Un dato devela que la inseguridad es mayor

Por Fernando Laborda

Un viejo dicho acuñado por especialistas en comunicación indica que lo verdaderamente importante es la percepción.

Esta frase explicó durante mucho tiempo la ardiente polémica entre quienes afirman que la delincuencia está aumentando en la Argentina y quienes dicen que lo único que se está incrementando es una sensación de inseguridad, alimentada por la gran repercusión que tienen los hechos de sangre en los medios masivos de comunicación.

Hay, sin embargo, parámetros más objetivos para diagnosticar y medir el fenómeno de la violencia y la inseguridad. Uno de ellos es el que mide la muerte de policías en cumplimiento de su deber.

Y en este caso, las estadísticas correspondientes a lo que va de 2009 señalan que este año se registró la cifra más alta de policías bonaerenses y federales caídos desde 2004.

De acuerdo con un trabajo del Centro de Estudios Nueva Mayoría, en ese año 2004 los efectivos policiales caídos totalizaron 18; en 2005 fueron 14; en 2006, 15; en 2007, 20; en 2008, 17, y en 2009, hasta el 23 de noviembre, sumaron 22 y podrían aumentar todavía.

Es cierto que el número de policías caídos en lo que ha transcurrido de este año es notablemente inferior al del período comprendido por los años 2000 y 2003, que coincidió con la peor situación socioeconómica vivida por los argentinos en la última década. En aquellos años, el promedio de efectivos policiales muertos por año fue de 72, con picos de 90 en 2002.

También es cierto que las cifras de muertes de policías en la Argentina ni por asomo se aproximan a las de México, donde los carteles del narcotráfico buscan dar un mensaje a la fuerza policial que no ha sido corrompida por el negocio de la droga.

No obstante, los datos estadísticos recientes de nuestro país dan cuenta de una peligrosa tendencia, que suma argumentos a quienes creen que hoy sufrimos una situación cada vez mayor de inseguridad y la virtual ausencia del Estado, no sólo para combatir el delito, sino también para garantizar un mínimo orden público y condiciones normales de desplazamiento a los habitantes.

Comentá la nota