Dátolo: "Hice los goles que soñé de chiquito"

BOCA: Dátolo cumplió el sueño del pibe en el superclásico y ahora no puede parar. "Vamos a hacer todo lo posible para que River no nos gane más", dice el hombre 10.
Jesús jugó como para que el hombre que por un segundo fue dueño de la mano de Dios, lo canonizara en celeste y blanco: "Sería tocar el cielo con las manos".

Jesús ahora está chocho. Camina por el lobby del hotel Elegance con la alegría de sentirse el héroe del superclásico y aunque él, humilde, asegure que todos sus compañeros "multiplicaron los esfuerzos" cuando se quedaron con uno menos, en su interior se nota esa felicidad que será eterna. "Hice los goles que soñé desde chiquito", le reconoce Dátolo a Olé en el día después de su gran noche, con las sierras de fondo, y tras cumplir con el deseo que añoraba desde aquellos potreros de Carlos Spegazzini.

-¿Fueron los goles más importantes de tu vida?

-Sin dudas. Gracias a Dios me tocó convertir en un clásico y estoy muy contento. Es para mi familia, que son hinchas de Boca.

-El primero lo gritaste con todas las ganas...

-Hay que vivirlo así porque es muy importante para todos, tanto para la gente como para nosotros.

-¿Qué se siente meterle dos a River?

-Mucha alegría. Luché muchísimo para estar donde estoy. ¡Qué mejor meter dos goles y que sirvan para ganar! Era el primer superclásico del año. Era un partido de verano, pero lo tomamos con mucha seriedad.

-¿Lo único que importó fue el resultado y no cómo se jugó?

-Creo que sí. Fue positivo porque supimos mantener el orden, no nos desesperamos. Quedar con un jugador menos era una desventaja, pero también sabemos que tenemos jugadores con experiencia. Y lo más importante es que, ante la adversidad, este grupo saca un plus.

Ser la figura más buscada del día no lo abruma. Tampoco verse en la tapa de todos los diarios. Mucho menos que su teléfono suene más que el de la Presidenta. Lo que le causa cosquillas a Jesús es la posibilidad de recibir un llamado de Maradona. "Trabajo para eso. Mi sueño es, aunque sea, entrenarme en la Selección", se sincera el dueño de un puesto que está en extinción. Así como cada vez aparecen menos enganches, también escasean los volantes por izquierda, una enfermedad que cruza el Atlántico y de la que ya se contagió Europa. ¿El remedio? "Sé que en mi posición los jugadores no abundan y eso puede ser una ventaja", se jacta Dátolo (24 años), firme aspirante a quedarse con el trono de mejor carrilero zurdo del fútbol doméstico. Es más, su gran nivel en el semestre pasado llevó a que varios equipos del exterior posaran sus ojos en él y a que Diego lo convocara para una práctica con jugadores del fútbol local, que al final no se concretó: "Fue una lástima. Me entreno y me mato día a día para mantener el nivel. Si llega el llamado de Diego, me alegrará muchísimo".

Casualidades del destino, hace exactamente un año, el pibe que le cortó los rulos a Gorosito, le imploraba al por entonces presidente Pompilio que no lo vendiera al Colo Colo porque quería "triunfar en Boca". 365 días después, fue el encargado de mandar a Pipo al infierno y él, el mismísimo Jesús, llegó al cielo. "Esto fue muy importante, pero tengo ganas de seguir creciendo en este club que me dio todo".

-¿Ya te ganaste a los hinchas?

-El hincha de Boca está entendiendo que uno es muy sacrificado. Pero esto no es nada. Recién es el primer partido del año y hay que entrenarse día a día. Ojalá me vaya consolidando.

-¿Fue tu mejor partido en Boca?

-Creo que sí. Pero esto sigue y sabemos que lo más importante es el campeonato y la Libertadores.

-Te tiraste al piso a recuperar pelotas...

-Estos partidos hay que jugar de lo que sea: de 3, de 10, de 11. Es clave para nosotros y para los hinchas.

Si en la previa le había dicho a Olé que frente a River debían "vestirse de hinchas", en el desarrollo del juego no falló. Tan metido estaba que hasta le pidió a Ischia hacerse cargo del penal. "Por suerte pude convertir y sirvió para ganar. Era un momento clave porque faltaba poco".

-¿Cuál es la gran diferencia entre Boca y River?

-Boca tiene jugadores que no se desesperan en los momentos límites. Este plantel deja la vida en cada partido. Y a veces se dan así, sabiendo que es un clásico y hay que ganarlos.

¿Por qué ganaron los últimos tres clásicos?

-Siempre mantuvimos el orden y metimos los goles en los momentos justos.

-¿River no les gana más?

-Ojalá. Vamos a hacer todo lo posible para eso.

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