerdo con esta propuesta. Pero Obama encontró grandes resistencias en el Congreso con respecto a sus propuestas impositivas. El plan de Obama incluye una reducción de impuestos para la clase media, pero no anula el recorte de impuestos para los de mayores ingresos que impuso Bush. La líder de la Cámara de Diputados, Nancy Pelosi, ha dicho que no aceptará un plan que no anule ese recorte de impuestos.

Obama dijo que dará la bienvenida a todas las ideas que puedan ser mejor que las de él. En ese proceso, todo indica que no está dispuesto a replicar dogmáticamente el New Deal de Roosevelt.

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