En el día de los DD.HH.

Piñera ha sido cuestionado por su acercamiento a ex militares pro Pinochet. En contraste, durante el gobierno de Frei se dieron pasos significativos en favor de la verdad.
Una de las tesis que han barajado algunos medios escritos de oposición en Chile es que, en las próximas semanas, el gobierno de Michelle Bachelet impulsará leyes relacionadas con los derechos humanos. La idea –nada de descabellada por cierto– sería sacar al pizarrón a los dirigentes de derecha –entre las elecciones presidenciales del próximo 13 de diciembre y el ballottage del 17 de enero próximo– en un tema que aún sigue siendo una piedra en el zapato para quienes tuvieron alguna relación con la dictadura que encabezó Augusto Pinochet.

Si las encuestas aciertan, lo más seguro es que en segunda vuelta se enfrenten los candidatos Sebastián Piñera, que representa a la oposición, y el oficialista Eduardo Frei, por el lado de la Concertación. El primero ha sido cuestionado por su acercamiento a ex militares pro Pinochet y por ser el aspirante que aglutina también a la derecha más extrema, la misma que apoyó al ex dictador chileno y que le da más del 40 por ciento de aprobación en los sondeos. De hecho, La Nación de Chile recordó ayer que en 1998, Piñera sostuvo que "los Pinochet merecen toda nuestra solidaridad", en un acto de apoyo al dictador, detenido en Londres por violaciones de los derechos humanos.

Frei, por su parte, ya fue presidente de Chile (1994-2000). En su período se dieron algunos pasos significativos para avanzar en descubrir la verdad de lo que ocurrió con los miles de detenidos, torturados y desaparecidos entre 1973 y 1990, por lo cual relacionar su eventual gobierno con el tema de los derechos humanos podría ser clave para alcanzar el gobierno en enero.

Esto porque el tema sigue siendo muy sensible, como quedó claro el pasado lunes, cuando el juez Alejandro Madrid procesó a seis involucrados en la muerte de su padre, Eduardo Frei Montalva, también ex presidente de Chile. Asunto que no ha dejado de planear en el cierre de las campañas.

En este escenario, ayer la presidenta Michelle Bachelet destacó el avance de la investigación judicial por el magnicidio del ex mandatario Eduardo Frei Montalva. El lugar y el día que escogió para hacer sus declaraciones no fueron casualidad. Fue justo en la jornada que conmemora los derechos humanos en el mundo y en Los Hornos de Lonquén, zona donde en 1978 fueron ubicados los primeros cuerpos de detenidos desaparecidos. "Que hubiéramos podido enterrar finalmente a Víctor Jara como correspondía, con el homenaje de tantos artistas y de tantas generaciones a un gran luchador social y un gran artista; como también lo que ha permitido esta semana que un juez de la república haya llegado a la conclusión de que la muerte del ex presidente Frei Montalva, en 1982, fue un homicidio", destacó la mandataria emocionada.

Agregó que éste "es un acto de amor a los familiares, pero también a la Patria, porque eso significa que todos luchamos por tener un país mejor, donde este tipo de cosas no vuelvan a suceder y el país se reivindica a sí mismo en cada caso de violación a los derechos humanos en que se consigue arribar a la verdad y abrir paso a la justicia". Lo que ha permitido ir curando heridas es no haber aceptado la negación de que en Chile se violaron derechos humanos y, además, haber rechazado la impunidad.

Muy en esa línea, Eduardo Frei rechazó la impunidad para los culpables de los atropellos a los derechos humanos y recalcó que no descansará hasta saber qué pasó con todos los que sufrieron el horror de la dictadura y juzgar a los culpables.

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