"La Davis no sólo se gana con buenos jugadores"

Fernando Verdasco, uno de los verdugos en la caída argentina en la final de 2008 en Mar del Plata, está a punto de disputar una nueva definición y cuenta algunas razones del éxito

Fernando, ¿te puedo sacar unos minutos del Masters? Quisiera preguntarte por la Copa Davis.

-Pero hombre, estoy enfocado en este torneo. Ya habrá tiempo para la definición.

-Es que en la Argentina aún se recuerda aquella final y, tal vez, podrías contar cuál es el secreto para...

-... Apúrate, siéntate. Pregunta lo que quieras.

Fernando es Verdasco. El hombre que venció al miedo. El personaje que se agigantó aquella tarde fatídica de final de fiesta de Copa Davis. Mar del Plata, noviembre, 2008. "Verdasco tiene miedo", entonaba el público. Que no sabía, claro, que el español, un playboy, un personaje de buenos coches, de buena ropa, de buen vivir, iba a transformar, justo ese día, frente a José Acasuso, su carrera para siempre. España le arrebató la Ensaladera a un grupo díscolo de argentinos que ya saboreaba el postre. Verdasco ya nunca más fue el mismo, y ni siquiera se inmutó por su abrupto final con Ana Ivanovic: creció tanto que hoy, parte del fantástico torneo de maestros, chocará por la segunda jornada con Juan Martín del Potro. Y es finalista, otra vez, de la Copa Davis. España, entre el 4 y el 6 del mes próximo, luchará contra República Checa por seguir en la terraza de los edificios por equipos. Debe tener un secreto, seguro. Verdasco debe contarlo, debe transmitirlo, para que Juan Martín, para que Nalbandian, para que Tito Vázquez tomen nota.

"La Argentina tiene un gran equipo, igual que España. Y no debería envidiarle nada a España. Jugar en casa o afuera, por ejemplo, es muy importante. El sorteo, la suerte..., puede pasar cualquier cosa en una Copa Davis. Ahora vamos a jugar en casa contra República Checa. Pero si pensamos dos meses atrás podíamos haber jugado con Rusia en Rusia, pero Israel dio la sorpresa y jugamos en casa. Ahora lo mismo: lo lógico hubiese sido que República Checa hubiese perdido con Croacia, pero se dio al revés. Hubiésemos jugado en Croacia? Hay que tener grandísimos jugadores. Y algo de suerte", explica el español, sentado en un distinguido hotel típicamente británico. Estilo, decoración, buen gusto. La charla con LA NACION apenas comienza a construirse, mientras ese guardia inglés, excedido en peso, examina con recelo.

-Pero la Argentina fue local el año pasado y tampoco pudo.

-Bueno, habrán tenido otros problemas: jugar como local es clave. España ganó en su estadio las últimas 17 eliminatorias. Eso no quiere decir que ya se ganó esta final; hay que jugarla. En la Davis no sólo se gana con buenos jugadores. Es una parte, nada más.

-Ahí quería llegar: ¿no basta con magníficos jugadores?

-La Copa Davis es diferente de todo el circuito. Juegas en equipo, con todo lo que eso significa. Juegas por tu país, nada menos. El hecho de tener un grupo en el que todos se lleven bien es muy importante. Hay que formar una coraza. Porque puede pasar de todo en esos días. Si uno no está bien, es importante que el otro o los demás estén bien preparados. Jugar en equipo, ésa es la clave.

-Y cuando surgen diferencias, egos, intereses. ¿Qué se debería hacer?

-Y... que todos se respeten. Creo que en España, en eso, conformamos un gran equipo. Pero, fundamentalmente, nos llevamos todos bien. Somos, también, un equipo fuera de las pistas. No sólo somos buenos jugadores. Y eso nos hace mucho mejores.

-Cada vez que se te menciona aquella final te brilla la mirada.

-¿Cómo olvidarme de Mar del Plata? Esa Copa Davis fue importante para mí, fue un salto decisivo en mi carrera. Me dio mucha fuerza mental, di el mejor nivel de tenis que haya tenido y luego, un gran año, el mejor Grand Slam, y estar aquí, como uno de los mejores ocho. He jugado como nunca este año.

Relajado, le cuesta estirar las piernas. Sabe, siente, que apenas queda un pasito más. Un par de juegos en el Masters y la final que anhelan todos. "Estoy con molestias en las rodillas. La temporada es muy larga, el circuito es agotador. Luego del Masters vendrá la final de la Davis. Llegas con lo justo en lo físico y en lo mental. Pero la Davis es especial...", dice. Y provoca envidia genuina. Algún día, tal vez, la Argentina forme un gran equipo. Verdasco, desde su franqueza, da un mensaje que debería ser el encabezado de la historia que se lanzará en un puñado de semanas más.

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